Archivo | 20 diciembre, 2013

EL DON DIVINO DE LA EMPATÍA- por Deéelij

 

 

Dicen que el mal es la ausencia del bien, así como la oscuridad es la ausencia de la luz; y el frío la ausencia de calor… Y creo que es cierto si hablamos de la famosa dualidad que todo lo encorseta a un lado o al otro sin que permita otra posible alternativa.

También dicen que el mayor regalo que el ser humano posee es el de la libertad.

Y hablando de libertad, también se habla mucho de respeto, de amor, de paz, de… muchas palabras, vocablos o conceptos que más o menos están bastante tergiversados, y que utilizamos como bandera o estandarte que mostramos y luego exigimos, ¿pero, alguien habla en serio de ellos? Pues no oigo (y es mi opinión) hablar en serio de EMPATÍA. Tampoco hablaré mucho, sólo lo estoy mencionando por si alguien puede llegar a comprender lo que es el don divino de la empatía. Porque si puedo ponerme en el lugar del otro, puedo aceptarlo y comprenderlo aunque no comparta lo que es el otro, lo que piense o lo que diga. Y si todos los seres humanos pudieran desarrollar la empatía divina, el don de ponerse en el lugar del otro para comprender su vivencia, para comprender el por qué de su declinar, para, en definitiva, aceptar que es diferente a mí y que por ello no ha de suponer una amenaza, peligro o enemigo al que combatir, cualquier lucha cesaría; cualquier conflicto se evitaría. La pelea no tendría sentido.

Cuando tengo desarrollada la capacidad de la empatía, el don divino, por excelencia, me doy cuenta que no soy quien para enjuiciar a nadie ni a nada. La empatía hace que los prejuicios salten por lo aires para siempre. Si me diera cuenta del trasfondo de lo que significa ponerse en el lugar de los demás, y que los demás lo hagan conmigo ¿Dónde habría un problema? No los habría; ni siquiera surgirían.

¿Cuántas veces se reclama el respeto? Muchas. Pero para llegar al respecto se empieza por la empatía, la cual desemboca directamente en la aceptación de lo demás y concluye en la comprensión de uno y de los demás.

Ponte en mi lugar. Sé empátic@, y desde ese puntal se llega a solventar uno de los Karmas que toda alma quiere aprender: la aceptación.

Una vez que hay empatía, sí que de verdad hay libertad en la acción que le continúa, de lo contrario se es una reacción descontrolada. Y es que tras la empatía, el respeto por la libertad del otro es manifiesta; y si el otro hace lo mismo hacia un@, nos estamos regalando muchos dones divinos, pero, a mí modo de entender, todo empieza por el don divino de la empatía.

Sólo ponte en mí lugar, y el resto sale solo. Pero la clave está en ser empático con un@ mism@, en saberse poner en su lugar para aceptarse a sí mismo, y el resto ya es muy fácil. Que el don divino de la empatía no es ponerse en el lugar del otro olvidándose de un@, sino que una vez que me he puesto en mí, aceptándome, lo puedo hacer hacia los demás.
Autor: Deéelij

 

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Cómo prepararte para el viaje interior – por Caroline Myss

Todos los viajes requieren preparación. El viaje interior no es una excepción a esa regla, aunque en realidad no pensamos en el viaje interior de la misma manera que pensamos en unas vacaciones, y por razones obvias, la idea de prepararlo nos parece absurda. Por supuesto que sí. Pero vamos a ver esto desde una perspectiva diferente.

El Ser interior es un buscador de la verdad. El exterior es impulsado por las ilusiones personales que todos creamos para nosotros mismos, ilusiones que harás cualquier cosa para mantener. El exterior teme mirar a la verdad, mientras que el interior no puede descansar hasta que la percibe.

El exterior sostiene el amor egoísta, usándolo como moneda la recompensa y castigo. El yo interno reconoce el amor como la única moneda de la vida. Nuestros mundos exterior e interior, nuestros dominios externos e internos, parecen dos esferas separadas de la conciencia, la del ego y la del alma. Nuestro ser externo, nuestro ser finito, vive en la ilusión de que de alguna manera la acumulación de objetos materiales – dinero, estatus, fama, poder – asegurará su longevidad.

El camino espiritual es el largo camino de entrar en la eterna paradoja que existe entre tu ego y tu alma, ese punto central en que tu apetito por lo finito se enfrenta a tu anhelo por la parte tuya que es capaz de comprender la naturaleza del infinito. A través de esa comprensión, experimentas tu propio Ser infinito.

Tu temor es que si tocas tu Ser infinito por un segundo, tu apetito por el mundo finito se evaporará. Cuando regreses a tu conciencia mundana, tu mundo de cinco sentidos ordinarios, lo verás como lo que es: ilusiones construidas sobre ilusiones temporales. Entonces ¿cómo vas a vivir seguir viviendo en ese mundo, entendiendo claramente que es impulsado por el miedo?

Así que la pregunta es la siguiente: ¿Cómo se prepara una persona para un viaje que él o ella teme realizar pero al cual no puede resistir?

El Comienzo

La gente suele decir que su viaje espiritual comenzó como resultado de una enfermedad o un trauma.

Fue, en otras palabras, motivado por una crisis. El dolor, la pérdida, el aislamiento y / o la necesidad de sanación personal lleva al individuo a buscar un camino de sanación personal, confort, o auto-empoderamiento. Pero pregunta a esa persona, “¿Qué estás buscando en realidad?” La mayoría de las veces, esa persona dará solo una vaga respuesta: la felicidad, la salud, la paz, la tranquilidad y la alegría son respuestas muy comunes. Ninguno de ellas realmente “significa” nada. En realidad no son flechas apuntando a una dirección específica. Son sólo palabras que flotan en el aire, dejando a la persona sin comprometerse a ningún camino de disciplina espiritual o devoción alguna. ¿Qué tipo de disciplina espiritual y práctica diaria se requiere realmente para lograr la alegría? O la felicidad? En general, a la felicidad la asociamos a otras personas y hacemos que una persona asuma la responsabilidad de hacernos felices.

Me ha intrigado por mucho tiempo la consistencia de estas vagas respuestas. Al principio no podía entender cómo la gente podía decir que estaban “buscando” algo que todavía no tenía ni idea de qué era. Entonces lo entendí. La mayoría de las personas que experimentan una experiencia de crisis en realidad va en busca del porqué le sucedieron esos hechos. Pasan a las aguas espirituales buscando sentirse mejor, viendo cómo sanar, pero el verdadero objetivo es recuperar lo que perdieron. Esa es una meta imposible. No pueden decidirse a mirar hacia adelante, para liberar el pasado, reconocer que su matrimonio acabó, que son maduros y siguen solos o que tienen un cuerpo de 60 años al que sanar. Tienen que enfrentarse a su edad, sacándose la fantasía de verse siempre como de 40 años de edad. La curación no incluye el regreso de su juventud, sino de su salud.

Por lo tanto, sólo pueden responder con respuestas vagas, cuando les pregunto, “¿Qué estás buscando en tu camino espiritual?” Ellos están buscando lo que no existe – el pasado. Ellos quieren ir a donde ellos no pueden ir y por lo tanto, sus vidas siguen siendo un caos.

Al entrar al camino espiritual con una crisis como motivación se está entrando a un campo psíquico de caos. ¿A qué estás entrando y por qué llamas a este caos tu camino espiritual? ¿Qué hay exactamente en él de espiritual? ¿Le llamas espiritual, porque el caos te está inspirando a leer algunos libros espirituales? O porque en medio del caos, has decidido pronunciar algunas oraciones de SOS?

A pesar de que puede ser iniciado por el caos en forma de una enfermedad, o pérdida, o cualquier trauma terrenal que cae sobre nosotros, el primer acierto es aprovechar ese trauma y dirigir el flujo de tu poder, en lugar de que el poder del trauma te dirija .

Y así, con esto en mente, comenzamos la preparación consciente del viaje en nuestro Ser interior. (La imagen que se me ocurre es la de Julio Verne preparando su Viaje al Centro de la Tierra… ja).

1.Aprovecha Tu Energía

Al decir… aprovecha su energía, me refiero a que todos podemos listar los eventos personales o traumas que hicieron que tomáramos el camino espiritual.

Tómate el tiempo para reflexionar sobre el papel actual de ellos en tu vida. ¿Están estos eventos determinando lo que eres ahora? ¿Son las heridas del pasado, o un divorcio, o muerte, o un acto de traición, algo que revives continuamente o bastante a menudo en tu vida actual? ¿Es una herida que sigue desgarrándote? Este es un ejemplo de cómo el poder de un trauma nos dirige en lugar de aprovechar el poder y reorientar nuestra vida.

Es justo cuando aparece la enfermedad como crisis, que una persona podría preguntarse, “¿Cómo aprovechar el poder traumático de ésta enfermedad?” – Especialmente cuando una enfermedad nos reduce. Eso es un doble si no un triple reto y unos pocos pueden elevarse por sobre algo que está “en” sí mismo y no “alrededor” como otras crisis de la vida. Realmente no puedes alejarte de una enfermedad. En el caso de los síndromes crónicos, como artritis o lupus u otras enfermedades de larga duración, es aconsejable no solo preguntarte- “¿Hay algo más que pueda y deba hacer? Sino también “¿Hay algo que no debería estar haciendo?” Ya que la impotencia y la victimización alimentan la enfermedad, por lo menos podemos hacernos esas dos preguntas regularmente.

2.Elije un día para Separar el pasado del presente

Este es tu día oficial de ritual. Ponderamos los rituales. Los necesitamos. Los rituales son invitaciones para que lo Sagrado dé testimonio de nuestras acciones, al lado nuestro, a medida que iniciamos un nuevo curso de acción.Un ritual es una solicitud de bendición, una oración invocando santidad.Escoge un día que represente un nuevo punto de comienzo para ti, una separación de lo viejo y una entrada a una nueva conciencia. No quemes tu casa con velas o conviertas tu patio en un mini-Stonehenge. Pero realiza algo pequeño que haga que el día se destaque entre tú y el cielo.

Enciende una vela. Dedica diez minutos a la soledad, liberando el pasado y envolviéndote en el presente. Deja que tus ojos absorban lentamente todo lo que llena el presente tu vida. ¿Cuáles son los contenidos de tu vida? ¿Qué significado tienen estas cosas para ti, y por qué? ¿Cómo eres consciente de ellas? ¿Qué contribuye o no a tu vida? ¿Quién es importante para poder profundizar en tu vida? Estas son las preguntas que cambian la dirección y la profundidad de ella.

3.Deja algo de tu ego atrás

Un viaje es un punto de inflexión, un reconocimiento de que estás conscientemente de pie en una encrucijada y con plena conciencia, eliges un camino de transformación.

Estás eligiendo conocerte a ti mismo en un nivel más profundo y más auténtico, triturando las ilusiones que se interponen en el camino de convertirte en un ser humano completo. Estas son meras palabras, frases sin sentido, hasta que las animas con acciones que involucren tu poder. El viaje necesita una acción que marca su punto de inicio, algo que señala: “Estoy renovado debido a esto. Yo era ese. Ahora soy este”. Por lo tanto, es necesario liberar alguna parte de tu exterior que ya no es esencial para tu vida. Es necesario seleccionar un aspecto de tu ego que reconozcas como un obstáculo, una parte falsa de ti mismo que interfiere con verte a tí mismo con claridad. Nada en este dominio es insignificante.

Por ejemplo, la opción de caminar veinte minutos al día como símbolo de tu viaje es una gran elección. Requiere disciplina de la mente y el cuerpo. Se requiere que estés presente todos los días para una elección, que tu vida asista a la realización de una elección. En atención a esa elección, estás introduciendo la plantilla de la disciplina. Estás tomando el mando de tu voluntad. Repito que no hay opciones de poco valor. ¡Tienes que ser consciente de cómo tu propia sombra tratará de sabotear tus esfuerzos.

Otro ejemplo, uno más interno y por lo tanto más complejo, es la elección para liberar actos personales de traición. “Ya no voy a traicionarme a mí mismo con palabras o con hechos.” Esta es una opción para vivir un nivel alto de la verdad. Yo no recomiendo esto como una primera opción porque la mayoría de las personas no están preparadas para las consecuencias que la “verdad” traerá a su vida. Pero permíteme sugerir que reflexiones sobre el temor que te produce esa elección, solo para darte una idea de la cantidad de “no-verdad” o ilusiones que te rodean. Al hacer esto, llegas a entender mucho mejor lo que querían significar los místicos cuando describían a la Divinidad como “la verdad misma.” Reflexiona sobre esto y selecciona uno de los aspectos de tu ego que vas a dejar atrás a medida que avances en tu viaje.

4.Introduce la devoción

El viaje interior requiere una devoción espiritual interna. A menudo, nos referimos al tiempo dedicado a la oración, la contemplación o la reflexión como una “práctica”, pero personalmente no me gusta esa palabra. Asocio la palabra con el deporte. Y “práctica” no sugiere pensamientos o conciencia de lo sagrado. Devoción, por otro lado, sugiere la conexión a la santidad ahondando gradualmente a través de la pared de la mente racional, que siempre está en busca de respuestas lógicas. “¿Por qué me está pasando esto a mí?” “Si supiera …”

La interminable búsqueda de respuestas que a menudo nunca se nos dan, constituye el núcleo de la vida de oración de una persona, y tales oraciones no valen en la devoción. Dedícate a liberarte de este tipo de oración, terminando con la necesidad de pedir lo que no se te puede dar y recibiendo lo que se te da.

Esta es la verdadera naturaleza de la oración: Escuchar, aceptar, aprender a identificar las distracciones del ego y luego separándote del poder que ejerce sobre tí, absorbido en la paz de la gratitud y el silencio, aprender poco a poco las diferencias sutiles y sublimes de tus sensaciones . Y, por último, incluir a otros en este creciente campo de quietud, que se transmite en el silencio del alma a los demás – para curación, consejo, sabiduría, paz. Esta es la verdadera naturaleza de la oración.

5.Lleva un Diario

No es necesario escribir páginas y páginas del diario. Recomiendo que describas tu propio viaje, aunque sólo sea para tomar nota de la forma en que estás cambiando.

Escribir algo, comprometiéndote en palabras en un papel, hace un cambio real. La escritura capta pensamientos y percepciones que de lo contrario seguirían flotando y se evaporarían en el aire. Así no vas a olvidar que fuiste visitado por un pensamiento maravilloso o una hermosa visión. Algunos de estos son para anotar y revisar el resto de tu vida.

Como te estás preparando para tu viaje, es importante enfrentar el desafío de la primera página en blanco. Muchos no son escritores, pero el diario no requiere que seas un escritor experto. Nadie más que tú va a leer tu diario. Puedes dibujar, escribir pensamientos de una sola palabra, o anotar un poema que refleje lo que estás sintiendo ese día. El punto es rescatar algo de cada día, o cada dos días de tu nueva vida. Pero empieza ahora.

Suficiente por ahora

Estas son las instrucciones para el comienzo de tu viaje. Son pocas, pero son potentes. Contienen suficiente “carga” para iniciar la reordenación de tu vida.

Caroline Myss