EL TAMBOR CHAMANICO

El tambor asume un papel de primer orden en las ceremonias chamánicas. 
Su simbolismo es complejo; múltiples sus funciones mágicas. Es 
indispensable para el desarrollo de la sesión, ya conduzca al chamán al 
“Centro del Mundo”, ya le consienta volar por los aires, ya convoque y 
“aprisione” a los espíritus, o ya, por último, que el tamborileo permita
al chamán concentrarse y volver a establecer un contacto con el mundo 
espiritual que se dispone a recorrer.

Se recuerda que muchos sueños iniciáticos de los futuros chamanes llevan
aparejado un viaje místico al “Centro del Mundo”, a la residencia del 
Árbol Cósmico y del Señor Universal. Con una de las ramas de este Árbol,
que el Señor deja caer para ello, el chamán fabrica la caja de su 
tambor. La significación de este simbolismo nos parece que surge con 
bastante claridad del conjunto del cual es parte: la comunicación entre 
el Cielo y la Tierra por medio del Árbol del Mundo, esto es, por el Eje 
que se halla en el “Centro delMundo”. Por el hecho de que la caja de su 
tambor está sacada de la propia madera del Árbol Cósmico, el chamán, al 
tañerlo, es proyectado mágicamente cerca de ese Árbol: es proyectado al 
“Centro del Mundo”, y, por el mismo impulso, puede ascender a los 
Cielos.

Desde este punto de vista, el tambor puede ser identificado con el árbol
chamánico de múltiples peldaños por el cual el chamán sube 
simbólicamente al Cielo. Trepando por el álamo, el chamán se aproxima al
Árbol del Mundo y después sube efectivamente a él. Los chamanes 
siberianos tienen también sus árboles personales que no son sino 
representantes del Árbol Cósmico; algunos utilizan asimismo “árboles 
invertidos”, esto es, clavados por sus raíces en el aire, y que, como se
sabe, son uno de los símbolos más arcaicos del Árbol del Mundo.
Todo este conjunto, unido a las relaciones ya notadas entre el chamán y 
los álamos de las ceremonias, muestra la solidaridad entre el Árbol 
Cósmico, el tambor chamánico y la ascensión celeste.

La misma elección de la madera con la que se hará la caja 
del
tambor depende únicamente de los “espíritus” o de una voluntad 
trans-humana. El chamán ostiaco-samoyedo coge su hacha y, cerrando los 
ojos, entra en un bosque y toca un árbol a la ventura; de éste sacarán 
sus compañeros la madera para la caja, al siguiente día.
…También se procede a la “animación del tambor” rociando su caja con 
alcohol. Entre los Yakutes se recomienda escoger un árbol herido por el 
rayo. Todas estas costumbres y precauciones rituales muestran claramente
que el árbol concreto ha sido transfigurado por la revelación 
sobrehumana y que en realidad ha dejado de ser un árbol profano y 
simboliza al propio Árbol del Mundo.

La ceremonia de “animación del tambor” es sumamente interesante. Cuando 
el chamán altaico lo rocía con cerveza, el aro se “anima” y, por 
conducto del chamán, cuenta cómo el árbol del cual formaba parte creció 
en el bosque, cómo fue talado, traído al pueblo, etc. Después el chamán 
rocía la piel del tambor y ésta “animándose”, cuenta también su pasado. 
Por medio de la voz del chamán, el animal habla de su nacimiento, de sus
padres, de su infancia y de toda su vida hasta que el cazador lo mató. 
Termina asegurándole al chamán que le prestara muchos servicios.

…Todas las imágenes de los tambores están dominadas por el simbolismo 
del viaje extático, esto es, por los viajes que suponen una ruptura de 
nivel y, por tanto, un “Centro del Mundo”. El redoble inicial de la 
sesión, destinado a evocar los espíritus “encerrarlos” en el tambor del 
chaman, constituye el momento preliminar del viaje extático. Por este 
motivo se dice que el tambor es el “caballo del chamán”. …La idea del 
viaje extático se encuentra también el nombre que dan a su tambor los 
chamanes de los Yurak de la tundra: arco o arco cantante. 

Según Lehtisalo y Harva, el tambor chamánico servía originariamente para
echar a los malos espíritus, cosa que se podía hacer también valiéndose
de un arco. Es totalmente exacto que el tambor se utiliza a veces para 
expulsar los malos espíritus, pero en semejantes casos su empleo 
particular se ha olvidado y se acude a la “magia del ruido” con la que 
se expulsa a los demonios. Tales ejemplos de modificación de función son
bastante frecuentes en la historia de las religiones. Pero no creemos 
que la función originaria del tambor haya sido la de expulsar espíritus.

El tambor chamánico se distingue precisamente de los demás instrumentos 
de la “magia del ruido”, porque hace posible una experiencia extática. 
Que ésta, en sus orígenes, fueron preparada por el encanto de los 
sonidos del tambor, encanto que era valorado como “voz de los 
espíritus”, o que se haya llegado a una experiencia extática después de 
la extrema concentración suscitada por un redoble prolongado, es un 
problema que no afrontamos de momento. Pero hay un hecho cierto; es la 
magia musical la que ha decidido la función chamánica del tambor, y no 
la antidemoníaca magia del ruido. 

(*) Fuente: Mircea Eliade, El chamanismo y las técnicas arcaicas del 
éxtasis, Ed. Fondo de Cultura Económica, México.

autor:desconocido

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