OTRA FORMA DE SANAR, OTRA CONCEPCIÓN DEL SER HUMANO ENTREVISTA AL DR. PADILLA CORRAL por Gabriela Amaya

 

Escuela Neijing-TIAN

En este momento, en el que lo público se privatiza y el acceso a la sanidad para muchas personas está en peligro, en este momento en el que la humanidad está cada día más enferma, buscamos alternativas… y nos encontramos con el Dr. José Luis Padilla Corral. Licenciado por la Universidad Complutense de Madrid, encuentra en la Medicina Tradicional China una forma de sanar que tiene en cuenta al ser humano, su cuerpo y su ánima, como una totalidad. Y este encuentro con otras formas de sanar y con la tradición oriental, en general, le lleva a cambiar su estilo de vida y, desde esa nueva forma de entender la vida y la sanación, lanza la Escuela Neijing, con cerca de cincuenta centros en Europa y Latinoamérica y cuya sede central está en Pozoamargo (Cuenca-España), donde nos recibe.

Humanista, buen conversador, alegre, provocador, investigador incesante y trabajador incansable, nos habla durante la entrevista con la misma pasión con la que –intuimos- encara toda su vida. Hablamos con el hombre, con el médico… pero, sobre todo, con el maestro.

Estudia medicina en España pero enseguida se lanza a la búsqueda de otras formas de sanar…

Bueno, no enseguida. Pero por nuestro carácter inquieto, vimos la medicina que habíamos estudiado no daba respuestas; que una cosa eran los libros y otra cosa era el paciente con sus síntomas, problemas, su medicación, y empezamos a buscar otra cosa y nos encontramos con la Medicina Tradicional China (MTC) y eso nos lleva a viajar a países asiáticos donde se practica esta medicina y, poco a poco, comenzamos a transmitir aquí lo que vamos aprendiendo.

¿Qué hay detrás de toda esa búsqueda?

Había estudiado varias especialidades y no es una búsqueda concreta, era más el estilo.

¿Se trataba más de una inquietud como ser humano?

Sí, yo intuía que había otras formas, no rechazaba las que hay pero me sentía como visto de un solo plano, como si no pudiera verme la espalda y gracias a la MTC y las medicinas tradicionales, en general, uno empieza a ver factores que la medicina occidental no tiene en cuenta, no te da y, es más, evita que la puedas conocer.
A mí me recordaba mucho a cuando éramos pequeños y nos educaban en la fe católica. Cuando en la adolescencia, alrededor de los 15 o 16 años, comencé a escuchar que además de Jesucristo, había un Mohamed, un Buda… yo me dije “pero ¿Por qué, por qué me lo han ocultado? Deliberadamente me lo han ocultado”. Lo mismo ocurre con el tema de la medicina. Te encuentras que pones una aguja aquí, haces un Qi Gong y el dolor se quita…
Luego viene el difícil arte de saber qué es lo más apropiado en cada momento, si la aguja, la moxa, hacer un Qi Gong, etc.

La gran aportación que hacen las medicinas tradicionales es enseñarnos un poco de nuestra ánima. La medicina moderna nos enseña nuestra estructura, nuestra materia, pero la materia sin ánima no se mueve. Si conocemos un poquito cómo el ánima se mueve, podemos ayudar a la materia y al ánima para que tengan armonía, porque juntas están aunque las separemos para estudiarlas.

¿Vive entonces una experiencia interna que afecta a toda su vida?

Sí, nos cambia todo. Como además esta profesión no tiene vacaciones porque estás rodeado de sufrimiento, dolor y enfermedad casi a diario… y, aunque aparentemente nos desentendamos cuando nos metemos con arte, estamos ahí. Si tuviera que hacer un colapso de todo, evidentemente cambia la persona. Luego se aplica a la medicina, a la familia… Y lo que cambia, sobre todo, es la consciencia de las cosas; de repente teníamos una consciencia de bueno, de malo, de cielo, de purgatorio… y todo eso se desvanece y ello supone un salto quántico espectacular. De pronto, descubrir que no existe el demonio, descubrir que yo no puedo ayudar a Dios ni debo de hacerlo, lo que pueda ser Dios me desborda; decir que voy a ayudar a Dios me parece una soberbia descomunal… el saberse abandonado en el buen sentido y llevado por la Creación, me parece un descubrimiento, que no tiene nada que ver con la profesión ni con nada y que me da un estilo de vida muy diferente; tan diferente que me lleva a vivir sin ningún tipo de ambición, logro, consecución o posesión; eso no me interesa, no me atrae y es por ese cambio que se hace, porque antes no es que me interesara mucho pero siempre estás bajo ese concepto de que tienes que comprar una casa, tienes que tener hijos, tienes que casarte… vivir con el rol de… Y de repente todos esos roles, no se trata de ir en contra, sino que se van diluyendo y uno se va sintiendo más liberado, no libre, pero sí liberado. Y, además, nuestro humor ha cambiado y tendemos a sonreír, como mínimo, de cualquier cosa, cada día…

Es una elección lo de buen o mal día…

Los días los hacemos nosotros; son una bendición y nosotros nos encargamos de hacerlos buenos, regulares, malos… pero si quitamos lo malo, que no existe, en genérico, van a ser buenos aunque nos pasen cosas que por educación nos parecen malas. Me convence mucho el refrán que dice “no hay mal que por bien no venga”, Dios hila muy fino y es muy difícil verlo, pero si uno está abierto, entonces me digo “Dios está jugando y ahora tengo que ver qué jugada me ha hecho porque seguro que me ha hecho una jugada” y lo que me parecía que me ha hecho malo, dejo pasar un poco tiempo y veo que no era malo… y esto es muy terapéutico porque, a veces, el paciente se aferra a su posición pero le decimos “esto va a pasar, va a durar un tiempo pero cuando pase vas a estar mucho mejor que ahora” y así es.

Al hablar del estilo de vida, en algún momento, ha hablado del arte, y la inspiración surge –pareciera- de un lugar mucho más profundo en el ser humano…

Yo creo que la inspiración es producto de nuestras fantasías, nuestros sueños, de nuestras ganas de perfección, de limpio, de bello, de hermoso y a partir de ahí comenzamos a inspirarnos y cualquier cosa puede inspirarnos. Hay que cuidar la inspiración mucho, no hay que someterla a reglas y normas. Cuidar la inspiración es muy importante. La inspiración viene para que cambiemos cosas, para que ofrezcamos cosas, para que planteemos nuevas situaciones, para que ensayemos algo nuevo y, evidentemente, no todas las inspiraciones son buenas, son válidas o coherentes… muchas hay que desecharlas… pero si no te pones a ello sin prejuicios, la inspiración la ahogas. Hay que cuidar mucho la inspiración. Ya nos tienen muy domesticados en estímulos / respuestas. Hay estereotipos de lo que tiene que gustar o no. Y hay gente que me dice pero “¿cómo te puede gustar tal cosa?, y yo digo “¡pues sí!”… como ya no soy pecador y creo en la bondad…
Y lo que se aprende en ese estilo de vida también es a respetar, a aceptar complacientemente lo que está ocurriendo, y después de aceptar saber adaptarse adecuadamente para después introducir las variables que uno cree convenientes, sin que éstas sean a costa del dolor de otros, y después ver cómo evoluciono, cómo cambio.

Hablaba de la bondad, ¿Sería la bondad y el amor un camino o una dirección a transitar por la humanidad, en contraposición al dolor y al sufrimiento?

Quizás, sin entrar en opuestos, creo que la palabra bondad y, sin pretender definirla, es ese estado en el que hay un respeto, una admiración por el otro, un “interpendientes” (palabra acuñada por él mismo), un estar pendientes entre unos y otros y, si estamos pendientes unos de otros (no interdependientes), por ahí transita la bondad y ahí, quizás, se insinúa la palabra amor, si bien todavía es muy imberbe para nuestra humanidad.
Tenemos ideas muy locas a propósito del amor y se llama amor a cualquier cosa y definirlo es imposible pero creo que estamos muy en la pubertad del amor y creo que es un sentimiento muy nuevo para nuestra humanidad y quizás la bondad junto con la ternura sean esos aspectos en los que podemos estar “interpendientes” los unos de los otros y aportar, sobre todo, nuestras virtudes y fijarnos en la virtudes de los otros, no en los defectos.

En la antigüedad estaba muy unida la sanación a la adivinación. Se dice de usted que ha desarrollado el arte de la adivinación ¿Cómo se llega ahí?

Todos somos un poco adivinos y yo creo que es parte de la medicina adivinar. Sin proponérselo uno, cuando vemos a la persona, le tomamos el pulso, la tensión, tenemos que adivinar cómo es la vida de esa persona, cómo ha llegado a esa situación porque por mucho que la persona nos cuente, nosotros tenemos que recomponer y reinventar a la persona; entonces, ahí tenemos que adivinar y decirle “pero ¿usted de pequeño no tuvo tal problema?” y él entonces lo recuerda…
Todos tenemos esa capacidad de adivinación porque intuimos, recibimos información, hay mucha información que nos llega por diferentes vías. Hay una serie de relaciones, de influjos, que todavía no lo hemos tabulado pero que están ahí y, si estamos abiertos a cualquier posibilidad, cuando escuchamos una historia, cuando vemos un suceso, tenemos que recrear eso en todos los elementos que coinciden. De hecho, hay estudios que se llaman prospecciones de sistemas, que cuantos más elementos tenemos alrededor más fácilmente podemos llegar a una conclusión.
La adivinación se lleva mucho a la ciencia y, hoy en día, con el genoma, por los genes que uno tenga, más o menos se pueden prever enfermedades que va a padecer, vida media… y se acerca bastante, también estamos en una época de la ciencia adivinatoria porque tiene razones, lógica, pero es otra forma de adivinar.
En la MTC es fundamental la toma del pulso para poder diagnosticar, pero esto es una percepción, igual que el color de la piel, no tiene ningún fundamento raciona ni científico pero, por una toma de pulso, podemos saber cuál es el estado de salud de ahora y de un futuro relativamente cercano de esa persona.

Cuando hablamos de adivinación en la tradición china y, en concreto, en la medicina tradicional china ¿estamos hablando de estas cosas?

Estamos hablando de estas cosas y de otras como, por ejemplo, la astrología. La astrología china tiene otras connotaciones diferentes a la occidental, es un sistema de adivinación. Cuando hablamos del I-Ching, el Libro del Oráculo, del cambio, estamos hablando de otro sistema de adivinación. En este libro, se habla de tradiciones antiguas, de un emperador mítico y que luego lo interpretó Confucio. Según aquél, se echan unas monedas de una determinada manera, se constituye un hexagrama y se va a la consulta del libro I-Ching y ahí se lee un texto, de acuerdo con la pregunta que hemos hecho.

Frente a tantas posibilidades de conocer y lo poco que conocemos ¿Hasta dónde se plantea llegar la Escuela en su proyecto de conocimiento?

Nosotros tenemos tres pilares: una rama asistencial, atención de enfermos. Una rama de enseñanza, que es la transmisión de esta tradición, y una rama de investigación que para nosotros es muy importante. Y para ello contamos nuestros Cursos Internacionales de Verano y nuestros medios de difusión: la revista que va para 29 años, la radio, la televisión y los medios que hemos podido poner en marcha. No tenemos un límite establecido.

Y ¿En qué dirección va?

Va en la dirección de conseguir que nuestra especie sea un especie saludable y libre de sufrimientos, dolores y enfermedades, además de colaborar en que podamos entrar en otros estados de consciencia, en los que podamos ver otras realidades; creo que las realidades que nosotros podemos ver ahora son muy contraídas por esas proporciones inmensas en las que estamos. Entonces, desde nuestra pequeña parcela, a través de una forma de tratar diferente, a través de una forma de enseñar distinta, a través de investigaciones y pequeños descubrimientos, colaboramos para que esa salud sea mejor, que esa convivencia sea mejor, y que el sujeto vaya adquiriendo una consciencia lo más amplificada posible, y en ese sentido es inevitable lo solidario, el compartir… y todo ello puede resumirse en el desarrollo del Espíritu, en el desarrollo del Ser.

En diferentes espiritualidades, de un modo u otro se habla de tres elementos que podríamos denominar cuerpo, alma y espíritu. En TIAN se habla de espíritu… Desde su concepción del ser humano ¿Se da por hecho que éste tiene incorporado el Espíritu o el Espíritu se desarrolla?

Desde nuestra óptica, y sin dejar de ser una elucubración, la sensación que se tiene es que hay un Espíritu Primordial que nos desborda hoy por hoy en nuestra concepción y es, a partir de ese Espíritu Primordial, que se gestan los mundos, dígase Universo, y a través de ese Universo, es en esos universos que surge la vida y esa vida tiene una característica que es el ánima. Entonces tendríamos tres aspectos: un aspecto que es lo mas material. Si lo ampliamos, tenemos una visión anímica de la persona y, si ampliamos mucho más, veríamos que esta persona es una expresión del Espíritu, del gran Espíritu. Eso a mi me consuela, me resulta atractivo, y es más, en el estudio que se hace de la estructura humana, tenemos puntos –resonadores- que son espíritu, resonadores que se llaman alma, resonadores que hacen referencia a la materia, lo cierto es que los usamos y los usamos con esos criterios que le acabo de decir y vemos una respuesta en principio de una persona que amplifica sus consciencia y que empieza a no darle tanta importancia al dolor, a lo material, , a lo preocupante y que comienza a despreocuparse un poco, dentro de lo que nos dejan. Esta idea es un poco más compleja… si bien es una elucubración , no tengo ningún elemento que lo justifique igual que los del big bang no tienen y probablemente existió un big bang. Pasamos por épocas, hay momentos en los que vemos más claramente una cosa u otra

Hablaba de solidaridad, ¿Dada la situación que hay a nivel social, esta Escuela se plantea otros proyectos mas allá de lo que hace, que ya es bastante?

Nuestra función social está muy clara. Si participamos desde el punto de vista de enseñanza, de atención e investigación, ya tenemos una participación social, para empezar.
Por otro lado, en países con bajo nivel de desarrollo donde estamos, tenemos consultas que llamamos consultas populares, en las que todos los pacientes reciben atención gratuita y también allí se transmite la enseñanza y se investiga para aportarles los mejores recursos. Por otra parte, todas las publicaciones, en todos los seminarios internacionales que hacemos de humanismo sanador, tratamos de volcar nuestros puntos de vista y opinión acerca de la situación actual del planeta como humanidad, eso también es una colaboración. Aportar opiniones que no vayan a favor de ningún bloque y que no persigan ningún beneficio, eso es importante. Otro aporte es en el arte, tratamos en esos barrios populares y en las escuelas de potenciar mucho el arte, sobre todo en base a la música, al teatro y a ese humanismo sanador que va a buscar directamente las causas que nos pueden hacer sentir placer o displacer. Y en barriadas, también potenciamos la artesanía, mujeres que cosen muy bien, que lo hagan para firmas muy importantes y que tengan un pequeño ingreso para las familias… estamos francamente muy comprometidos con la realidad social en las áreas en las que nosotros podemos participar.

Este es el Año de la Renovación ¿Qué recomendaciones nos da?

Un poco de sinceridad, de espontaneidad, de reconciliación con mi pasado y un humor a prueba de bombas, ponerle humor a todo, que se note que estamos vivos, que no nos van asustar millones de parados. Si estamos parados, vamos a aprovechar y meditemos. Una cosa importante: empezar a pensar que no hay que tener miedo. ¡Esto es prioritario!. Un ser sin miedo es como un niño. Y tenemos mucho miedo, estamos tomados por el miedo pero ¿por qué tienes miedo?…Y añadiría una ultima cosa, fijarnos en las virtudes de los demás. Hay que hacer un acto de generosidad y estar más pendientes de la virtud del otro, y lo que voy a descubrir es bello, es arte, es sonrisa… ¿qué más puedo pedir?… preocuparnos de dar, y la mejor dádiva que podemos dar al otro es resaltar sus virtudes, eso nos lleva a decir que el otro es mejor de lo que parece y mejor de lo que se cree y eso le puede llevar a decir, entonces yo también puedo sonreír colaborar, puedo ayudar con….. y si estoy en esa actitud, además gano en oportunidades.

Fuente: .pressenza.com

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