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TOCAR EL MILAGRO por Thây Doji

Desde mi maestro, el Buda, la vida no está disponible sino en el aquí y en el ahora.

El pasado se fue y el futuro no ha venido aún. Sólo hay un momento para mí que vivir: es el momento presente.

La primera cosa que debo hacer es regresar al momento presente y, haciendo esto, toco profundamente la vida.

Mi inspiración es la vida, mi espiración es la vida, el paso que doy es la vida, el aire que respiro es la vida y puedo tocar el cielo azul.

Puedo tocar la vegetación. Puedo escuchar el canto de los pájaros, puedo escuchar a otro ser humano.
Si somos capaces de quedarnos en el momento presente, somos capaces de tocar las maravillas de la vida que están allí, disponibles.

Muchos de entre nosotros pensamos que la alegría no es posible por el momento. Muchos de entre nosotros pensamos que hace falta todavía algunas condiciones suplementarias para poder ser felices. Es por eso que somos aspirados por el futuro.

No somos capaces de estar aquí en el momento presente y es por lo que pisoteamos sobre muchas de las maravillas de la vida. Si continuáis corriendo, entonces no podéis entrar en contacto con estas maravillas que os curan, os transforman y os aportan la alegría.

Sois un milagro.

Cuando tengo una naranja, me gustaría comer esta naranja como un acto de meditación.

La tengo en la palma de mi mano y la miro. Tengo tiempo para mirarla con plena conciencia. “Inspiro, hay una naranja en mi mano izquierda; espiro, sonrío a mi naranja”. Estáis realmente allí, en el aquí y en el ahora, para poder reconocer la naranja. Para mí una naranja es ni más ni menos que un milagro. Con vuestros ojos espirituales podéis ver una naranja florecer.

Podéis ver el sol y la lluvia atravesando la flor de azahar. Podéis ver la pequeña naranja bien verde y podéis ver al naranjo trabajando con el tiempo para llevarla a su tamaño actual. Ahora la naranja está entre mis manos. La miro y le sonrío y para mí es alguna clase de milagro. Cuando respiro con plena conciencia, regreso al momento presente, vivo verdaderamente y soy yo mismo un milagro.
Queridos amigos, sois un verdadero milagro. Se os ha dicho ciertamente un día que no valíais nada, pero no sois ni más ni menos que un milagro, por el hecho de que estéis allí, vivos y capaces de respirar. Contenéis el universo en vosotros y es la prueba suficiente de que sois un milagro. Os he hablado del bocado de alubias. En él está el universo entero: el sol, la lluvia, la tierra, el tiempo, el espacio, la conciencia.

Nosotros también, nosotros contenemos el universo entero. Contenemos el Reino de Dios. Contenemos la Tierra Pura del Buda en cada célula de nuestro cuerpo. Y si sabemos cómo vivir, el Reino de Dios se manifiesta en nosotros aquí y ahora. Con un solo paso podemos penetrar en el Reino de Dios. No debemos morir para entrar: de hecho debemos estar bien vivos para poder entrar. Para mí el Reino de Dios está en cada célula de nuestro cuerpo. Y el Infierno también. Está en nosotros la elección. Si regamos los gérmenes del Infierno en nosotros cada día varias veces, entonces el Infierno se vuelve para nosotros una realidad a vivir durante las veinticuatro horas. Pero si sabemos cómo regar las simientes del Reino de Dios en nosotros cada día varias veces, entonces este Reino de Dios se volverá para nosotros una realidad que vivir en cada instante de nuestra vida. Es mi experiencia. No hay un solo día en que no camine en el Reino de Dios.

Debemos aprender a caminar en plena conciencia y tocar la tierra como un milagro. Esté aquí o en cualquier lugar, soy siempre capaz de caminar en la plena conciencia y el suelo debajo de mí es siempre la Tierra Pura del Buda o el Reino de Dios. Nadie puede quitarme este Reino. Para mí el Reino de Dios está aquí o no estará nunca. No está situado en el tiempo ni en el espacio sino en vuestro corazón. Si sabéis regresar al momento presente, si sabéis tocar el Reino de Dios en cada célula de vuestro cuerpo, se manifestará a vosotros aquí y ahora.

Thây Doji

LOS 14 PRINCIPIOS PARA LA VIDA

thich-nhat-hanh

Detrás de este nombre impronunciable se esconde un gran sabio y uno de los maestros zen vivos más importantes. Thich Nhat Hanh nació en Vietnam en 1926, es monje budista desde hace más de cuatro décadas, activista por la Paz y nominado por ello para el Premio Nobel. Vive en Francia desde 1972 en una una comunidad de enseñanza budista, Plum Village, que está cerca de Burdeos aunque él viaja constantemente por el mundo dando conferencias y ayudando a los refugiados
Entre sus enseñanzas destaca la necesidad de transmitir a la acción cotidiana y social una intención profunda de amor surgida desde una atención conciente. 

Estos son sus 14 principios para la Vida que tratan temas como estar abierto de mente, la compasión, los objetivos en la vida, las palabras que salen de nuestra boca, el cuidado de nuestro cuerpo o la responsabilidad sexual.
Son 14 preceptos muy valiosos a tener en cuenta que él mismo reconoce que no los cumple todos a la perfección pero que nos deben servir de meta e ideal a seguir porque “ninguna palabra puede reemplazar a la práctica sólo la práctica puede hacer a las palabras”.
LOS 14 PRINCIPIOS DE VIDA
1. No seas idólatra ni te ates a ninguna doctrina, teoría o ideología, incluso las budistas. Todos los sistemas de pensamiento son guías, no son la verdad absoluta.
2. No creas que el conocimiento que tienes ahora es absoluto, inmutable. Evita ser de mentalidad estrecha y atarte a los puntos de vista presentes. Aprende y practica el desapego de tus puntos de vista para estar abierto a recibir los puntos de vista de los demás. La verdad se encuentra en y no en el conocimiento conceptual. Preparate para aprender a través de todo, a observar en tí mismo y en el mundo en todo momento.
3. No fuerces a los demás, ni siquiera a los niños, por ningún medio en absoluto, a adoptar tus puntos de vista, ya sea por autoridad, amenaza, dinero, propaganda o incluso educación. Sin embargo, por medio del diálogo compasivo, ayuda a los demás a renunciar al fanatismo y a la estrechez.
4. No evites el contacto ni cierres tus ojos al sufrimiento. No pierdas la conciencia de la existencia del sufrimiento en la vida y del mundo. Encuentra maneras de estar con aquellos que sufren por todos los medios. Incluyendo el contacto personal y las visitas, imágenes y sonido. Por tales medios despierta en ti mismo y en los demás la realidad del sufrimiento en el mundo.
5. No acumules riquezas mientras millones están hambrientos. No tomes como objetivo de tu vida la fama, el provecho, la riqueza o el placer sensual. Vive simplemente y comparte el tiempo, la energía y los recursos materiales con los que estén en necesidad.
6. No mantengas ira u odio. Tan pronto como surjan la ira o el odio practica la meditación sobre la compasión para comprender profundamente a las personas que han causado ira u odio. Aprende a ver a los otros seres con los ojos de la compasión.
7. No te pierdas en la dispersión ni en el ambiente que te rodea. Aprende a practicar la respiración para recuperar la compostura del cuerpo y de la mente, para practicar la atención, y para desarrollar la concentración y la comprensión.
8. No pronuncies palabras que puedan crear discordia y causar ruptura en la comunidad. Haz todos los esfuerzos para reconciliar y resolver todos los conflictos, aunque sean pequeños.
9. No digas cosas falsas por interés personal o para impresionar a los demás. No pronuncies palabras que causen desviación u odio. No difundas noticias que no sabes que no son ciertas. No critiques ni condenes cosas de las que no estás seguro. Habla siempre verdadera y constructivamente. Ten el valor de hablar sobre situaciones de injusticia, aún cuando hacerlo pueda amenazar tu propia seguridad.
10. No uses a la comunidad budista para ganancia o provecho personal, no transformes tu comunidad en un partido político. Una comunidad religiosa debe, sin embargo, tomar una actitud clara contra la opresión y la injusticia, y debe esforzarse por cambiar la situación sin engancharse en conflictos partidarios.
11. No vivas con una vocación que sea dañina para los humanos y la naturaleza. No inviertas en compañías que priven a los demás su oportunidad de vivir. Elige una vocación que te ayude a realizar tu ideal de compasión.
12. No mates. No permitas que otros maten. Encuentra todos los medios posibles para proteger la vida y prevenir la guerra.
13. No poseas nada que debería pertenecer a los demás. Respeta la propiedad de los demás pero evita que los demás se enriquezcan con el sufrimiento humano o el sufrimiento de otros seres.
14. No maltrates a tu cuerpo. Aprende a manejarlo con respeto. No veas a tu cuerpo simplemente como un instrumento. Preserva las energías vitales (sexual, respiración, espíritu) para la realización del camino. La expresión sexual no debería ocurrir sin amor y compromiso. En las relaciones sexuales, sé consciente del sufrimiento futuro que pueda causarse. Para preservar la felicidad de los demás, respeta los derechos y compromisos de los demás.Sé plenamente consciente de la responsabilidad de traer nuevas vidas al mundo. Medita sobre el mundo al que estás trayendo nuevos seres.

EL OCEANO INTERIOR: GUIA PARA MEDITACION ZEN

 

La segunda mitad del siglo XX ha sido testigo de la llegada de las tradiciones espirituales orientales a Occidente, entre ellas el Budismo Zen con su practica básica, la meditación zazen. Actualmente se cuentan por centenares los centros de meditación zen en Estados Unidos,Canadá y Europa. También en España se observa un crecimiento progresivo de centros zen y de personas que lo practican.
La práctica de la meditación zen está formando cada vez mas parte de nuestras costumbres. Sin lugar a dudas, este hecho está siendo muy positivo y tendrá una influencia cada vez mayor en nuestra manera de ser y de percibir la realidad.

El jardín secreto
Nuestra mente es a menudo parecida a un océano agitado en el que continuamente se agitan las olas de su actividad incesante: emociones contradictorias, pensamientos variados, sensaciones, expectativas, etc. La sociedad de consumo que sufrimos dirige nuestra atención hace la realidad externa, en pos de la adquisición de bienes y de información.
La industria del deseo excita nuestras ansias mostrándonos una zanahoria ilusoria magníficamente presentada por las agencias de publicidad. De esta manera la noria de nuestros días va girando y girando, año tras año, al mismo tiempo que la serenidad interior y el verdadero estado de felicidad se alejan cada vez más de nosotros.
En contraste, nuestro mundo interno permanece en la sombra. Nuestra mente es también como un jardín secreto abandonado en el que las zarzas y las malas hierbas, -los pensamientos obsesivos, las emociones perturbadoras, etc.-, crecen por doquier. Resultado de ello es un estado mental y emocional confuso, agitado, en definitiva, insatisfactorio.
Sentimos malestar pero no sabemos lo que nos pasa. “Lo que nos pasa es que no sabemos lo que nos pasa. Por eso nos pasa lo que nos pasa”, decía Ortega y Gasset. Para saber lo que nos pasa no tenemos más remedio que mirar dentro de nosotros mismos, comprendernos a nosotros mismos, hacernos íntimos con nosotros mismos, clarificar nuestras aspiraciones, simplificar nuestros deseos y encontrar el verdadero propósito de nuestra existencia. Esta es la mirada interna, el gran regalo que la meditación tiene reservado para cada uno de nosotros. 

Generando calma mental
Zazen, la meditación zen, es una práctica espiritual muy antigua que fue actualizada y utilizada por el Buda Sakiamuni como vía de acceso a un estado existencial caracterizado por una profunda serenidad y una lucidez aguda, gracias a las cuales pudo realizar la verdadera naturaleza de la existencia y liberarse así de las falsas representaciones creadas por la mente ilusoria.
Veamos en qué consiste una sesión de zazen. La agitación mental viene dada por la dispersión (desenfoque) de la atención. Lo primero que tenemos que hacer al comenzar una sesión de zazen es, pues, calmar la agitación mediante la concentración (enfoque) de la atención. Para ello, en primer lugar, enfocamos la atención sobre la postura corporal. Creamos una base corporal sólida doblando las piernas en loto o en medio loto, de forma que las dos rodillas en contacto con el suelo y las nalgas en contacto con el zafu (cojín para zazen) formen una base estable sobre la que pueda erguirse el tronco. Estiramos bien la columna vertebral. Relajamos los hombros. La cabeza permanece justo sobre los hombros, sin inclinarse hacia delante, detrás, izquierda o derecha. Dejamos caer los brazos a lo largo del cuerpo y disponemos la mano izquierda sobre la mano derecha, ambas pegadas al bajo vientre.
Una vez que nos hemos cerciorado de que la postura corporal es correcta y equilibrada, enfocamos la atención sobre la respiración. Enfocar la respiración sobre la respiración no quiere decir “controlar” la respiración. La respiración no necesita ser controlada. Sucede por ella misma. La inspiración sucede a la espiración y ésta a la inspiración siguiendo un ciclo natural en el que la voluntad de manipular sobra. Simplemente permanece atento a la respiración como si tu atención fuera un corcho que flota sobre las olas de la inspiración y de la espiración. Eso sí, no dejes que tu atención sea atraída por nada que no sea la respiración. No luches contra las distracciones. Simplemente enfócate con determinación sobre la respiración. De esta forma, naturalmente, automáticamente, inconscientemente, tu actividad mental se calmará.

Nadando entre las aguas cristalinas
Cuando la superficie del agua de la mente está agitada es imposible observar el fondo. Todo se vuelve confuso. Sin embargo, cuando la superficie se ha calmado entonces puedes observar claramente el fondo y sus contenidos.
Una vez que sientas que tu mente se ha aquietado gracias a la concentración sobre la respiración, puedes abrir el campo de la atención gracias a la observación. Los principiantes deben ser muy cautelosos a la hora de pasar a la observación y deben asegurarse de que el nivel de concentración, o quietud, no sufre mengua. Puedes enfocar tu atención sobre las sensaciones: corporales, visuales, auditivas, gustativas, olfativas y tomar conciencia (observar) de cada una de ellas. Aquí debes tener mucho cuidado. ¿Por qué? Por lo general, la mente tenderá automáticamente a catalogar las sensaciones como agradables, desagradables y neutras.Las sensaciones agradables generarán automáticamente una actitud emocional de apego, las desagradables de rechazo y las neutra de indiferencias. Cuando una ola se levanta, otras muchas la siguen inmediatamente y de esta forma puedes encontrarte de pronto en un mar agitado, zarandeado por las olas del apego y del rechazo. 
La observación sólo puede tener lugar desde la ecuanimidad de la concentración. Si sientes que estás perdiendo la ecuanimidad, debes abandonar inmediatamente la observación y volver a enfocar tu atención sólo en la respiración, de forma que la concentración y la quietud que la acompaña sean reforzadas.
La concentración (ecuanimidad) es el submarino mono-plaza que proporciona la protección necesaria para explorar (observar) la riquísima fauna y flora de nuestra conciencia, sin peligros.

Observando el color de las lentes
Si tu concentración es notable y durante un espacio de tiempo aceptable has estado explorando la riqueza de la actividad sensorial de tu mente, puedes dar un paso más y enfocar tu atención en tus actitudes emocionales. La amplia gama de emociones que los seres humanos somos capaces de experimentar tiene tres raíces principales: el rechazo y toda su familia (aversión, odio, antipatía, malevolencia, etc); el apego y toda su familia (aferramiento, simpatía, identificación, etc.) y la indiferencia y toda su familia (desinterés, etc.)Como se ha dicho ya, el rechazo suele acompañar a las sensaciones y pensamientos que la mente considera desagradables. El apego viene acompañando a las sensaciones y pensamientos considerados agradables y la indiferencia acompaña a las sensaciones y pensamientos considerados neutros.
Observar las actitudes emocionales a través de las cuales percibimos la realidad es una práctica sutil y difícil que necesita una cierta experiencia y un poder considerable de ecuanimidad. Se trata de tomar conciencia del color de las lentes a través de las cuales percibimos la realidad y, en la mayoría de los casos, una mente no entrenada es incapaz de discernir la realidad objetiva de su percepción subjetiva. Gracias a la práctica de la observación de las actitudes emocionales, la mente misma puede verse a sí misma con mayor objetividad y liberarse de las lentes coloreadas o, al menos, tomar conciencia del color (la deformación) a través del cual está percibiendo. Esta práctica genera una mayor ecuanimidad emocional y libera a la mente del penduleo extremo entre el apego ciego y el rechazo visceral.

Observando el observador
Si tu práctica de zazen evoluciona naturalmente a lo largo del tiempo, tarde o temprano te enfrentarás a la paradoja del observador observado. ¿Quién es el que observa? O mejor aún, ¿desdedónde parte la observación? Lo observado depende del punto de vista desde el que se observa. Según el punto desde el que parte la observación, la realidad observada será una u otra. En este nivel de zazen, puedes tomar conciencia de los contenidos mentales (programas, metaprogramas, sintaxis, etc.) o presupuestos inconscientes desde los que parten tu observación de la realidad que estás experimentando. Al tomar conciencia de ellos puedes darte cuenta al mismo tiempo hasta qué punto te sientes identificado (apegado) con ellos. Si, gracias a una observación ecuánime, permites que esa identificación emocional se disuelva, esos metaprogramas cognitivos perderán consistencia y podrás liberarte de ellos. De esta forma, al cambiar los presupuestos de tu observación, una nueva realidad aparecerá ante tus ojos.
Una vez en este punto, ya no podemos decir a ciencia cierta si es el observador el que observa la realidad o es la realidad la que observa al observador. Como decía Alan Watts, te experimentas a ti mismo “como
una abertura a través de la cual el universo se observa a sí mismo”. En palabras de un maestro zen:

“Miro la flor
Y la flor se ve a si misma
a través de mí.
La flor me mira
Y me veo a mis mismo
A través de ella”.

Más allá del observador y de lo observado
Tu conciencia (la conciencia que el mundo toma de sí mismo a través de ti) no es tuya. Carece de propietario. Su naturaleza es su propia luz, gracias a la cual la realidad es lo que es en cada momento. Si has llegado hasta aquí tu mente iluminada verá que las cosas son lo que son y las aceptarás plenamente tal y como son. Si no has llegado hasta aquí, las cosas son lo que son aunque no lo veas ni lo aceptes.

Luz y sombra
Si te has sentado en zazen buscando la luz del espíritu no te extrañes si te encuentras de frente con tus propias sombras, con los aspectos más recónditos de tu inconsciente que permanecen ocultos a tu propia conciencia ordinaria. Un viejo maestro zen dijo: “La luz existe en la oscuridad, no veas sólo oscuridad. La oscuridad existe en la luz, no veas sólo luz. Luz y oscuridad depende la una de la otra como el paso de la pierna izquierda depende del paso de la pierna derecha”. La toma de consciencia de tu propia oscuridad y la aceptación de la misma son requisitos básicos para comenzar a poner un poco de luz en la sombra. De la misma manera que el reconocimiento de la propia ignorancia es el comienzo del camino hacia la sabiduría, el reconocimiento de la propia sombra es el comienzo del camino hacia la claridad. Cuida de no caer en actitudes extremas: no creas que por haber clarificado un par de cosas ya lo has clarificado todo, no creas que por que has encontrado zonas oscuras, toda tu mente es oscuridad. La oscuridad existe gracias a la luz que la percibe. Como decía el maestro Kodo Sawaki: “La oscuridad de la sombra del pino depende de la claridad de la luna”.

La guía y el guía
Esta guía para la meditación zen es como un pequeño mapa introductorio. No pienses que con él podrás iniciarte a la práctica de la meditación zen. Las instrucciones directas de un maestro zen son imprescindibles. La meditación zen es mucho más que una técnica de meditación y ni siquiera un grueso manual puede suplir la enseñanza directa de un maestro zen, de persona a persona, de corazón a corazón. El secreto de zazen no está tanto en la técnica como en la actitud (ética) con la que se practica.

Cuatro actitudes básicas
A la hora de abordar una sesión de zazen es importante cultivar cuatro actitudes básicas:
1. Actitud corporal. La posición corporal debe combinar dos aspectos: estabilidad y vigilia. La postura de zazen en loto o en semiloto es la que obtiene el mejor resultado de la relación estabilidad-vigilia. En cualquier caso, es fundamental que la postura te permita permanecer inmóvil y atento el mayor tiempo posible. A esto se le llama estabilidad. 
2. Actitud emocional. No te apeges ni rechaces emocionalmente ningún contenido de los que aparecen en tu campo de conciencia. Acepta cada sensación, emoción o pensamiento tal y como es, sin elegir ni rechazar. Si aparece en ti el apego o el rechazo, toma conciencia de que el apego o el rechazo ha surgido en ti y déjalos estar sin darles importancia. A esto se le llama ecuanimidad.
3. Actitud mental. No tomes partido ni por ni contra nada, sea lo que sea. No juzgues tus propios sentimientos, sensaciones o pensamientos. No digas: “Esto está bien, esto está mal”. Si aparecen juicios y valoraciones en tu mente, toma conciencia de los juicios y valoraciones que han surgido y déjalos estar sin darles importancia. A esto se le llama objetividad.
4. Actitud espiritual. No huyas ni persigas nada, sea lo que sea. No quieras alcanzar nada ni liberarte de nada, sea lo que sea. Simplemente quédate ahí, observando, aceptando que cada cosa es lo que es en este momento. A esto se le llama apertura interior.

Efectos de la meditación zen
No emprendas la práctica de zazen buscando resultados inmediatos.La meditación no es una máquina expendedora de refrescos. Enfócate en el presente y olvida el pasado y el futuro. Si continuas practicando cada día con perseverancia, sus efectos irán apareciendo sutil y paulatinamente. Entre ellos cabe destacar:

– Despertar. Las conciencias sensoriales se agudizan. El nivel de atención aumenta. La conciencia de los actos, palabras, pensamientos y sentimientos se vuelve clara. Esto hace que la mente en general pueda permanecer en un estado de despertar óptimo.

– Integración. Se reduce la tensión generada por las contradicciones. Las parejas de opuestos (cuerpo-mente, yo-otros, bien-mal, amor-odio) comienzan a trabajar en sincronicidad armónica. 

– Integridad. La armonización de las contradicciones y el estadode despertar te ayudarán a sentirte íntegro y total en tus acciones, palabras y pensamientos. Eres lo que eres y en cada momento estás haciendo lo que estás haciendo, plenamente, con la totalidad de ti mismo.

– Centramiento. La integridad contigo mismo y en ti mismo te permitirá permanecer en todo momento centrado en tu propio eje, tanto física como emocional y mentalmente. Aunque todo se mueva dentro de ti y/o a tu alrededor, sabrás encontrar el centro inmóvil y morar en él con calma.

– Apertura. La firmeza interior generada por el profundo centramiento al que induce zazen te permitirá abrirte al mundo sin miedo y, al entrar en contacto con él, podrás tomar conciencia del dolor y del sufrimiento de los demás seres vivientes, así como de la gran oportunidad que es la vida humana.

Extraido de la web Libros Budistas sobre reportaje aparecido en la revista CUERPO y MENTE (Año 2000)

ACTITUD ZEN

“Se llama zen a una de las formas de budismo más conocida y apreciada en todo el mundo occidental.
Es un tipo de budismo que tiene su origen en la China del siglo VI con la llegada del monje Bodhidharma desde la India. La palabra zen corresponde al caracter chino chán, que a su vez es del sáncrito dhyana, que se traduce como meditación. Principales escuelas son Rinzai, Soto y Obaku que se especializan en las técnicas de meditación koan y zazen.

LA ESCUELA ZEN
Es una escuela que se basa en la intuición y en la espontaneidad. El zen anima al practicante a mantener atención en el momento presente, confiando en la sabiduría innata que tiene el ser humano.
Basta la práctica correcta de la meditación para alcanzar el máximo desarrollo espiritual.
El zazen es la práctica de la meditación sentada de la escuela Soto y difundida por el maestro Taisen Deshimaru.
Algunas postulan la concentración en el flujo natural de la respiración y una posición cómoda. Otras ponen especial interés y énfasis en mantener la postura correcta. En cualquier caso, la mente debe sostener de manera serena la concentración. Ni se piensa ni se deja de pensar. Cuando una idea aparece, no se sigue su hilo ni se rechaza, se observa y se deja marchar sin que provoque ningún tipo de emoción. El simple hecho de sentarse a meditar es ya es ya en si mismo un acto de armonía plena.

LA IMPORTANCIA DE LA POSTURA
Una sesión de zazen es calmar la agitación mental mediante la concentración o el enfoque. Se fija la atención en la postura corporal. Nos sentamos sobre el cojín de meditación o zafu -tambien existen banquetas de meditación- y cruzamos las piernas en semiloto. Estiramos la columna y cuello, relajamos los hombros y dejamos caer los brazos a los lados. Colocamos la mano izquierda sobre la derecha, ambas en contacto con el bajo vientre.
Centramos la atención en la respiración. No debemos controlarla, puesto que es un movimieno involuntario. La lentitud de la inspiración y expiración es una consecuencia de la relajación. Si una idea acude, no lucharemos contra ella, simplemente volveremos a fijarnos en las sensaciones que proceden de la respiración.Después, podemos deslizar la atención a otras zonas del cuerpo, a lo que oímos, a lo que olemos sin juzgar si es agradable o desagradable. Si esto ocurre volveremos a centrar nuestra atención en la respiración. Si mantenemos el estado meditativo, podemos comenzar a observar las emociones. Esta es la más difícil porque se cae facilmente en la reflexión y el juicio.
Se trata de observarse. La autoobservación hace que las pautas que nos provocan malestar y sufrimiento pierdan su sentido.
La Rinzai está especializada en los koan., que es meditar en torno a preguntas sin sentido aparente -¿cuál es el sonido de una sola mano que aplaude? o ¿cuál es el rostro original antes de nacer?. Son preguntas que no tienen respuesta.
El zen nos pone en contacto inmediato con la realidad. Para alcanzar una mayor objetividad es conveniente tener momentos de quietud y silencio.

LA ACTITUD
El zen no pretende nada; no hay ninguna meta que alcanzar. Nada que ganar, nada que perder. Nada que saber. La serenidad elimina el sufrimiento y favorece la felicidad.
Es por ese motivo, su sencillez, su visión particular de la existencia, lo que hace que sea una filosofía atractiva y practicada por todas las religiones y condiciones.
El verdadero zen exige constancia, profundidad y seguir las orientaciones de un maestro sin cuestionarlas. ?¿?¿?¿?¿?¡?¿?
Generalmente la práctica de la meditación se desarrolla en centros abierta y gratuita.

LA META DE LA PRACTICA
El zen es una práctica y una actitud que ayuda a ser más conscientes de nosotros mismos y de nuestro entorno, apreciando mejor lo que hacemos en cada momento: comer, pasear, hablar,….
Es tambien parte importante del zen el cultivo de la serenidad en todo moemnto, la busqueda de la belleza en las formas simples y en las pequeñas cosas que nos rodean, y de la armonía con las demás personas y entorno.

Frases de Buda Gautama

GAUTAMA BUDA

 

Todo lo que somos es el resultado de lo que hemos pensado. Si un hombre habla o actúa con un pensamiento maligno, el dolor lo persigue. Si un hombre habla o actúa con un pensamiento puro, la felicidad lo persigue, como una sombra que nunca lo deja.

Todas las cosas aparecen y desaparecen por la concurrencia de causas y condiciones. Nada existe completamente solo; todo está en relación con todo lo demás.

No creo en un destino que cae sobre los hombres por más que actúen, pero sí creo en un destino que cae sobre ellos a menos que actúen.

Es mejor conquistarte a ti mismo que ganar mil batallas. Entonces la victoria es tuya. No puede ser quitada de ti, no por ángeles ni demonios, cielo o infierno

Nadie nos salva sino nosotros mismos. Nadie puede y nadie debe. Nosotros mismos debemos transitar el camino

El pie siente el pie cuando siente el suelo.

Mejor que mil palabras vacías, es una palabra que traiga paz

Mantener el cuerpo en buena salud es un deber. De otra forma no podríamos estar capacitados para mantener nuestra mente fuerte y clara.