AZUCAR BLANCO: ENEMIGO DE LA SALUD

Nos bombardean con la idea de que el azúcar no es tan malo y que, de hecho, lo necesitamos. Pero es absolutamente falso, el cuerpo no necesita ni siquiera un gramo de él.
Es cierto que el cuerpo necesita glucosa para sus funciones, pero no azúcar. Esta glucosa la podemos encontrar en los cereales integrales, las frutas (no tropicales), verduras (principalmente raíz o redondas) y en una alimentación lo más natural posible. De esta forma tenemos la energía vital y la glucosa necesarias para el correcto funcionamiento de nuestro cerebro y nuestro cuerpo.

El mundo del azúcar
El azúcar se encuentra totalmente integrado en nuestra vida diaria (bollería, bebidas, conservas, pan, dentífricos…) y está asociado a momentos de premio, celebración o placer.
Cada vez que ingerimos un mínimo de una o dos cucharaditas de azúcar (y también de harinas refinadas) el cuerpo entra en desequilibrio y las proporciones de minerales también.
La primera reacción que sentimos cuando lo tomamos es que nos sentimos estimulados y con cierta euforia, ya que el cerebro reacciona instantáneamente. Mientras la glucosa es absorbida por la sangre nos sentimos animados; es un estímulo veloz. Sin embargo, a este impulso energético le sigue una depresión, nos sentimos inquietos, cansados, tristes, necesitamos hacer un sobreesfuerzo para movernos e incluso para pensar. Hasta que se eleva de nuevo el nivel de glucosa… Y vuelta a empezar.
La mayoría de las personas viven bajo los dañinos efectos del azúcar sin ni siquiera darse cuenta.

¿Cuáles son sus efectos?
Quizá los problemas más visibles son obesidad y diabetes, pero tenemos que tener en cuenta hasta qué punto nos influye a nivel intelectual y emocional. Un ejemplo son los numerosos estudios que relacionan los índices de hiperactividad en niños y el azúcar consumido.
Afecta de forma especial a la zona de plexo solar, centro de nuestras emociones, repercute en nuestra capacidad de amarnos y nuestra autoestima creando sentimientos de autoodio. Los adictos al azúcar buscan dulzor y amor….
Los principales efectos nocivos del azúcar son:
– Nivel físico: cansancio, hipoglucemia, diabetes, obesidad, caries, trastornos cardíacos, de la vista y del sistema nervioso, alergias, osteoporosis, potencia el riesgo de cáncer, debilita el sistema inmunitario…
– Desórdenes psíquicos: pérdida de capacidad intelectual y concentración, hiperactividad, neurosis…
– Desórdenes emocionales: ansiedad, tristeza, depresión, falta de claridad y decisión, estado irritable, baja autoestima…

Dulce… y además ¡saludable!
Dejar el azúcar no quiere decir que nos olvidemos de “alimentos dulces” que tanto nos gustan y que son necesarios.
De forma muy sencilla, podemos incluir en nuestra alimentación opciones más saludables para nuestros postres, como los endulzantes naturales (melazas de cereales, cremas de frutos secos y de cereales, siropes de frutas…), la stevia (apta para diabéticos), la algarroba (en lugar de chocolate), etc.
También es fundamental que el sabor dulce esté presente en nuestras comidas en un 70-80%, lo que podemos conseguir a través de las verduras (de raíz o redondas), cereales, fruta, etc.
Al cambiar el azúcar y harinas refinadas por otras fuentes de glucosa más saludables puedes experimentar una mejora sorprendente y rápida que te hará sentir con más vitalidad, amor y alegría.

Marta Herce
Coach nutricional, Psicóloga y experta Alimentación Energética y Natural

Extraido de la revista UNIVERSO HOLISTICO

 

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s