Archivo | 27 diciembre, 2013

LA INTENCIÓN IMPECABLE Y NUESTRA CAPACIDAD DE MANIFESTAR – Inelia Benz

La manifestación de nuestros “deseos” se está convirtiendo en algo cada vez más inmediato. La coreografía de apoyo universal a los resultados deseados es más poderosa cada día.

Los niños más pequeños, los adolescentes y los adultos jóvenes, parecen ser capaces de manifestar mucho más rápido de lo que lo hacíamos nosotros a su edad o, en muchos casos, actualmente.

Esto se debe a que no tienen los mismos programas que se nos insertaron a nosotros, están creciendo en un entorno vibratorio más elevado, y la “manifestación” está en su vocabulario de cada día.

El cohete de la impecabilidad impulsa nuestra capacidad de manifestación. Pero, ¿cómo lograr un estado de impecabilidad? ¿Qué significa impecabilidad?

Según el diccionario de Marriam-Webster, impecabilidad significa, “no ser capaz de pecar, ni ser susceptible de pecado”, y “libre de culpa, de imperfección; sin defectos”. La palabra proviene del vocablo latino “impeccabilis”, a partir de in+ peccare (no + pecar)”.

Pecar, en la mayoría de idiomas, significa “errar el blanco”, o una “separación de la ley de Dios.”

Traducido al lenguaje no religioso, esto significa básicamente desviarse de nuestro Ser Superior. Alejarse de nuestro núcleo energético esencial, que es Luz / Amor.

¿Cómo sabemos si estamos siendo impecables?
Bueno, si estamos pensando en algo que queremos en nuestras vidas, pero sin pensamientos de baja vibración, emociones o reacciones físicas, esa es la emoción que se manifestará.

Cualquier cosa que no resuene “correctamente” con nuestro cuerpo físico y emocional, se encuentra “separada de nuestro ser superior”.

Por lo tanto, si queremos una casa grande, hermosa, porque queremos “mostrar a los demás que somos mejores que ellos”, quien quiera que sea “ellos”, manifestaremos pobreza. ¿O tal vez queremos encontrar nuestra “alma gemela” porque estamos muy solos y no podemos soportar la idea de ir al cine solos otra vez? En este caso manifestaremos “soledad”. Algunas de las personas más solitarias que he conocido están viviendo en pareja.

Y a veces queremos manifestar cosas porque se nos enseña que esas son las cosas que hay que tener para ser “feliz”.

La mayoría de “razones” de baja vibración unidos a nuestras metas y deseos, se basan en el miedo o la necesidad. Y muchas veces, las razones ocultas para no manifestar también se deben al miedo o a la necesidad.

A veces podemos tener miedo de manifestar cosas, especialmente dinero o relaciones saludables, porque tenemos miedo de “abusar del poder”, y, a veces, porque tenemos miedo a “perderlo” después. Y a veces es porque, “no estamos dispuestos a comprometernos”, con la responsabilidad que eso implica. Recientemente he experimentado esto último ¡En mí misma!

¿Qué podemos hacer?

1. Haz una lista de tres cosas que desees manifestar muy rápidamente. Podría ser algo físico, que forme parte de tu entorno; empezar o concluir algún tipo de relación; un cambio emocional; cualquier cosa.

2. Decide cuál de ellos es el más importante para ti.

3. Pregúntate si se trata de “tu propio” deseo. Si recibes un “no”, pregúntale a tu cuerpo si es “su deseo”.

4. Pregúntate, “por qué” tú / tu cuerpo quiere ese deseo. Echa un vistazo a la respuesta: ¿Está basado en el miedo? ¿Está basado en la “necesidad”? Procésalo.

5. Pregúntate otra vez “por qué” tú / tu cuerpo quiere ese deseo, otra vez, y observa qué hay en el núcleo de esa respuesta. Si se trata de una vibración baja, entonces procésala. Y repíte este paso hasta que no obtengas más respuestas.

6. Cuando no obtienes más respuestas, generalmente la respuesta final es, “porque quiero ser feliz”.

7. Manifiesta, ahora mismo, un estado de alegría en tu cuerpo físico, mental y emocional. Dar las gracias por algo maravilloso que hay en tu vida, es una de las mejores maneras de entrar en un estado de alegría.

8. Cuando te encuentras en un estado de completa alegría, eres libre. Cuando te sientas libre, puedes volver a lo que quieres manifestar e indagar si nace de la “necesidad” o no.

9. Cuando te des cuenta de que no se trata de una “necesidad” o veas que no tiene vibraciones negativas, estás fuera de peligro.

 

Básicamente, lo que estamos haciendo aquí, es alejar la capacidad de manifestar de nuestra vibración más baja (separado de la Fuente), y llevarla directamente al interior de la Fuente (amor / luz).

Somos capaces de manifestar con nuestro cuerpo físico, emocional y mental. Si te hallas en la “necesidad”, el “miedo”, el “enojo”, o cualquier otra energía que no sea alegría, luz o amor, acabarás manifestando emociones y situaciones acordes con esos sentimientos.

Creamos la quinta dimensión, creamos el mundo físico, creamos lo que sucede en nuestras vidas. Lo hemos estado haciendo desde que nacimos, aunque inconscientemente. Lo hemos hecho basándonos en reglas sociales, y en programas tales como el temor, la necesidad, y la ilusión de carencia. ¿Qué logramos con los ejercicios anteriores? Empezamos a crear nuestro mundo de forma consciente. ¡Esa es la única diferencia! Nos damos cuenta del proceso, y manifestamos conscientemente.

Cuanto más alta sea nuestra vibración y cuanto más en contacto estemos con nuestro cuerpo, emociones y mente, más rápido podremos manifestar una realidad fantástica, no sólo para nosotros, sino para el colectivo humano en su totalidad.

 

Traducido por  Romina Solís

Anuncios

“Las Tres Funciones de la Meditación”.(Texto 9 de Thich Nhat Hanh)

La energía de nuestros hábitos es a menudo más fuerte que nuestra voluntad. 

Decimos y hacemos cosas que no deseamos, y más tarde nos arrepentimos. 

Nos causamos sufrimiento a nosotros mismos y a los demás. 

Nos prometemos no volverlo a hacer pero reincidimos nuevamente.

 

Necesitamos la energía de la plena consciencia para reconocer y estar atentos a la energía de nuestros hábitos en el momento en que se manifiesta.
La consciencia nos permitirá evitar que los hábitos nos dominen.

1. La primera función de la meditación es Detener.
Bebemos una taza de té pero no somos concientes de que la estamos bebiendo. Nos sentamos junto a la persona que amamos pero olvidamos que está allí. En lugar de vivir el momento estamos en otro sitio, pensando en el pasado o en el futuro.
Debemos iluminar con la luz de la consciencia todo cuanto hagamos para que la oscuridad que provoca la falta de atención desaparezca.

2. La segunda función de la meditación es Serenar.
Cuando experimentamos una fuerte emoción, sabemos que puede ser peligroso actuar, pero no tenemos la fuerza ni la claridad suficientes para evitar hacerlo. Debemos aprender el arte de inspirar y espirar serenando nuestras emociones. Debemos ser sólidos y estables como un roble, a cual la tormenta no puede llevarlo de un lado al otro.
Buda enseñó muchas técnicas para serenar el cuerpo y la mente y observarlos profundamente. Se resumen en 5 etapas:

1- Reconocer si estamos enojados.
2- Aceptamos lo que sentimos.
3- Abrazar nuestra ira con la consciencia.
4- Observar profundamente, una vez que nos calmamos, qué es lo que provocó nuestra ira.
5- Obtener una clara visión de las causas y condiciones primarias y secundarias que ocasionaron nuestra ira.

3. La tercera función de la meditación es Descansar.
Cuando meditamos sentados debemos sumergirnos de forma natural hasta el fondo de nuestra postura de meditación, descansando sin ningún esfuerzo. Debemos aprender el arte de descansar dejando que el cuerpo y la mente se relajen. Si tenemos heridas en el cuerpo o en la mente, debemos descansar para que puedan curarse.

La meditación no tiene que ser una ardua labor. Deja que tu cuerpo y tu mente descansen, no luches, no hay necesidad de alcanzar nada.

Buda dijo: “Mi Dharma es la práctica de la no práctica”.

Practica de modo que no te canse, de una forma que dé a tu cuerpo, a tus emociones y a tu consciencia una oportunidad para descansar. Nuestro cuerpo y nuestra mente tienen la oportunidad de curarse a si mismos si les permitimos descansar.

Detenerse, serenarse y descansar son las condiciones previas para la curación.

Thich Nhat Hanh