Archivo | 16 octubre, 2013

LA POSADA DE LA ABUELA – Una vision indígena de la menopausia

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POR BROOKE MEDICINE EAGLE

Les hablo como Mujer Búfalo del Norte, hermana mayor. Soy Mujer 
Tierra, enraizada profundamente en este suelo; soy Mujer Espíritu, 
portadora del Gran Misterio. Hoy vengo a hablarles de la Posada de la 
Abuela (menopausia) a aquéllas que ya estén allí y a todas las que 
conocen su función. Mujeres, despierten y vean, pues se aproximan a esta
posada. Hombres, despierten y escuchen, pues éstas son sus mayores, 
guardianas de la Ley Altísima.

La Posada de la Abuela es la etapa de las mujeres de cabello blanco 
(sabiduría) que ya han sobrepasado el tiempo de dar el poder de su 
sangre y ahora la retienen como energía para sostener la Ley. Cuando 
elegimos rodearnos de un cuerpo terrenal, también aceptamos su 
responsabilidad, un don para ser compartido. Al elegir un cuerpo 
femenino, aceptamos la posibilidad de nutrir y renovar todas las cosas. 
Nuestra herramienta es la ley única del Creador: “Estarás en buenas 
relaciones con todas las cosas y con todos los seres en la gran rueda de
la vida”.

La Ley de las Buenas Relaciones, don del Creador a las mujeres, es un 
conocimiento innato que abarca todos los aspectos de las relaciones. 
Despierta, se desarrolla y profundiza en contacto con quienes, en 
nuestra sociedad, la modelan. Nuestro deber es compartir las 
comprensiones profundas con nuestros hermanos y familias, de modo que la
armonía y la paz reinen entre nosotros.

Cuando nuestras mayores atraviesan el umbral de la Posada de las Abuelas
se convierten en cuidadoras de la Ley. Su atención ya no se consume en 
la creación de sus propias familias. En este sentido, no tienen hijos y,
según nuestras costumbres, quienes no son padre o madre de ningún hijo 
en particular, son padre y madre de todo hijo. Su atención se vuelve 
hacia los hijos de Todas Nuestras Relaciones: sus propias criaturas, las
de sus amistades, clan o etnia, y las criaturas de todas las ruedas de 
la vida: Bípedos, Cuadrúpedos, Alados, con Aletas, los Que Crecen 
Verdes, y demás. Nuestra relación con el gran círculo de la vida recae 
en sus manos. Ellas deben ejercer su responsabilidad modelando, 
enseñando y compartiendo la vivencia de dicha ley en la vida de todos 
los días, de modo que todos alcancen el equilibrio.

En términos prácticos, para las mujeres esto significa lo siguiente: al 
cruzar la menopausia, se abre la oportunidad de experimentarse a sí 
misma de una manera renovada y profundamente poderosa. Al dejar atrás el
desconcierto y el temor generados por presión cultural y al abrirse a 
la verdad que mora en su interior, la mujer encuentra un desafío 
increíble para el que está mucho mejor equipada que cualquier otro 
bípedo. Le es posible sentarse en consejo y usar el poder de la sangre 
ahora retenida para crear un mundo armonioso a su alrededor.

La sangre de luna (menstrual) de la mujer se halla entre las substancias
más nutrientes y bio-energetizantes de la Tierra. Puesta sobre una 
planta, ésta se nutre en profundidad. Nuestras costumbres nativas 
proponían, durante nuestras ceremonias de siembra y nutrición de las 
cosechas, que las mujeres en su tiempo lunar se movieran entre las 
plantas y derramaran su sangre. Nuestras mujeres siempre dieron su 
sangre honrosamente. Se sentaban sobre el suelo y la donaban 
directamente o la derramaban sobre musgos que luego depositaban sobre la
tierra, para nutrirle y renovarla. Se acompañaban con esta canción:

“Entrego esta sangre de vida a Todas Mis Relaciones y abro mi matriz a 
la Luz.
Entrego esta sangre de vida a Todas Mis Relaciones y abro mi matriz a la
Luz.
Entrego, entrego, entrego, entrego; abro mi matriz a la Luz.”

Vicki Noble, en el “El tambor del Chamán”, recuerda que ésta fue la 
primera sangre ofrecida en el altar, como ofrenda bendecida. Luego, 
cuando se dejó de honrar a las mujeres y se ignoró el poder de sus 
sangre dadora de vida, se recurrió a los sacrificios animales y humanos 
para salpicar sangre sobre el altar.

Esta es la sangre que retienes en ti cuando ya no sangras en los ciclos 
lunares; has dejado atrás tu tiempo lunar. Abuelas: quizás no sean 
conscientes de la profunda responsabilidad que ahora asumen; de saberlo,
hubieran tenido la oportunidad consciente de aprender y profundizar en 
vosotras mismas y en la buena relación durante sus vidas, de modo de 
salvar a su pueblo, de modo de brindarse bien es estos años. Mujeres 
jóvenes que ahora leen esto, vosotras podéis ser conscientes y elegir 
aprender y crecer de este modo, para estar listas cuando os toque entrar
a la Posada de la Abuela.

Muchas tribus y etnias recuerdan la primacía de la Ley de Buenas 
Relaciones y en ellas los consejos de Abuelas gozan de la más alta 
autoridad. Si un jefe de paz no guiaba a su pueblo por la tierra de modo
que gente y animales tuvieran buena comida, agua clara y valles 
acogedores en tiempos de vientos fríos, las Abuelas solicitaban a otro 
que condujera; señalaban a alguien que contara con mejores posibilidades
de llevar a cabo la tarea de nutrir y renovar la vida del pueblo. Si un
jefe de guerra creaba tanta animosidad entre las tribus vecinas y la 
frecuencia de los ataques interrumpía el bienestar del pueblo, le pedían
encontrar usos productivos, y no destructivos, para su energía. Tal era
su poder: se hacían cargo seriamente de nutrir y renovar al pueblo y 
actuaban en concordancia.

Hoy en día, las Mujeres Búfalo nos piden que asumamos el papel que quedó
vacante. Cuando observo el mundo que nos rodea, veo que todos y cada 
uno de los problemas que enfrentamos como Bípedos son problemas de 
relación, sea con los árboles de las selvas tropicales, con otros 
pueblos, dentro de nuestros sistemas familiares disfuncionales o en la 
alienación de unos con otros y con la naturaleza. Despierta el deseo de 
relacionarnos con nosotras mismas como co-creadoras con Todo Lo Que 
Existe. Sobre estos temas se nos pide explayarnos y encarar acciones 
espirituales.

La Posada de la Abuela abarca todas las mujeres post-menopáusicas. 
Dentro de ellas se forman grupos pequeños en torno a funciones 
específicas. Para algunas, el cuidado de un cesto sagrado; para otras, 
cierta clase de curación; y para otras el mantenimiento de la senda de 
la belleza (arte) entre la gente. Una artesana en canasta puede 
pertenecer a la vez al grupo de cestería y al grupo que guarda objetos 
sagrados (esto último por linaje familiar). Una mujer puede pertenecer 
tanto a una sociedad de Danzas del Sol como a una sociedad de 
herboristeras.

Al comenzar a reunirse con otras, el primer grupo es pequeño y 
heterogéneo y se hace necesario descubrir intereses comunes, capacidades
individuales y metas. Parte del tiempo juntas puede emplearse en 
aprendizaje y comprensión, en reuniones para compartir capacidades para 
meditar y escuchar las Grandes Voces Internas, para caminar sobre la 
Tierra o para fortalecer y tonificar el cuerpo.

Con frecuencia se me pregunta por quienes han experimentado amenorrea, 
menopausia temprana 0 histerectomías. Aunque no creo poseer respuestas 
exactas, mi propia experiencia me da algunas pautas. Lo primero que les 
digo es que el ritmo actividad/receptividad, acción terrena/Gran 
Misterio, que es el ciclo natural en sincronía con la Abuela luna, 
todavía resuena en las aguas de sus cuerpos, aunque no vaya acompañado 
de sangre externa. Profundizan la vivencia de los ciclos lunares dentro 
de vosotras, ya que resulta de suma importancia para cada una y para 
Todas Sus Relaciones, a fin de atravesar el velo durante la sangre, ir 
hacia el Gran Misterio y traer visión para el pueblo. Por otra parte, 
muchas de nosotras, sin experimentarnos todavía como ancianas, somos 
llamadas a la Posada de la Abuela. Hay una necesidad urgente de 
despertar esta función entre las mujeres, debida al derrumbe de las 
culturas aborígenes y al abandono de las costumbre femeninas. Muy pocas 
se sientan en las Posadas y perpetúan la nutrición y renovación de sus 
pueblos, por lo que algunas más jóvenes somo llamadas a la Posada por 
medios muy diferentes. Aceptémoslo como un honor.

Finalmente, me referiré el rito de pasaje de la Posada de la Abuela. 
Aquellas que estén cerca de una mujer que cruza el umbral, deben 
honrarla y manifestarle apoyo en este tiempo de responsabilidad grande. 
Una meditación guiada puede ayudarla a conectarse con su propia fuente 
de fuerza y sabiduría. Quienes la conocen, saben qué aspectos son su 
fuerte. También debe recordársele su responsabilidad en la nutrición y 
renovación de Todas Sus Relaciones y la Ley de Buenas Relaciones del 
Creador.

Sé que mediante su propia experiencia, cada una profundizará su 
sabiduría mucho más allá de lo que pueda decirles. Recordar: la Madre 
Tierra, la Abuela Luna y el Padre Espíritu viven dentro de cada una de 
vosotras. Sumergiros profundamente en vuestra verdadera naturaleza y 
extraed de allí la belleza.

Brooke Medicine Eagle (Águila Medicinal), aborigen de América del Norte,
creció en una reserva de Montana. Es Cuidadora de la Tierra, 
visionaria, escritora, artista, docente y curadora. Para leer su página 
web: http://www.medicine-eagle.com/

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