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QUIEN SOMOS?

Quiénes somos? ¿Por qué estamos aquí? ¿Qué creencias tenemos sobre la vida? Encontrar las respuestas a estos interrogantes nos exige «volvernos hacia dentro». Pero, ¿qué significa eso? Yo creo que hay un Poder en el interior de cada uno de nosotros capaz de orientarnos amorosamente hacia la salud perfecta, las relaciones perfectas, la profesión perfecta, y que nos puede ofrecer prosperidad de todo tipo. Para obtener éstas cosas, primero tenemos que creer que son posibles. El segundo paso es estar dispuestos a «aflojar» las pautas o hábitos que nos crean situaciones que decimos que no deseamos. ¿Cómo? Entrando dentro de nosotros y llamando a nuestro Poder Interior, que sabe lo que nos conviene. Si estamos dispuestos a volvernos hacia ese Poder que llevamos dentro, que nos ama y nos sustenta, lograremos que nuestra vida sea próspera y esté llena de amor.
Nuestra mente está conectada con la Mente Única e Infinita; por lo tanto, todo el conocimiento y toda la sabiduría están siempre a nuestra disposición. Estamos conectados a esta Mente Infinita, a este Poder Universal que nos ha creado, por medio de una chispa de luz que hay dentro de nosotros: nuestro Yo Superior o Poder interior. El Poder Universal ama a todas sus creaciones. Su objetivo es el bien y lo dirige todo en nuestra vida. No sabe odiar ni mentir ni castigar. Es puro amor, libertad, entendimiento y comprensión. Es importante que nos volvamos hacia nuestro Yo Superior porque por medio de él recibimos nuestro bien.
Es preciso que comprendamos que podemos emplear este Poder de cualquier forma. Si elegimos vivir en el pasado y recordar continuamente todas las situaciones y circunstancias negativas que hemos experimentado, entonces nos estancaremos. Si tomamos la decisión consciente de no ser víctimas del pasado y de emprender la tarea de crearnos una vida nueva, contaremos con el apoyo de
este Poder interior y empezaremos a tener experiencias nuevas y más felices. Yo no creo que existan dos poderes. Creo que existe Un Espíritu Infinito. Es demasiado fácil echar la culpa al demonio o a «ellos». En realidad sólo somos nosotros: O empleamos sabiamente el poder que poseemos o lo empleamos equivocadamente. 

Louise Hay – El poder está dentro de tí

NO TE CRITIQUES

NO TE CRITIQUES.
Cuando te criticas, tus cambios son negativos. Cuando te aceptas, tus cambios son positivos. Las críticas nunca cambian nada. Acéptate exactamente como eres ahora.

1.. NO TE DES MIEDO A TI MISMO. Deja de asustarte con tus propios pensamientos. Esa es una manera terrible de vivir. Busca una imagen mental que te guste y sustituye tu pensamiento aterrador por una imagen de placer.

2.. SÉ AMABLE Y PACIENTE CONTIGO MISMO. Sé delicado y amable contigo mismo. Ten paciencia mientras aprendes nuevas formas de pensar y cambias viejos hábitos de conducta. Trátate como si fueras alguien a quien realmente quieres.

3.. SÉ AMABLE CON TU MENTE. El odio hacia uno mismo es sólo odio a los propios pensamientos. No te odies ni te hagas daño por tener esos pensamientos, ámate a ti mismo cambiándolos suavemente.

4.. ELÓGIATE. La crítica destruye el espíritu y la energía interna. El elogio y la valoración lo construyen. Elógiate todo lo que puedas. Reconoce lo que estás haciendo bien en cada pequeña cosa.

5.. DATE APOYO. Encuentra formas de apoyarte a ti mismo. Busca amigos y permite que te ayuden. Ser fuerte es saber pedir ayuda cuando se necesita. Aprende a pedir para que los demás puedan aprender.

6.. AMA TU NEGATIVIDAD. Reconoce que la has creado para cubrir una necesidad. Ahora estás encontrando nuevas y positivas manera de cubrir estas necesidades. Por lo tanto, puedes dejar marchar, con amor, tus viejos patrones negativos.

7.. CUIDA TU CUERPO. Aprende sobre nutrición. ¿Qué clase de alimentos necesita tu cuerpo para tener el máximo de energía y vitalidad? Aprende sobre ejercicio. ¿Qué clase de ejercicio puedes disfrutar? Ofrécete tiempo para descansar, aprende a relajarte física y mentalmente. Ama el templo en el que vives.

8.. UTILIZA EL ESPEJO. Mira a menudo al interior de tus ojos. Expresa tu creciente sentimiento de amor hacía ti mismo mirándote en el espejo. Habla a tus padres mirándote en el espejo. Perdónales también. Al menos una vez al día dí: “Te quiero, te quiero tal como eres”.

9.. ÁMATE, HAZLO AHORA. No esperes a que las cosas te vayan mejor, te encuentres bien, tengas pareja, trabajo o hayas adelgazado. Empieza ahora y hazlo lo mejor que puedas.

Louise L. Hay

 

COMO HACER AFIRMACIONES

Una AFIRMACIÓN es un punto inicial, algo que abre el camino. 
Por medio de ella dices a tu subconsciente: ”Asumo la responsabilidad.
Me doy cuenta que puedo hacer algo para cambiar”. y logras cambiarlo solo está en ti.

Si repites a menudo la afirmación, ó bien estarás listo para dejar que lo que sea suceda, y la afirmación se volverá verdad, o se abrirá ante ti un camino nuevo. Para esto debes ser paciente .

Hay personas a quienes puede asustarles esta nueva liberación, porque lo ven como una responsabilidad.

Sin embargo, ésta palabra quiere decir, simplemente, que somos capaces de responder a la vida. 

Nos movemos hacia una nueva era y hacia un orden nuevo. 
Ya es hora de que renunciemos a nuestras viejas creencias y hábitos. 

A medida que vayamos aprendiendo y llevando a la práctica nuevas maneras de comportarnos, contribuiremos armoniosamente a establecer en el mundo un orden nuevo. 

Cuando nos sentimos víctimas tendemos a aislarnos. 
Sentimos dolor y miedo, y andamos siempre en busca de alguien que nos salve, que lo haga por nosotros. Ahora tenemos la oportunidad de descubrir nuestra capacidad de responder a la vida no como víctimas sino de maneras que nos den poder. lo que no significa que no pidas ayuda .
Descubriremos que a medida que empecemos a conectarnos con lo que yo llamo el Ser Interior podemos contribuir a la mejora de nuestra calidad de vida.

Saber que no tenemos que depender de nadie, sino que dentro de nosotros tenemos una capacidad tremenda de hacer cambios positivos en nuestra vida es un sentimiento maravilloso e increíblemente liberador.

Sé paciente contigo. Desde el momento en que decidas hacer un cambio hasta que éste se manifieste, es probable que vaciles entre lo viejo y lo nuevo.
No te enfades contigo por ello.
Lo que deseas es construirte, no demolerte.

Este es el momento de despertar.
Estas siempre a salvo
Quizás al principio no te lo parezca, pero ya aprenderás que la vida está siempre de tu lado.

Es posible avanzar desde el orden antiguo hacia lo nuevo en paz y con seguridad.Para ello debes estar atento con el pedregozo camino .

Extraído del Libro “Pensamientos del Corazón” de Louise Hay.-

Afirmación para la Prosperidad

En la infinitud de la vida, donde estoy,
Todo es perfecto, completo y entero.
Formo parte del Poder que me ha creado,
y me abro totalmente para recibir la 
abundante corriente de prosperidad
Que me ofrece el Universo.

Mis necesidades y deseos me 
Satisfacen todos sin haberlo pedido siquiera.
Con la guía y la protección de lo Divino,
Elijo siempre aquello que me beneficia.

Me regocijan los éxitos ajenos,
Porque sé que hay de sobra para todos.
Constantemente aumento mi conciencia
de la abundancia y esto se refleja en
Ingresos cada vez mayores.

Mi bien proviene de todos y de todas partes.
Todo está bien en mi mundo.

Afirmación para el Trabajo

“Estoy totalmente abierto (o abierta) y en disposición
de aceptar un trabajo nuevo, maravilloso, 
donde tengan cabida todo mi 
talento y mis capacidades, 
y que me permita expresarme 
Creativamente de maneras que me gratifiquen. 
Trabajo con y para personas a quienes quiero, 
y que a su vez me quieren 
y me respetan, en un lugar estupendo y 
Con unos ingresos excelentes”. 

En la infinitud de la vida, donde estoy, 
Todo es perfecto, completo y entero. 
El talento creativo y la capacidad que me 
son propios fluyen de mí libremente, 
Y se expresan de forma profundamente gratificante. 
En el mundo siempre hay gente en busca de mis servicios 
Y yo siempre puedo elegir aquello que más me gusta hacer. 
Me gano bien la vida haciendo algo que me complace, 
Y para mí el trabajo es fuente de júbilo y placer. 
Todo está bien en mi mundo. 

Afirmación para el Cambio

“En la infinitud de la vida donde estoy 
todo es perfecto completo y entero.

Mi vida es siempre nueva. 
Cada momento de ella es nuevo, fresco y vital.
Para crear exactamente lo que quiero, 
uso mi pensamiento afirmativo.

Hoy es un nuevo día. 
Yo soy un yo nuevo. 
Pienso, hablo y actúo de manera diferente. 
Mi nuevo mundo es un reflejo de mí
manera de pensar nueva.

Es un jubiloso deleite plantar nuevas 
semillas porqué sé que de ellas brotarán
mis nuevas experiencias.

Todo está bien en mi mundo.” 

Todos mis cambios son fáciles de hacer

Cuando empezamos a trabajar en nosotros mismos,
a veces las cosas empeoran antes de mejorar.

Está bien que así suceda, porque es el comienzo
del proceso. Así deshacemos los viejos nudos.
Déjate llevar por ello. Hace falta tiempo y esfuerzo
para aprender lo que necesitamos aprender.

No exijas un cambio instantáneo. 
La impaciencia no es más que resistencia
al aprendizaje. Significa que quieres llegar
al objetivo sin pasar por el proceso.

Permítete recorrerlo paso a paso.
A medida que avances se te hará mas fácil. 

Para cambiar tu vida por fuera
debes cambiar tú por dentro.

En el momento en que te dispones
a cambiar, es asombroso como
el Universo comienza a ayudarte,
Y te trae lo que necesitas.

 

Walter Weinreich
Maestro de Reiki USUI
Shipiden-

Esta recopilación fue efectuada por el maesro de reiki Walter Weinreich

PENSAMIENTOS DEL CORAZÓN – PENSAMIENTOS DE PODER

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 PODER ILIMITADO *

Puedes pasarte la vida aferrándote a las cosas que fueron mal, y quejándote de ellas o diciendo que no sirves para nada, o puedes, en cambio, pensar en experiencias jubilosas. Amarte a ti mismo tener pensamientos alegres y felices es el camino más rápido hacia una vida maravillosa que tú mismo puedes crearte.

Tengo un potencial ilimitado

En la Infinitud de la Vida, donde todos estamos, todo es perfecto completo y entero. Nos regocijamos en el conocimiento de que somos uno con el Poder que nos creó. Este Poder ama a todas sus creaciones, ya nosotros también. Somos los hijos bienamados del Universo y todo nos ha sido dado. Somos la forma de vida más elevada que hay sobre este planeta y hemos sido equipados con todo lo que necesitamos para cada una de las experiencias que hemos de tener. Nuestra mente está siempre conectada con la Mente Única e Infinita, y por consiguiente todo conocimiento y toda sabiduría están a nuestro alcance si creemos que así es. Confiamos en nosotros mismos para crear solamente aquello que es para nuestro supremo bien y nuestra máxima alegría, y perfecto para el crecimiento y la evolución de nuestro espíritu. Amamos a ese ser que somos, y estamos particularmente encantados con la encarnación que hemos escogido para esta vida. Sabemos que en todo momento podemos dar nueva forma a nuestra personalidad e incluso a nuestro cuerpo, para expresar mejor nuestro máximo potencial, que no tiene límites. Sabemos que ante nosotros se extiende, en todos los terrenos, la totalidad de las posibilidades. Confiamos sin reservas en el Único Poder, y sabemos que todo está bien en nuestro mundo. ¡Así sea!

De
101 PENSAMIENTOS PODEROSOS

Afirmo mi poder y con amor me creo mi realidad

Nadie lo puede hacer por ti; sólo tú puedes hacer declaraciones en tu mente. Si cedes tu poder a otros, te quedas sin él. Cuando afirmas tu poder, es tuyo. Úsalo juiciosamente. 

Soy un ser digno de amor

A muchos de nosotros se nos enseñó el amor condicional. Por lo tanto, creemos que necesitamos ganarnos el amor. Pensamos que no somos dignos de que nos amen si no tenemos un trabajo fabuloso, una buena relación de pareja o un cuerpo perfecto. Eso es una tontería. No tenemos necesidad de ganarnos el aire que respiramos; Dios nos lo da porque existimos. De igual modo, tenemos el derecho de amar y ser amados. Somos dignos de amor por el simple hecho de existir. 

No tengo por qué ganarme el amor. Merezco que me amen porque existo. Los demás reflejan el amor que siento por mí.

Convierto todas mis experiencias en oportunidades 

Cuando tengo algún problema, y todos los tenemos, inmediatamente digo: «Sólo algo bueno va a resultar de esta situación, que se resuelve para el mayor bien de todas las personas implicadas. Todo está bien y estoy a salvo». Repito esta afirmación una y otra vez. Eso me mantiene en calma y permite al Universo encontrar la mejor solución.

Muchas veces me sorprende comprobar la rapidez con que se soluciona el problema, de un modo que beneficia a todo el mundo.

Todo problema tiene una solución. Todas mis experiencias son oponunidades para aprender y crecer. Estoy a salvo.

De 101 PENSAMIENTOS PODEROSOS

Me merezco lo mejor y ahora lo acepto

Lo único que nos impide tener lo bueno en nuestra Vida es que creemos que no nos lo merecemos. En algún momento de la infancia aprendimos que no nos merecíamos algo, y nos lo creímos. Ahora es el momento de dejar marchar esa creencia.

Soy un ser único y acepto mi unicidad 

No hay dos copos de nieve iguales ni dos margaritas iguales. Cada persona es una joya excepcional, con dotes y capacidades únicas. Nos limitamos cuando tratamos de ser como otra persona. Disfruta de tu unicidad.

Amo la vida 

Todas las mañanas al despertar sé que ese día va a ser fabuloso, un día que nunca he vivido antes y que tendrá sus experiencias especiales. Me siento feliz de vivir.

Tengo el derecho de vivir plena y libremente. Doy a la Vida exactamente lo que deseo que la Vida me dé a mí. Me siento feliz de vivir. ¡Amo la Vida!

Soy una persona positiva.
Se que soy uno con la totalidad de la vida. La sabiduria Infinita me rodea y me impregna. Por eso confio totalmente en que el Universo me apoye en el sentido mas positivo. Fui creado por la Vida, que me dio este planeta para satisfacer todas mis necesidades. Todo lo que pueda llegar a necesitar ya esta aqui esperandome. En este planeta hay mas alimentos de los que jamas podre comer, mas dinero del que jamas podre gastar, mas gente de la que jamas podre conocer, mas amor del que nunca podre sentir, mas jubilo del que puedo imaginarme siquiera. Este mundo tiene todo lo que necesito y deseo. Es todo mio, para usarlo y para tenerlo. La Mente Unica e Infinita, la inteligencia Unica e Infinita me dice siempre que “si”. Yo no pierdo el tiempo en pensamientos ni hechos negativos. Escogo mis afirmaciones con cuidado.Opto por verme, y por ver a la Vida, de la manera mas positiva. Por consiguiente, digo que si a las oportunidades que se me presentan y a la prosperidad. Digo que si a todo lo bueno. Soy una persona positiva que vive en un mundo que responde afirmativamente y forma parte de un universo positivo, y me alegro de que asi sea. Estoy agradecido y siento jubilo por ser uno con la Sabiduria Universal y por contar con el respaldo del Poder Universal. Te doy las gracias, Dios, por todo lo que tengo para disfrutar aqui y ahora

PENSAMIENTOS DEL CORAZÓN 

* ACCIÓN DIVINA *
Adondequiera que vayas y con quienquiera que te encuentres, allí
[b]hallarás a tu propio amor esperándote

Sigo la senda de la acción correcta
En la Infinitud de la Vida, donde estoy, todo es perfecto, entero y completo. Sé que soy una con la Fuente y que sigo la senda de la acción correcta, y en todo momento actúo según este principio. Escojo mis pensamientos para que armonicen con todo aquello que es para mi supremo bien y mi máximo júbilo.
Mi calidad de vida refleja este estado, en el que hoy quiero estar.
Amo la vida y me amo. En cada momento, estoy a salvo. 

Todo está bien en mi mundo.

* ACEPTACIÓN *
Mírate en el espejo y di: «Me amo y me acepto exactamente tal como soy» ¿Qué es lo que te viene a la mente? Observa cómo te sientes. Quizá sea esto el centro de tu problema.

Acepto todas las partes de mí misma
[b]Lo más importante del proceso de sanarnos o de integrarnos en un todo es aceptarnos totalmente a nosotros mismos, con

todas nuestras múltiples partes. Aceptémonos cuando
actuamos bien y cuando no lo hacemos tan bien, cuando nos
asustamos y cuando demostramos nuestro amor, cuando nos comportamos tontamente y cuando nos mostramos brillantes e ingeniosos, cuando fracasamos y cuando ganamos. Todo esto
son distintas facetas de nosotros mismos. La mayoría de
nuestros problemas provienen de que rechazamos partes de
nosotros mismos: no nos amamos total e incondicionalmente.
Que la mirada que echamos sobre nuestro pasado no sea de
vergüenza. Miremos al pasado viendo en él la riqueza y la
plenitud de la Vida. Sin esta riqueza y esta plenitud no
estaríamos hoy aquí. Cuando nos aceptamos totalmente nos
convertimos en seres íntegros y sanos.
Si no te amas total, entera y plenamente, es porque en algún
momento aprendiste a no amarte. Pero puedes desaprenderlo.
Empieza a ser amable contigo ahora mismo.
Acepto todo lo que he creado
para mí misma
Me amo y me acepto exactamente tal como soy. Me apoyo,
confío en mí y me acepto allí donde esté. Puedo existir dentro del amor de mi propio corazón. Me pongo la mano sobre el corazón y siento el amor que hay en él. Sé que en él hay mucho lugar para aceptarme tal como soy aquí y ahora. Acepto mi cuerpo, mi peso, mi altura, mi aspecto, mi sexualidad y mis experiencias. Acepto todo lo que he creado para mí misma. Mi pasado y mi presente. Estoy dispuesta a dejar que mi futuro suceda. Soy una Expresión Divina y Magnífica de la Vida, y me merezco lo mejor de lo mejor. Y lo acepto para mí, ahora.
Acepto los milagros. Acepto sanar. Acepto que estoy a salvo. Y sobre todo, me acepto a mí misma. Soy un ser único y valioso, y me aprecio como tal. Y así es.

AFIRMACIONES PARA EL DÍA A DÍA

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· HOY VOY A OBSERVAR TODOS MIS PENSAMIENTOS Y EMOCIONES E IRÉ TRANSFORMANDO GRADUALMENTE LOS QUE NO ME APORTEN FELICIDAD

· “HOY VOY A OBSERVAR TODOS MIS PENSAMIENTOS Y EMOCIONES E IRÉ TRANSFORMANDO GRADUALMENTE LOS QUE NO ME APORTEN FELICIDAD”

· “DEJO ATRÁS MIS TEMORES Y ME DIRIJO AL CAMBIO CON ALEGRÍA”

· DECIDO DELIBERADAMENTE QUE TODAS MIS EXPERIENCIAS SEAN ALEGRES Y AMOROSAS.

· “VIVO Y HABITO EN LA TOTALIDAD DE LAS POSIBILIDADES. TODO ESTÁ BIEN DONDE ESTOY”

· CREO MILAGROS EN MI MARAVILLO MUNDO. ESTOY ABIERTA A LAS MARAVILLAS DEL UNIVERSO

· SÉ QUE NO ES PELIGROSO ESPERIMENTAR CAMBIOS”

· LA ÚNICA RELACIÓN QUE NUNCA SE TERMINA ES LA QUE MANTENGO CONMIGO MISMA. ES LA RELACIÓN DE AMOR MÁS INTENSA QUE EXISTE.

· “TODAS Y CADA UNA DE MIS EXPERIENCIAS 
SON OPORTUNIDADES DE CRECIMIENTO”

· “COMPARTO MI AMOR CON TODOS. ES EL MAYOR DON QUE PUEDO OFRECER. ES UNA BENDICIÓN PARA LOS DEMÁS Y PARA MÍ”

· SÉ QUE TODO SUCEDE EN EL MOMENTO ADECUADO

· LOS CAMBIOS EMPIEZAN DESDE ESTE MISMO MOMENTO. ESTOY DISPUESTA A CAMBIAR

· SIEMPRE ESTOY CREANDO MÁS BIEN EN MI VIDA.

· EL AMOR NO GUARDA RESENTIMIENTOS. ME LIBERO DE MI PASADO.

· CUANDO PERDONO A LOS DEMÁS, TAMBIÉN ME PERDONAN A MÍ.

· ESTOY ABRIÉNDOLE LAS PUERTAS A LA VIDA.

· SOY LA JARDINERA DE MI MENTE. ELIMINO TODAS LAS MALAS HIERBAS.

· SOY UN IMÁN PARA ATRAER DINERO. ATRAIGO TODO TIPO DE PROSPERIDAD.

· HOY ES EL DÍA PARA EXPERIMENTAR LA CONFIANZA. CONFÍO EN MÍ MISMA Y EN LA VIDA.

· SOY UNA EXPRESIÓN DIVINA Y ESPLÉNDIDA DE LA VIDA.

· “MIRO HACIA DENTRO Y HAGO MI TRABAJO INTERIOR. EXPLORO LAS PROFUNDIDADES DE MI CORAZÓN, DE MI MENTE Y DE MI CONCIENCIA. ME PERDONO Y PERDONO A LOS DEMÁS. PERMITO QUE EL AMOR FLUYA A TRAVÉS DE MÍ Y SE PROYECTE EN EL MUNDO. SOY UNA PRESENCIA POSITIVA QUE AYUDA A QUE EL MUNDO SEA MEJOR”.

· HOY ES EL DÍA PARA EXPERIMENTAR LA CONFIANZA. CONFÍO EN MÍ MISMA Y EN LA VIDA.

· PUEDO HACER TODO LO QUE ME PROPONGA.

· MI LECCIÓN ES LA AUTOESTIMA. RECONOZCO LO QUE VALGO EN TODAS MIS ACCIONES.

· ME MEREZCO UN BUEN TRABAJO Y UNA BUENA VIDA. ME MEREZCO EL ÉXITO.

· VEO CUÁNTO ME AMO Y AMO LO QUE VEO. BENDIGO MIS OJOS CON AMOR.

· “SÉ QUE NO ES PELIGROSO ESPERIMENTAR CAMBIOS”

· MI SALUD ES MUY VALIOSA PARA MÍ. ME CUIDO MUY BIEN.

· ME ENCANTA ESTAR EN LA NATURALEZA, NUTRE MI ESPÍRITU.

· BENDIGO CON AMOR TODO EL DINERO QUE PASA POR MIS MANOS.

· ESTOY DISPUESTA A AYUDARME Y A SUPERAR TODOS MIS MIEDOS.

· HOY EMPIEZO CON EL NUEVO HÁBITO DE AMARME Y CUIDARME.

· Cada mañana escribo 10 cosas que deseo.

· Cada noche escribo diez cosas por las que he de dar las gracias.

· Hay mucho en mi interior que quiere salir a la luz y dejo que salga.

· No soy responsable de los demás. Todos estamos bajo la ley de nuestra propia conciencia.

· Sigo a mi corazón y sé que estoy en el camino correcto para mí.

· Hago amistades con facilidad. Soy abierta y simpática. Los demás se lo pasan bien conmigo.

· Ya no necesito ninguna situación negativa en mi Vida. A partir de ahora elijo tener sólo buenas experiencias.

· HE VENIDO A ESTE PLANETA DOTADA DE GRANDES PODERES Y HABILIDADES.

· ESTOY ABIERTA Y RECEPTIVA AL SIGUIENTE PASO EN MI SENDERO ESPIRITUAL.

· BOMBARDEO A MIS SUPUESTOS ENEMIGOS CON AMOR Y APRECIO. ESTO TRAE PAZ EN TODAS LAS SITUACIONES.

· TENGO LA LIBERTAD DE TOMAR LAS DECISIONES QUE QUIERO. SÓLO ELIJO LO MEJOR PARA MÍ

DEJO ATRÁS EL PASADO CON FACILIDAD Y CONFÍO EN EL PROCESO DE LA VIDA

· ESTOY EN PAZ CON MI MENTE Y MI CUERPO.

  • MI MUNDO CAMBIA PARA MEJOR.
  •  
  • ESTOY CONECTADA CON MIS GUÍAS INTERIORES QUE ME AYUDAN EN CADA PASO QUE DOY.
  • EL AYER ES PASADO; ME CENTRO COMPLETAMENTE EN EL PRESENTE.
  • ESTOY EMOCIONALMENTE PREPARADA PARA TODAS LAS SITUACIONES.
  • SOY DUEÑA O DUEÑO DE MI VIDA.
  • SOY CONSCIENTE DE LO QUE ESTOY PENSANDO Y DE CÓMO AFECTA A MI VIDA.
  • MI CUERPO UTILIZA LA RELAJACIÓN PARA REGENERARSE Y REJUVENECERSE. CUANTO MÁS ME RELAJO, MÁS SANA ESTOY.
  • YA NO CRITICO A NADIE, NI SIQUIERA A MÍ MISMA. SÓLO EMITO VIBRACIONES POSITIVAS.
  • EL DÍA DE HOY ESTÁ LLENO DE CAMBIOS Y SORPRESAS. LOS CONTEMPLO ENCANTADA.
  • VIVO EN LA VERDAD Y ACTÚO CON ALEGRÍA.
  • AFRONTO CON ENTUSIASMO TODOS LOS RETOS QUE ME PLANTEA LA VIDA
  • DISFRUTO CON INTENSIDAD TODOS LOS MOMENTOS DEL DÍA
  • MI ESTADO NATURAL Y MI DERECHO DE NACIMIENTO ES LA FELICIDAD
  • CADA MAÑANA CUANDO ME DESPIERTO PIENSO QUE HOY VA A SER MEJOR QUE AYER Y DOY GRACIAS POR TODAS LAS OPORTUNIDADES QUE VOY A TENER
  • DISFRUTO DE CADA MOMETO DEL DÍA COMO SI FUERA EL ÚLTIMO
  • ME ABRO A LA VIDA Y A TODAS LAS EXPERIENCIAS QUE ME OFRECE
  • NO TENGO MIEDO DE NADA PORQUE SÉ QUE TODO LO QUE SUCEDE, SUCEDE POR MI BIEN
  • TODO LO QUE ME SUCEDE ES FRUTO DE ALGO QUE HE PENSADO CON ANTERIORIDAD. A PARTIR DE HOY SÓLO TENDRÉ PENSAMIENTOS POSITIVOS Y FELICES

 

  • LA VIDA NO DEJA DE SORPRENDERME TODOS LOS DÍAS; LA MONOTONÍA NO TIENE CABIDA EN MI MENTE· SIEMPRE ATRAIGO A MI VIDA AQUELLO EN LO QUE PIENSO, YA SEA LO QUE DESEO O LO QUE NO DESEO. SÓLO PIENSO EN LAS COSAS QUE DESEO

    · MI VIDA ESTÁ LLENA DE PROSPERIDAD Y ABUNDANCIA MATERIAL Y ESPIRITUAL

    · CADA DÍA APORTO MI GRANITO DE ENTUSIASMO PARA QUE LLEGUE A TODAS AQUELLAS PERSONAS QUE NO ENCUENTRAN SENTIDO A SU EXISTENCIA

    · NO EXISTEN CIRCUNSTANCIAS IDEALES PARA SER FELIZ: SOY YO QUIEN LAS CREA

    · TODO ESTA BIEN EN MI VIDA Y LO QUE NO ME GUSTA LO CAMBIO

    · YO SOY MI MEJOR AMIGA Y QUIEN MÁS ME QUIERE. LA NEGACIÓN DE CUALQUIER ASPECTO DE MI PERSONA ESTÁ EXCLUIDA DE MI MENTE

    · ME RELAJO Y FLUYO CON LA VIDA. ENCUENTRO EL EQUILIBRIO ENTRE HACER Y DEJAR QUE SUCEDA

    · ME QUIERO Y ME RESPETO. ESTOS DOS PRINCIPIOS SON LOS PUNTALES DE MI VIDA Y LOS QUE ME PROTEGEN DE LAS PERSONAS Y SITUACIONES INDESEADAS

    · NO IMPORTA SI ESTOY GORDA O DELGADA, SÓLO QUIERO QUE MIS CÉLULAS REBOSEN FELICIDAD

    · NO ME IMPORTA MI EDAD, SÓLO LA EDAD DE MI CORAZÓN Y SU GRADO DE ALEGRÍA

    · UN CUERPO Y UN CORAZÓN RADIANTES DE BONANZA NO PUEDEN ALBERGAR NINGUNA ENFERMEDAD

    · AVANZO POR LA VIDA LIBRE DE TEMORES PORQUE NO SOY UNA VÍCTIMA SINO UNA CREADORA

    · VOY A SIMPLIFICAR MI VIDA. NO LE DOY TANTA IMPORTANCIA A LAS COSAS NI A LO QUE LOS DEMÁS PIENSEN DE MÍ

    · LA EDAD SE MIDE POR EL NIVEL DE ENTUSIASMO. UN CORAZÓN ENTUSIASMADO SIEMPRE ES UN CORAZON JOVEN, DISPUESTO AMAR Y A SER AMADO, QUE NO SE RINDE ANTE LAS PRUEBAS DE LA VIDA, QUE LAS ACEPTA Y VALORA POR LO QUE SON: UNA VÍA DE CRECIMIENTO PERSONAL QUE NOSOTROS MISMOS HEMOS ELEGIDO. CULTIVA TU ENTUSIASMO Y MEJORARÁS TU CALIDAD DE VIDA Y LA DE QUIENES TE RODEAN. LA VERDADERA REVOLUCIÓN POR LA PAZ EN ESTE PLANETA EMPIEZA POR NUESTRA APORTACIÓN DIARIA DE PENSAMIENTOS Y EMOCIONES POSITIVAS.

TRATAMIENTO DEL MERECIMIENTO – LOUISE L. HAY –

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Este ejercicio debe ser realizado por las personas durante siete días de la semana, únicamente deben grabarse en su mente y repetirlo durante los siete días, si algún día no lo hicieron o practicaron, deberán volver a empezar por siete días.

Se llama la DIETA DEL MERECIMIENTO, no deben comunicar a nadie para que la fuerza y voluntad se mantenga y aumente. 

Lo único que tienen que hacer es repetir al levantarse y al acostarse en voz alta la afirmación, y durante todo el día repetir mentalmente el siguiente decreto:

TRATAMIENTO DE MERECIMIENTO

YO _________(nombres y apellidos completos) me merezco todo lo bueno.
En mi mente tengo libertad absoluta.

YO _________(nombres y apellidos completos) Ahora entro a un nuevo espacio en la conciencia, en donde me veo de forma diferente. Estoy creando nuevos pensamientos acerca de mi ser y de mi vida. Mi nueva forma de pensar se convierte en nuevas experiencias.

Ahora sé y afirmo que formo una unidad con el Próspero Poder del Universo. Y por lo tanto recibo multitud de bienes. La totalidad de las posibilidades está ante mi. 

Merezco la vida, una vida buena.
Merezco el amor, abundante amor.
Merezco la salud.
Merezco vivir cómodamente y prosperar.
Merezco la alegría y la felicidad.
Merezco la libertad, la libertad de ser todo lo que puedo ser.
Merezco muchas cosas más que todo eso: merezco todo lo bueno.

El Universo está más que dispuesto a manifestar mis nuevas creencias y yo acepto la abundancia de esta vida con alegría, placer y gratitud. Porque me lo merezco, lo acepto y sé que es verdad.
Así Es. Gracias Amado Universo.

Tomado de: TRATAMIENTOS
Autora Louise Hay

LA HISTORIA DE LOUISE L. HAY CONTADA POR ELLA MISMA Y ENTREVISTA PERSONAL

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Mi historia

“Todos somos uno.”
“¿Quiere contarme brevemente algo de su infancia?” He aquí una pregunta que he formulado a muchísimos clientes, y no porque necesite saber todos los detalles, sino porque quiero tener una visión general de su origen. Si ahora tienen problemas, los modelos mentales que los crearon se iniciaron hace largo tiempo.
Cuando yo tenía un año y medio, mis padres decidieron divorciarse. No recuerdo que aquello fuese tan malo, pero lo que sí recuerdo con horror es el hecho de que mi madre empezara a trabajar en una casa, haciendo trabajos domésticos, y me dejara a cargo de una familia amiga. Según cuentan, me pasé tres semanas llorando sin parar, y como las personas que me cuidaban no sabían qué hacer, mi madre tuvo que venir a buscarme y disponer las cosas de otra manera. Hoy admiro de cómo consiguió salir adelante sin respaldo alguno, pero entonces lo único que sabía, y que me importaba, era que no me prestaba la afectuosa atención a que yo estaba acostumbrada.
Jamás he podido saber si mi madre amaba a mi padrastro, o si simplemente se casó con él para que ella y yo pudiéramos tener un hogar. Pero la decisión no fue acertada. Aquel hombre se había criado en Europa, en un hogar muy germánico y con mucha brutalidad, y nunca llegó a entender que hubiera otra manera de llevar adelante una familia. Mi madre volvió a quedar embarazada y después, cuando yo tenía cinco años, sobrevino la depresión de 1930 y las dos, junto con mi hermana, nos encontramos confinadas en una casa donde reinaba la violencia.
Para completar el cuadro, fue también por aquella época cuando un vecino, un viejo borracho, me violó. Todavía recuerdo con total nitidez el examen médico y el proceso, del que yo, como testigo principal, fui la estrella. Al hombre lo sentenciaron a quince años de prisión, y como a mí me repitieron insistentemente que “la culpa era mía”, me pasé muchos años temiendo que cuando lo dejaran en libertad vendría a vengarse de mí por haber tenido la maldad de enviarlo a la cárcel.

La mayor parte de mi niñez la pasé aguantando malos tratos físicos y sexuales, y haciendo además los trabajos más duros. Mi imagen de mí misma se deterioró cada vez más, y no parecía que hubiera muchas cosas que me fueran bien. Por cierto, empecé a expresar esa misma pauta en el mundo exterior.
Cuando estaba en cuarto grado hubo un incidente típico de lo que era mi vida. Un día teníamos una fiesta en la escuela, y se sirvieron varios pasteles. La mayoría de los niños, salvo yo, eran de familias de clase media, de posición desahogada. Yo andaba mal vestida, con el pelo mal cortado y unos viejos zapatos negros, y olía a ajo: todos los días tenía que comer ajo crudo, “por las lombrices”. En casa, jamás comíamos pasteles, porque no podíamos permitírnoslo. Había una anciana vecina que todas las semanas me daba diez centavos, y un dólar el día de mi cumpleaños y en Navidad. Los diez centavos iban a engrosar el presupuesto familiar, y con el dólar me compraban ropa interior para todo el año, en las rebajas.
Pues bien, aquel día de la fiesta en la escuela había tantos pasteles que algunos chicos de los que podían comer pastel casi todos los días se sirvieron dos o tres porciones. Cuando la maestra llegó finalmente a donde yo estaba (y naturalmente fui la última), ya no quedaba nada, ni una sola porción.

Ahora veo claramente que era mi “creencia confirmada”
en que yo no servía para nada y no me merecía nada lo que aquel día me puso al final de la cola y me dejó sin pastel. Ése era mi modelo mental, y ellos no hacían más que reflejar mis creencias.
A los quince años ya no pude seguir soportando los abusos sexuales y me escapé de casa y de la escuela. Encontré un trabajo como camarera que me pareció mucho más llevadero que todo lo que había tenido que aguantar en casa.
Como estaba ávida de amor y afecto, y mi autoestima no podía ser más baja, de buena gana pagaba con mi cuerpo cualquier bondad que alguien pudiera demostrarme, y apenas cumplidos los dieciséis años di a luz una niña. Sentí que era imposible quedarme con ella, pero pude encontrarle un hogar bueno y afectuoso, un matrimonio sin hijos que estaba ansioso por tener un bebé. Durante los últimos cuatro meses viví en su casa, y al ingresar en el hospital anoté a la niña a nombre de ellos.

En semejantes circunstancias, jamás disfruté de las alegrías de la maternidad; de ella sólo conocí la pérdida, la vergüenza y la culpa. Aquello fue sólo una época de humillación que había que pasar lo más pronto posible. Lo único que recuerdo de la niña son los dedos de los pies, grandes, exactamente iguales a los míos, y estoy segura de que si alguna vez nos encontrásemos, la reconocería si pudiera vérselos. La cedí cuando tenía cinco días.
Inmediatamente regresé a casa a decirle a mi madre, que seguía siendo una víctima:
—Vamos, no tienes por qué continuar soportando esto. Yo voy a sacarte de aquí.
Y se vino conmigo, dejando con su padre a mi hermanita de diez años, que siempre había sido la mimada de él.
Después de haberle ayudado a conseguir trabajo como mujer de la limpieza en un hotel pequeño, y de dejarla instalada en un apartamento donde estaba segura y cómoda, sentí que ya había cumplido con mis obligaciones y me fui con una amiga a Chicago, con la intención de estar un mes… pero no volví hasta pasados treinta años.
En aquellos primeros tiempos, la violencia de que había sido objeto en mi niñez, unida a la sensación de inutilidad e insignificancia que me había creado, atraían a mi vida hombres que me maltrataban e incluso me golpeaban. Podría haberme pasado el resto de mi vida execrándolos, y probablemente hoy seguiría teniendo las mismas experiencias. Sin embargo, poco a poco, gracias a mis actividades laborales positivas, mi autoestima fue en aumento y ese tipo de hombres fue desapareciendo de mi vida. Estaba abandonando mi viejo modelo mental, mi convicción inconsciente de que yo me merecía esos abusos. No se trata de que justifique su comportamiento, pero si mi modelo mental no hubiera sido aquél, ellos no se habrían sentido atraídos hacia mí. Ahora, los hombres que abusan de las mujeres ni siquiera se enteran de que yo existo; nuestros modelos mentales respectivos ya no se atraen.
Después de algunos años en Chicago, haciendo labores domésticas, me fui a Nueva York y tuve la suerte de llegar a ser modelo de alta costura. Sin embargo, ni siquiera trabajar para los grandes diseñadores me ayudó a aumentar en mucho mi autoestima; sólo me dio recursos adicionales para encontrarme defectos. Me negaba a reconocer mi propia belleza.

Durante muchos años seguí en la industria de la moda. Conocí a un caballero inglés, encantador y educado, y me casé con él. Viajamos por todo el mundo, conocimos personajes importantes, incluso de la realeza, y hasta llegamos a cenar en la Casa Blanca. Yo era modelo y estaba casada con un hombre maravilloso, pero mi autoestima siguió siendo baja hasta años después, cuando inicié el trabajo interior.
Un día, después de catorce años de matrimonio, él me dijo que deseaba casarse con otra, precisamente cuando yo estaba empezando a creer que las cosas buenas podían ser duraderas. Sí, fue un golpe aplastante. Pero el tiempo pasa, y sobreviví. Podía sentir cómo cambiaba mi vida, y una primavera me lo confirmó un numerólogo, diciéndome que un suceso muy pequeño cambiaría mi vida en otoño.

Tan pequeño fue que no lo conocí hasta varios meses después. En forma totalmente casual había ido a una reunión celebrada en la Iglesia de la Ciencia Religiosa, una secta protestante, en Nueva York. Su mensaje era nuevo para mí, y una voz interior me dijo que le prestara atención. Así lo hice, y no sólo concurrí a los servicios dominicales, sino que empecé a ir a unas clases semanales que daban. El mundo de la belleza y de la moda estaba perdiendo interés para mí, y me preguntaba durante cuánto tiempo más podía seguir pendiente de mis medidas “corporales o de la forma de mis cejas. Tras haber abandonado la escuela secundaria sin haber estudiado jamás nada, me convertí en una estudiante ávida que devoraba todo lo que me cayera en las manos referente a metafísica y sanación.
Aquella iglesia neoyorquina se convirtió en mi nuevo hogar. Aunque en términos generales mi vida no cambió, mis nuevos estudios empezaron a ocuparme cada vez más tiempo. Tres años más tarde, casi sin haberme dado cuenta, estaba en condiciones de examinarme para ser uno de los sanadores autorizados por mi iglesia. Pasé las pruebas y así fue como empecé, hace muchos años, mi actividad actual.

Fueron comienzos pequeños. Durante aquella época me inicié en la Meditación Trascendental. Como en mi iglesia no iban a darse aquel año los cursos de formación que me interesaban, me decidí a hacer algo más por mí misma y me anoté para estudiar seis meses en la MIL) (Maharishi’s International University), en Fairfield, lowa.
En aquel momento, era el lugar perfecto para mí. Todos los lunes por la mañana empezábamos con un tema nuevo: cosas de las que yo apenas había oído hablar, como biología, química, incluso la teoría de la relatividad. Todos los sábados por la mañana se nos hacía una prueba, el domingo era el día de descanso, y el lunes por la mañana volvíamos a empezar.

Allí no había ninguna de las distracciones tan típicas de mi vida en Nueva York. Después de la cena, todos nos íbamos a nuestras habitaciones a estudiar. Yo era la mayor de todos, y aquello me encantaba. No se permitía fumar, beber ni consumir ninguna droga, y meditábamos cuatro veces al día. Cuando me fui, en el aeropuerto, creí que iba a desmayarme por el humo de los cigarrillos.
De regreso en Nueva York, reinicié mi vida de siempre. Pronto empecé los cursos de formación de sanadores en mi iglesia, y también participé activamente en sus actividades sociales. Empecé a hablar en las reuniones de mediodía y a tener clientes, de modo que no tardé en verme embarcada en una carrera de dedicación exclusiva. A partir del trabajo que estaba haciendo se me ocurrió la idea de escribir un pequeño volumen, Heal Your Body (Sane su cuerpo), que empezó siendo una simple lista de causas metafísicas de enfermedades físicas. Comencé a viajar y a dar conferencias y clases.

Entonces, un día, me diagnosticaron un cáncer.
Con mis antecedentes de haber sido violada a los cinco años, y con los malos tratos que había sufrido, no era raro que el cáncer se manifestara en la zona vaginal.
Como cualquiera a quien acaban de decirle que tiene cáncer fui presa de un pánico total. Sin embargo, después de—todo mi trabajo con los clientes, yo sabía que la curación mental funcionaba, y ahí se me ofreció la ocasión de demostrármelo a mí misma. Después de todo, yo había escrito un libro sobre los modelos mentales, y sabía que el cáncer es una enfermedad originada por un profundo resentimiento, contenido durante tanto tiempo que, literalmente, va devorando el cuerpo. Y yo me había negado a disolver la cólera y el resentimiento que, desde mi niñez albergaba contra “ellos”. No había tiempo que perder, tenía muchísimo trabajo por delante.
La palabra incurable, tan aterradora para tantas personas, para mí significa que esa dolencia, la que fuere, no se puede curar por medios externos, y que para encontrarle curación debemos ir hacia adentro. Si yo me hacía operar para librarme del cáncer, pero no me liberaba del modelo mental que lo había creado, los médicos no harían otra cosa que seguir cortándole pedazos a Louise hasta que ya no les quedara más Louise para cortar. Y esa idea no me gustaba.
Si me hacía operar para quitarme la formación cancerosa, y además me liberaba del modelo mental que la provocaba, el cáncer no volvería. Si el cáncer (o cualquier otra enfermedad) vuelve, no creo que sea porque “no lo extirparon del todo”, sino más bien porque el paciente no ha cambiado de mentalidad, y se limita a recrear la misma enfermedad, quizás en una parte diferente del cuerpo.
Yo creía, además, que si podía liberarme del modelo mental que había creado aquel cáncer, ni siquiera necesitaría la operación. Entonces procuré ganar tiempo, y a regañadientes, los médicos me concedieron tres meses más cuando dije que no tenía dinero.
Inmediatamente, asumí la responsabilidad de mi propia curación. Leí e investigué todo lo que pude encontrar sobre las maneras alternativas de colaborar en mi proceso curativo.
Me fui a vanas tiendas de alimentación naturista y me compré todos los libros que encontré sobre el tema del cáncer. Acudí a la biblioteca para leer más. Trabé conocimiento con la reflexoterapia y la terapia del colon, y pensé que ambas me beneficiarían. Parecía que algo me encaminase hacia las personas adecuadas. Después de haber leído libros sobre reflexoterapia, decidí buscar a algún experto en el tema. Una noche asistí a una conferencia, y aunque generalmente me siento adelante, esa vez sentí que tenía que quedarme atrás. No había pasado ni un minuto cuando a mi lado se sentó un hombre… que casualmente era un reflexo—terapeuta y visitaba a domicilio. Durante dos meses vino a verme tres veces por semana, y me ayudó muchísimo.
Yo sabía, además, que tenía que amarme mucho más a mí misma. En mi niñez me habían expresado muy poco amor, y nadie me había enseñado que estuviera bien sentirme contenta conmigo misma. Yo había adoptado aquellas mismas actitudes de estar continuamente pinchándome y criticándome, y se habían convertido en mi segunda naturaleza.
Durante mi trabajo había llegado a darme cuenta de que no sólo estaba bien que yo misma me amara y me aprobara: era esencial. Y, sin embargo, seguía postergándolo, como se va dejando estar esa dieta que siempre vamos a empezar mañana. Pero ya no podía postergarlo más. Al principio me costaba muchísimo hacer cosas tales como ponerme frente al espejo y decirme: “Louise, te amo; de verdad que te amo”. Sin embargo, al ir persistiendo descubrí que en mi vida se daban varias situaciones en las que antes me habría censurado ásperamente, pero ahora, gracias al ejercicio del espejo, ya no lo hacía. Es decir, estaba progresando.
Entendí que tenía que liberarme de los modelos mentales de resentimiento a que me había venido aferrando desde mi infancia. Era indispensable que dejara de cultivar resentimientos.
Sí, yo había tenido una niñez muy difícil y había padecido muchos malos tratos, mentales, físicos y sexuales. Pero de eso hacía muchos años, y aquello no era excusa para la forma en que yo misma me trataba en ese momento. Estaba, literalmente, devorando mi cuerpo con un crecimiento canceroso porque no había perdonado.
Ya era hora de que dejara atrás aquellos incidentes y de que empezara a entender qué experiencias podían haber llevado a mis padres a tratar de aquella manera a una niña.

Con ayuda de un buen terapeuta, expresé toda la vieja cólera acumulada, aporreando almohadones y aullando de rabia. Eso me hizo sentir más limpia. Después empecé a reunir fragmentos de los relatos que les había oído contar a mis padres sobre su propia infancia, y a tener una imagen más clara de su vida. Con creciente comprensión, y desde un punto de vista adulto, comencé a sentir compasión por su sufrimiento, y el resentimiento empezó lentamente a disolverse.

Además me busqué un buen dietista que me ayudara a purificar el cuerpo y a desintoxicarlo de toda la basura que había comido durante años. Aprendí que la mala comida se acumula en el cuerpo y lo intoxica. Y los “malos pensamientos” se acumulan y crean condiciones tóxicas en la mente. Me dieron una dieta muy estricta, con muchísimas verduras de hoja y no mucho más. Incluso me hice un tratamiento de limpieza de colon tres veces por semana, durante el primer mes.
Y aunque no me sometí a ninguna operación, como resultado de esa limpieza a fondo, tanto en lo mental como en lo físico, seis meses después del primer diagnóstico conseguí que los médicos rne confirmaran lo que ya yo sabía: ¡Que ya no tenía ni rastros de cáncer! Ahora sabía por experiencia personal que la enfermedad se puede curar si estamos dispuestos a cambiar nuestra manera de pensar, creer y actuar.
A veces, lo que parece una gran tragedia termina por ser lo mejor que nos ha pasado en la vida. Fue mucho lo que aprendí de aquella experiencia; entre otras cosas, a valorar de otra manera la vida. Empecé a tener en cuenta lo que realmente tenía importancia para mí, y finalmente me decidí a abandonar esa ciudad sin árboles que es Nueva York, y sus temperaturas extremas. Algunos de mis clientes me rogaron insistentemente que me quedara, diciéndome que “se morirían” si yo los dejaba, pero les aseguré que dos veces por año volvería a vigilar sus progresos, y les recordé que por teléfono se puede hablar con cualquier lugar del mundo. De manera que cerré el negocio y me fui tranquilamente en tren a California, decidida a hacer de Los Ángeles mi punto de partida.
Por más que hubiera nacido allí, muchos años antes, ya no conocía casi a nadie, a no ser mi madre y mi hermana, que vivían en los suburbios. Nunca habíamos sido una familia muy unida ni muy comunicativa, pero aun así, para mí fue una desagradable sorpresa saber que mi madre estaba ciega desde hacía algunos años, sin que nadie se hubiera molestado en decírmelo. Y como mi hermana estaba demasiado “ocupada” para verme, la dejé en paz y empecé a organizar mi nueva vida.

Mi libro Sane su cuerpo me abrió muchas puertas. Empecé a acudir a todas las reuniones de los movimientos de la Nueva Era de que llegaba a enterarme. Me presentaba, y en el momento apropiado les daba un ejemplar del libro. Durante los seis primeros meses fui mucho a la playa, porque sabía que cuando estuviera más ocupada me quedaría menos tiempo para esos ratos de ocio. Lentamente, fueron apareciendo los clientes. Me pidieron que hablara en distintos lugares, y las cosas empezaron a cobrar forma a medida que me iban conociendo en Los Ángeles. Un par de años después pude mudarme a una hermosa casa.

Mi nuevo estilo de vida estaba separado por un abismo de conciencia de lo que había sido mi niñez. De hecho, las cosas me iban muy bien, y yo pensaba con qué rapidez puede cambiar por completo nuestra vida.
Una noche recibí una llamada telefónica de mi hermana, la primera en dos años. Me dijo que nuestra madre, ya de noventa años, ciega y casi sorda, se había caído y se había roto la espalda. En un momento, mi madre pasaba de ser una mujer fuerte e independiente a convertirse en una niña desvalida y sufriente.
Al romperse ella la espalda, también se rompió la muralla de incomunicación que rodeaba a mi hermana. Finalmente, empezábamos a establecer contacto. Descubrí que también mi hermana tenía un problema grave en la espalda, que le molestaba para andar y para estar sentada, y que era muy doloroso. Ella lo sufría en silencio, y aunque parecía anoréxica, su marido no sabía que estuviera enferma.
Tras haber pasado un mes en el hospital, mi madre estaba en condiciones de volver a casa, pero como no podía cuidarse sola, se vino a vivir conmigo.
Por más que confiara en el proceso de la vida, yo no sabía cómo arreglármelas con todo aquello, de manera que me dirigí a Dios: “Está bien, me ocuparé de ella, pero Tú tendrás que ayudarme, y ocuparte de que no me falte dinero”.
Para las dos fue un esfuerzo de adaptación. Ella llegó un sábado, y al viernes siguiente yo tenía que ir cuatro días a San Francisco. No podía dejarla sola, pero tenía que ir. Me dirigí a Dios de nuevo: “Ocúpate Tú de esto. Antes de irme tengo que tener la persona adecuada para ayudarme”.
El jueves había “aparecido” la persona perfecta, que se mudó a casa para organizarlo todo. Era otra confirmación de una de mis creencias básicas: “Cualquier cosa que necesite saber me es revelada, y todo lo que necesito me llega de acuerdo con el correcto orden divino”.

Me di cuenta de que estaba otra vez en un momento adecuado para aprender. Se me daba una oportunidad de deshacerme de un montón de residuos de mi niñez.
Mi madre no había sido capaz de protegerme cuando yo era niña, pero ahora yo podía, y quería, cuidar de ella. Entre mi madre y mi hermana se inició para mí una nueva aventura.
Dar a mi hermana la ayuda que me pedía significó también un reto. Me enteré de que muchos años atrás, cuando yo fui a rescatar a mi madre, mi padrastro volcó su furia y su dolor sobre mi hermana, y entonces le tocó a ella soportar sus brutalidades.
Me di cuenta de que lo que había empezado siendo un problema físico estaba sumamente exagerado por el miedo y la tensión, además de la convicción de que nadie podría ayudarla. De manera que ahí estaba Louise, que no quería actuar como salvadora, pero sí dar a su hermana una oportunidad de decidirse a estar bien, a esa altura de su vida.
Lentamente se empezó a desenmarañar la madeja, y en eso seguimos. Vamos progresando paso a paso, y yo me esfuerzo por ofrecerles un clima de segundad mientras seguimos explorando diversas vías de curación alternativas.
Mi madre, por su parte, reacciona muy bien. Hace ejercicios, lo mejor que puede, cuatro veces al día, y está cada vez más fuerte y más flexible. Le encargué un audífono, y ahora se muestra más interesada en la vida. También conseguí convencerla de que se operase las cataratas de un ojo, y ¡qué júbilo fue para ella volver a ver, y para nosotras poder ver de nuevo el mundo con sus ojos! Y se siente feliz de ser nuevamente capaz de leer.
Mi madre y yo hemos empezado a encontrar tiempo para sentarnos a charlar juntas como nunca lo habíamos hecho. Entre nosotras hay un entendimiento nuevo, y hoy las dos somos más libres de reír, llorar y abrazarnos. A veces me irrita, pero sé que eso sólo significa que todavía me quedan limpiezas por hacer.
Mi trabajo sigue abriéndome horizontes. Ahora, con la ayuda de Charlie Gehrke, un gran colaborador y amigo, he abierto un centro donde se dan clases y cursos.
Y así es mi vida en el otoño de 1984.
En la infinitud de la vida, en donde estoy,
todo es perfecto, completo y entero.
Cada uno de nosotros experimenta
la riqueza y la plenitud de la vida
de la manera que más la enriquece.
Ahora miro el pasado con amor,
y decido aprender de mis viejas experiencias.
No hay verdad ni error, no existe ni el bien ni el mal.
Lo pasado, pasado: se acabó.
No existe más que la experiencia del momento.
Por traerme a mí misma desde el pasado
al momento presente, me amo.
Comparto aquella y aquello que soy
porque sé que en Espíritu todos somos uno.
Todo está bien en mi mundo.
En lo más profundo de mi ser hay un infinito manantial de amor.
Ahora, yo permito que ese amor aflore a la superficie,
que me colme el corazón, el cuerpo, la conciencia, la totalidad de mi ser,
y que desde mí irradie en todas direcciones, y que vuelva a mí
multiplicado. Cuanto más amor gasto y entrego, más tengo para
dar, porque la provisión es interminable. Ese gasto de amor me
hace sentir bien, porque es una expresión de mi júbilo interior.
Porque me amo, cuido con amor de mi cuerpo. Con amor lo
alimento con comidas y bebidas sanas y nutritivas, con amor
lo limpio y lo visto, y mi cuerpo, vibrante de salud y de energía,
me responde con amor. Porque me amo, procuro tener un hogar
confortable, que satisfaga todas mis necesidades y donde sea un
placer estar. Lleno las habitaciones con la vibración del amor para
que todos los que entremos en ellas sintamos ese amor y nos
nutramos de él. Porque me amo, trabajo en algo que realmente
me gusta hacer, en una actividad que pone en juego mi talento y
mi capacidad creadora, trabajando con y para personas a quienes
amo y que me aman, y ganándome bien la vida. Porque me amo,
me conduzco y pienso con amor en todos, porque sé que aquello
que de mí sale regresa a mí multiplicado. A mi mundo atraigo
solamente personas capaces y dignas de amor, porque son espejo
de lo que yo soy. Porque me amo, perdono el pasado y me libero
por completo de él. Al liberarme de toda experiencia pasada, soy
libre. Porque me amo, amo totalmente en el presente,
experimentando cada momento en su bondad, y a sabiendas de
que mi futuro es luminoso, jubiloso y seguro, porque soy una
criatura bienamada del Universo, y el Universo se ocupa
amorosamente de mí, ahora y por siempre jamás. Así es.

Actualmente Louise Hay tiene más de 80 años, y aunque está retirada, sigue dando conferencias, entrevistas de radio y acude a diferentes actos en los que se requiera su presencia.. Su legado, además de sus maravillosos libros, la fundación que hace un trabajo extraordinario, la editorial en la que se publican libros realmente con una filosofía y un enfoque holístico… es haber formado grupos de Hay Teachers por todo el mundo que imparten con amor y respeto su filosofía de autoestima y pensamiento positivo a través de talleres, cursos, conferencias, y cualquier otro medio que apueste por la autenticidad del Amor, la tolerancia, la comprensión, la compasión, el respeto, y la plenitud de la vida para todos y cada uno de nosotros.

 

CURANDO AL NIÑO INTERIOR

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Curando al Niño Interior 

Para curar esas partes se requiere regresar a cada etapa del desarrollo para entender cuando y como esos traumas fueron guardados. El siguiente paso sería liberar esa energía guardada. Finalmente, al cambiar esa experiencia en nuestra consciencia, llenando las necesidades de ese niño interior y poniéndonos al día con él, con los recursos actuales y el conocimiento del adulto, podemos eliminar esos bloqueos. 

A medida que logramos la liberación de nuestra energía creativa podemos acceder los dones de nuestro centro vital y la expresión de nuestro verdadero yo. 

El don que entonces compartimos con el mundo hace que logremos llegar a nuestra misión de eliminar los bloqueos de nuestra consciencia y nuestro centro vital. De esta manera, podemos realizar nuestra misión en el mundo, sin cargas, sin esa maleta tan pesada que nos nulifica la posibilidad de avanzar un paso más en la vida. 

Nuestras Relaciones 

Cuando nosotros iniciamos un proceso para nuestra superación personal, por Ley se nos darán también las herramientas necesarias para llevarla a cabo. Nada es casualidad, todo lo que nos ayude se nos será dado, libros, programas de t.v y sobre todo, relaciones, amigos, compañeros y hasta nuestra pareja nos puede ayudar en esta lucha por evolucionar. 

El estar abiertos a recibir y darnos a la gente nos facilitará el camino, ya no viajaremos solos, ahora tendremos a lado a gente que inconscientemente nos ayudará a superar todos aquellos traumas que nos estorban. 

Las relaciones son tareas designadas a traer a colación todas esas energías que no han logrado sanar así como las heridas de nuestra niñez. Por lo tanto, el único camino para crear relaciones saludables y amorosas en nuestro mundo es llevar a cabo nuestro propio trabajo de curación. Nuestras vidas y experiencias son el resultado de las cristalizaciones de nuestro campo aúrico, éste campo contiene la información de la tarea que debe efectuar nuestra alma. Nuestro carácter, personalidad, y los problemas y actitudes disfuncionales en nuestra vida, pueden ser vistos como una magnífica oportunidad para completar la tarea personal que hemos escogido resolver. Las relaciones que son como un reto pueden ser bienvenidas y en última instancia apreciadas por la oportunidad que nos traen de curación y crecimiento. 

El Disfraz 

Cuando nacemos estamos conectados a ese gran poder de sabiduría espiritual a través de nuestra estrella. Esta conexión nos proporcionaba un sentimiento de completa seguridad y admiración. Durante nuestro proceso de maduración esta conexión empieza a desaparecer. Es substituida por las voces de nuestros padres, voces que hablan de lo correcto e incorrecto, de lo bueno y lo malo. 

A medida que esta conexión con nuestro centro vital empieza a desaparecer, nuestra psique infantil substituye esa sabiduría innata con un ego que funciona a través de patrones captados de las voces y acciones de las personas que nos cuidan, esto produce nuestro disfraz actual. 

Este disfraz, es la falsa identidad que creamos para agradar y poder amoldarnos a las exigencias que nos hace un medio ambiente que sentimos amenazante y rechazante. Nuestro disfraz, es el resultado de atorarnos en las etapas con-dependientes cuando somos verdadera y totalmente dependientes del mundo externos para poder sobrevivir y conocer nuestra identidad