Archivo | 8 diciembre, 2013

Obstáculos – Jorge Bucay –

Voy andando por un sendero.
 
Dejo que mis pies me lleven.
 
Mis ojos se posan en los árboles, en los pájaros, en las piedras. En el horizonte se recorte la silueta de una ciudad. Agudizo la mirada para distinguirla bien. Siento que la ciudad me atrae.
 
Sin saber cómo, me doy cuenta de que en esta ciudad puedo encontrar todo lo que deseo. Todas mis metas, mis objetivos y mis logros. Mis ambiciones y mis sueños están en esta ciudad. Lo que quiero conseguir, lo que necesito, lo que más me gustaría ser, aquello a lo cual aspiro, o que intento, por lo que trabajo, lo que siempre ambicioné, aquello que sería el mayor de mis éxitos.
Me imagino que todo eso está en esa ciudad. Sin dudar, empiezo a caminar hacia ella. A poco de andar, el sendero se hace cuesta arriba. Me canso un poco, pero no me importa.
 
Sigo. Diviso una sombra negra, más adelante, en el camino. Al acercarme, veo que una enorme zanja me impide mi paso. Temo… dudo.
 
Me enoja que mi meta no pueda conseguirse fácilmente. De todas maneras decido saltar la zanja. Retrocedo, tomo impulso y salto… Consigo pasarla. Me repongo y sigo caminando.

Unos metros más adelante, aparece otra zanja. Vuelvo a tomar carrera y también la salto. Corro hacia la ciudad: el camino parece despejado. Me sorprende un abismo que detiene mi camino. Me detengo. Imposible saltarlo.

 
Veo que a un costado hay maderas, clavos y herramientas. Me doy cuenta de que está allí para construir un puente. Nunca he sido hábil con mis manos… Pienso en renunciar. Miro la meta que deseo… y resisto.
 
Empiezo a construir el puente. Pasan horas, o días, o meses. El puente está hecho. Emocionado, lo cruzo. Y al llegar al otro lado… descubro el muro. Un gigantesco muro frío y húmedo rodea la ciudad de mis sueños…
 
Me siento abatido… Busco la manera de esquivarlo. No hay caso. Debo escalarlo. La ciudad está tan cerca… No dejaré que el muro impida mi paso.
 
Me propongo trepar. Descanso unos minutos y tomo aire… De pronto veo, a un costado del camino un niño que me mira como si me conociera. Me sonríe con complicidad.
 
Me recuerda a mí mismo… cuando era niño.
 
Quizás por eso, me animo a expresar en voz alta mi queja:
 
-¿Por qué tantos obstáculos entre mi objetivo y yo?
 
El niño se encoge de hombros y me contesta:
 
-¿Por qué me lo preguntas a mí?
Los obstáculos no estaban antes de que tú llegaras… Los obstáculos los trajiste tú.
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LIBERÓ SU FORMA FÍSICA NELSON MANDELA…LE RECORDAMOS ASÍ…

 

Discurso de Nelson Mandela como Presidente electo de Sudáfrica (1994)
Nuestro miedo más profundo no es que seamos inadecuados.
Nuestro miedo más profundo es que somos
inconmensurablemente poderosos.
Lo que nos asusta es nuestra luz, no nuestra oscuridad.

Nos preguntamos: ¿quién soy yo para ser brillante,
encantador, talentoso y fabuloso?
En realidad, ¿quién eres para no serlo?

Eres una criatura de Dios.
Jugar a ser insignificante no le sirve al mundo.
No hay nada inspirador en encogerse para que los demàs
no se sientan inseguros a tu alrededor.
Hemos nacido para dejar de manifiesto
la gloria de Dios que hay dentro de nosotros.
Que no està sòlo en algunos, sino en cada uno de nosotros.

Y, al dejar que nuestra propia luz brille,
inconscientemente, les damos permiso a otros
para que hagan lo mismo.

Al liberarnos de nuestro propio miedo,
nuestra presencia, automáticamente,
libera a otros.

OCHO PALABRAS

Imagina dos olas, una más pequeña y otra más grande, que se desplazan por el mar.
De repente, la ola más grande ve la tierra aproximandose y se inquieta.
Grita a la ola más pequeña “Oh no”, ¡Ahí delante, las olas estan rompiendo y deshaciendose!, ¡Vamos a Morir!.

 

Pero, por algun motivo, la ola pequeña no se siente alterada.
Entonces la ola grande trata de convencerla, sin resultado.

Finalmente, la ola pequeña dice “¿Que dirias si yo te dijera, que hay ocho palabras, que si realmente las comprendes y las crees, verás, que no hay razón para temer?”.

 

La ola más grande protesta, pero a medida que la tierra firme se aproxima, se siente mas desesperada.
Está dispuesta a probar cualquier cosa.
“Vale de acuerdo, dime las ocho palabras”.

 

“Bien”, dice la ola pequeña.

“Tu no eres la ola, eres el agua”.

 

Ram Dass.

Entrevista a Wayne Dyer


  • Las excusas son explicaciones que usamos para aferrarnos a comportamientos y conductas auto-derrotistas que no sabemos cómo cambiar. En Excuses Begone!, reviso 18 de las excusas más comunes que se utilizan, tales como: “estoy muy ocupado, demasiado viejo, muy gordo, con mucho miedo, me va a tomar mucho tiempo, o, es muy difícil”. ¿Cuáles son las excusas más comunes que la gente usa cuando forcejean con su conciencia? 
Pasamos una gran parte de nuestras vidas contemplando lo que no podemos tener, lo que no queremos y lo que aún nos falta. Lo que debemos hacer es poner más atención y concentrarnos en lo que queremos atraer y no en lo que nos falta.
 
  • Usted habla sobre los virus mentales. ¿Qué son estos? 
Un virus tiene tres propósitos: duplicarse, infiltrarse y propagarse de un huésped a otro. A veces un solo virus puede echar al suelo el funcionamiento de un sistema entero.
 
Un virus mental es diferente en la medida que no se le puede adjudicar una forma; estas son ideas colocadas en nuestra cabeza cuando somos pequeños. Nos programan personas bien intencionadas como lo son nuestros padres, los padres de nuestros padres, la cultura, las religiones y la educación. Nos condicionan a creer en nuestras limitaciones y en lo que no es posible.
Luego de un tiempo, adoptamos esta programación como verdadera, como la real naturaleza nuestra y la perpetuamos. Por ejemplo, las personas con sobrepeso desde niños o las que tienen adicciones por muchos años, realmente piensan que no tienen alternativas.
 
  • ¿Cuál es resultado de vivir una vida repleta de excusas? 
Todo tiene sus consecuencias. La razón por la cual nos aferramos a los comportamientos derrotistas es debido a que es más fácil no asumir responsabilidad. Si culpa a algo o alguien por ser como usted es, entonces esa persona o personas, esas circunstancias o energías tienen que cambiar para que usted mejore; y muy probablemente eso nunca sucederá. Es una forma de manipular a otras personas.
Por lo general, las excusas nos ayudan a salir del paso, en lugar de retarnos o hacernos cambiar. Si quiere cambiar y quiere tener una vida que funcione a un nivel jamás vivido, asuma la responsabilidad de su vida.
No estoy diciendo que un niño que ha sido abusado, maltratado, o abandonado, hizo que eso sucediera; pero la reacción que usted tenga con relación a este asunto es suya. Cuando usted tenía cuatro años, no sabía otra cosa que estar aterrado o con miedo; pero ya no tiene cuatro años. Ahora [como adulto] tiene que escoger y reconocer que incluso el abuso que sufrió le ofrece una oportunidad para trascenderlo, de lograr ser una mejor persona y, aún más significativamente, ayudar a que a otros no les suceda lo mismo.
 
  • Háblenos del paradigma de las siete preguntas que ayuda a las personas a cambiar hábitos de pensamientos negativos arraigados desde hace años. 
El paradigma ayuda a las personas a identificar el sistema de pensamiento, el que casi siempre es falso, el que está detrás de las razones para continuar con las excusas. Como tal, este ayuda a ver las excusas desde un punto de vista objetivo, a darse cuenta de que todo lo que han estado pensando tiene tanta probabilidad de ser tan cierto como tan falso.
Creo que si usted cambia la manera de cómo ve las cosas, entonces las cosas cambian de cómo las ve.
 
  • Cuando miramos nuestras propias vidas y pensamos en las vidas de los que amamos, ¿cuál es la clave para vivir una vida saludable, feliz y basada en el amor? 
La clave está en confiar en nuestra divinidad, en reconocer que somos una pieza de Dios y es de allí de donde proviene. Como seres espirituales, la Divinidad reside dentro de nosotros. Cuando le preguntaron a Albert Einstein sobre el impacto de la física cuántica, dijo: “Solo son detalles, sólo quiero pensar igual que Dios”.
Y Dios piensa en términos de creación, amabilidad, belleza y bondad.