SOBRE LA FELICIDAD

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“¿Cuál es el propósito de la vida?…… Yo creo que el propósito de la vida es ser feliz.
Podemos dividir la felicidad y el sufrimiento en dos categorías fundamentales: mental y física. A menos de que estemos gravemente enfermos o carezcamos de lo imprenscindible para vivir el estado físico juega un papel secundario en la vida……… La mente, en cambio, registra hasta el último acontecimiento.
El mayor grado de tranquilidad interior se obtiene desarrollando el amor y la compasión.
Mientras vivamos, estamos destinados a encontrar problemas. Si cuando eso ocurre perdemos la esperanza, nuestra capacidad disminuye. Si por el contarrio recordamos que todo el mundo sufre, esta perspectiva aumentará nuestra determinación y capacidad para superar los problemas. Es posible ver cada nuevo obstáculo como otra valiosa oportunidad para mejorar la mente.
 
NUESTRA NECESIDAD DE AMOR
La interdepencia es una ley fundamental de la naturaleza.
Todos los fenómenos se generan dependiendo de patrones sutiles de energía. Sin la debida interación, se disuelven y descomponen.
No somos objetos creados por máquinas. Es un error poner todas nuestras esperanzas de alcanzar la felicidad exclusivamente en el desarrollo externo.
ejando a un lado la compleja cuestión de la creación y la evolución de nuestro universo, estaremos de acuerdo en que cada uno de nosotros somos el producto de nuestros padres. El amor de nuestros padres está presente desde el momento mismo de nuestra concepción. Además, dependemos por completo de los cuidados de nuestra madre; el estado mental de una embarazada tiene un efecto físico dircto en la criatura que está por nacer.
Luego está el crítico periodo correspondiente al desarrollo del cerebro, desde el nacimiento hasta los tres o cuatro años, durante el cual las muestras físicas son fudamentales.
Alcanzada la edad escolar, corresponde a los profesores satisfacer su necesidad de apoyo. Si asume la responsabilidad de preparar a los alumnos para la vida, dejará una impronta indeleble en sus mentes.
La felicidad del niño dependen directamente del amor.
De igual modo, con el médico que tiene un trato cálido y humano, nos sentimos tranquilos. En las conversaciones que mantenemos en nuestra vida cotidiana, cuando nuestro interlocutor habla con calor humano, nos gusta escucharle y respondemos de igual modo.
Creo que nadie nace libre de la necesidad del amor.
Ningún objeto material puede hacernos sentir amados, pues nuestra identidad más profunda y nuestra verdadera idiosincracia, descansa en la naturaleza subjetiva de la mente.
 
 
COMPASION
Es preciso tener claro que entendemos por compasión.
El amor que sienten los padres por un hijo guarda relación con necesidades emocionales, lo que no es del todo compasivo. El amor de dos esposos tiene que ver más con el apego. Nuestro deseo puede ser tan fuerte que la persona nos parece buena cuando en realidad es muy negativa. Tendemos a exagerar las cualidades positivas. Cuando la actitud cambia, el otro conyuge se siente decepcionado y tambien cambia. Eso indica que el amor está motivado por la necesidad personal.
La verdadera compassión no es sólo una respuesta emocional, sino un compromiso firme basado en la razón. La actitud verdaderamente compasiva hacia los demás no cambia cuando estos muestran un comportamiento negativo..
Una vez que reconoces que todos los seres son iguales en su deseo de felicidad y su derecha a alcanzarla, desarrollas un pensamiento altruista universal. El deseo de ayudarles activamente, que no es selectivo: va dirigido a todos por igual.
 
 
LOS PRIMEROS PASOS HACIA LA COMPASION
Deberíamos por empezar a disipar los principales obstáculos para la compasión: la ira y el odio.
La ira aporta energía cuya naturaleza es ciega: no podemos saber con certeza si el resultado será positivo o negativo.. La energía fruto de la ira casi nunca es de fiar. La ira llevada al extremo, la persona enloquece y actúa de forma que resultan pejudiciales para ella y los demás.
Es posible desarrollar na energía igualmente contundente que es fruto de la razón y la paciencia. Muchas personas ven estas cualidades como signos de debilidad. Todo lo contarrio: son los verdaderos signos de la fuerza interior.
Por consiguiente, cuando surja un problema trata de conservar la humildad, mantén una actitud serena y concéntrate en que el resultado sea justo.
Las represalias basadas en la energía de la ira ciega raras eces cponsigue su propósito.
 
 
AMIGOS Y ENEMIGOS
Deberíamos ver a nuestros en emigos como nuestros mejores maestros. Para una persona que valora la compasión y el amor, practicar la tolerancia es fundamental.
La ira y el odio son siempre emociones dañinas. En realidad, son nuestros verdaderos enemigos.
 
 
LA COMPASION Y EL MUNDO
No es necesarios que nos volvamos religiosos, ni que creamos en una ideología. Lo único que necesitamos en desarrollar nuestras cualidades humanas positivas.”

NAMASTE

 
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