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“Las Tres Funciones de la Meditación”.(Texto 9 de Thich Nhat Hanh)

La energía de nuestros hábitos es a menudo más fuerte que nuestra voluntad. 

Decimos y hacemos cosas que no deseamos, y más tarde nos arrepentimos. 

Nos causamos sufrimiento a nosotros mismos y a los demás. 

Nos prometemos no volverlo a hacer pero reincidimos nuevamente.

 

Necesitamos la energía de la plena consciencia para reconocer y estar atentos a la energía de nuestros hábitos en el momento en que se manifiesta.
La consciencia nos permitirá evitar que los hábitos nos dominen.

1. La primera función de la meditación es Detener.
Bebemos una taza de té pero no somos concientes de que la estamos bebiendo. Nos sentamos junto a la persona que amamos pero olvidamos que está allí. En lugar de vivir el momento estamos en otro sitio, pensando en el pasado o en el futuro.
Debemos iluminar con la luz de la consciencia todo cuanto hagamos para que la oscuridad que provoca la falta de atención desaparezca.

2. La segunda función de la meditación es Serenar.
Cuando experimentamos una fuerte emoción, sabemos que puede ser peligroso actuar, pero no tenemos la fuerza ni la claridad suficientes para evitar hacerlo. Debemos aprender el arte de inspirar y espirar serenando nuestras emociones. Debemos ser sólidos y estables como un roble, a cual la tormenta no puede llevarlo de un lado al otro.
Buda enseñó muchas técnicas para serenar el cuerpo y la mente y observarlos profundamente. Se resumen en 5 etapas:

1- Reconocer si estamos enojados.
2- Aceptamos lo que sentimos.
3- Abrazar nuestra ira con la consciencia.
4- Observar profundamente, una vez que nos calmamos, qué es lo que provocó nuestra ira.
5- Obtener una clara visión de las causas y condiciones primarias y secundarias que ocasionaron nuestra ira.

3. La tercera función de la meditación es Descansar.
Cuando meditamos sentados debemos sumergirnos de forma natural hasta el fondo de nuestra postura de meditación, descansando sin ningún esfuerzo. Debemos aprender el arte de descansar dejando que el cuerpo y la mente se relajen. Si tenemos heridas en el cuerpo o en la mente, debemos descansar para que puedan curarse.

La meditación no tiene que ser una ardua labor. Deja que tu cuerpo y tu mente descansen, no luches, no hay necesidad de alcanzar nada.

Buda dijo: “Mi Dharma es la práctica de la no práctica”.

Practica de modo que no te canse, de una forma que dé a tu cuerpo, a tus emociones y a tu consciencia una oportunidad para descansar. Nuestro cuerpo y nuestra mente tienen la oportunidad de curarse a si mismos si les permitimos descansar.

Detenerse, serenarse y descansar son las condiciones previas para la curación.

Thich Nhat Hanh

5 Consejos Para Meditar

Consejo 1: Reflexiona sobre los beneficios de la meditación

Si le vamos a dedicar algún tiempo a nuestra meditación, querremos saber si el esfuerzo vale la pena. Es alentador saber que no sólo generaciones de maestros budistas, sino que también cada vez más investigadores modernos, confirman el hecho de que la meditación lleva a niveles altos de bienestar. Los psicólogos han encontrado que, por ejemplo, “las meditaciones de bondad amorosa pueden tener efectos positivos, particularmente en términos de un incremento en los recursos y el bienestar de uno mismo”, y pueden incluso – literalmente y figurativamente- afectar positivamente al ritmo esencial de nuestros corazones.

Las investigaciones sobre los efectos de concentrarse en las intrincadas y bonitas formas de búdicas, usadas como objetos de meditación en las meditaciones del Camino del Diamante, han encontrado que meditar en formas búdicas mejora el procesamiento visual-espacial del cerebro.

Y si esto no es suficiente para el más mundano entre nosotros, se ha demostrado incluso que los budistas que meditan toman decisiones económicas más racionales. Algo en lo que pensar cuando estás planificando tu pensión, o cuando estás haciendo autostop para volver a casa después de tu último viaje al casino.

Truco 2: Deja ir la idea de una meditación “buena”Pese a que puede parecer antinatural, siempre que estés siguiendo una autentica técnica de meditación, es difícil hacerlo mal. Las emociones vienen y van como el tiempo, así que, tanto si nos sentimos calmados como distraídos, apacibles como perturbados en este día o en aquel otro, no es importante. Cuando hacemos el esfuerzo de darnos cuenta de cómo es ese cachorro deambulante que es la mente, que sueña despierta, y la enfocamos de nuevo gentilmente, los cambios profundos y a largo plazo se hacen inevitables con una práctica regular. Tal y como Lama Ole Nydhal, un maestro meditador moderno, recomienda:

“Una enseñanza, es no intentar evaluar el propio progreso, incluso para aquellos con muchos años de práctica. Hemos llenado nuestras mentes con tendencias desde tiempos sin principio, y…incluso puede que no notemos un desarrollo amplio y rápido en nosotros mismos. Esto es debido a que la ausencia de contraste con nuestra situación anterior está perdida o severamente limitada. Por lo tanto, el signo de desarrollo más seguro es que las esperadas reacciones perturbadoras apenas aparecen, o sólo con un poder limitado.

Otro consejo es no pelearse con los pensamientos durante la meditación, si no simplemente no darles importancia a no ser que algo importante aparezca. (Carta de Año Nuevo del 2011 de Lama Ole).Así que olvídate de evaluarte a ti mismo y concéntrate en qué es lo que puedes hacer para establecer el hábito.

Consejo 3: Convierte la meditación en una costumbre, no una decisión.

Si te levantas por la mañana, también advierte Lama Ole, y tienes una conversación contigo mismo para intentar auto-convencerte de meditar, ya has perdido. Necesitas hacer de la meditación un hábito, no una decisión. Los hábitos se convierten, a través de la repetición y la asociación inconsciente, en nuestra forma predeterminada de comportamiento. La inercia natural trabaja entonces a nuestro favor – establecer un hábito requiere esfuerzo, pero una vez bien establecido, requiere esfuerzo el romperlo de nuevo.Anteriormente hemos hablado acerca de investigaciones sobre cómo crear una costumbre, y existe un interés creciente e investigación psicológica en torno a esta área.

Consejo 4: Usa una ayuda externa

Los budistas han usado cuentas de meditación o malas por milenios, tanto como ayuda para mantener la concentración durante una sesión de meditación, como también para contar las repeticiones de los mantras. Hoy en día los budistas modernos tienen la misma posibilidad de llevar sus malas en forma de una app de sus iPhones.

La popular app de seguimiento de costumbres Lift dice en su blog, cuando habla de empezar a meditar, que 11 días es el número mágico: después de 11 días consecutivos de meditación diaria, el 90% de la gente tiene más probabilidades de continuar con el hábito.

Lift ha estado llevando el desafío “Marzo de meditación”, donde miembros de su comunidad comparten qué les ayuda a formar y mantener el hábito de meditar. Puedes ver los consejos de nuestro propio Centro Budista del Camino del Diamante en Londres, @DWBLondon, y muchos otros debajo del hashtag #marchmeditation en Twiter.

Tanto si usas el método de productividad de Seinfeld, empleando un calendario chapado a la antigua, como si utilizas el último desarrollo electrónico, puedes animarte a ti mismo a meditar, y hacerlo mas fácil, empleando objetos materiales para ayudarte.

Consejo 5: Intenta la meditación guiada

Mucha gente se preocupa de no hacer la meditación correctamente, o de tener problemas para mantener la concentración. Si tu mente está errabunda durante una sesión, te puedes beneficiar de una meditación guiada.

Beneficios del mindfulness

Beneficios del mindfulnessLa llamada meditación de atención plena o mindfulness, ayuda a despejar, descansar y aclarar la mente, a reducir la tensión nerviosa y a reequilibrar las emociones, pero además podría mejorar la habilidad de los médicos para cuidar de aquellas personas que acuden a su consulta.

El “mindfulness”, trata en prestar atención de una forma consciente a la experiencia que se tiene en el instante presente, con interés, curiosidad, aceptación y sin juzgar.

Practicarlo con regularidad ayuda a disminuir el estrés y los efectos nocivos que nos provoca tanto a nivel físico como mental, y que nos impiden llevar una vida más plena.

El mindfulness nos enseña a centrar nuestra atención en lo que hacemos en cada momento y a percibir qué sentimos o pensamos, por qué y para qué, así como a rechazar los automatismos y a desarrollar un estilo de vida autoconsciente.

Beneficios del mindfulnessObservar la propia respiración es el ejercicio más fácil y adecuado para iniciarse en la atención plena, y hay distintos lugares de nuestro cuerpo en los que podemos centrar dicha observación, por ejemplo el estómago, que si está relajado, se hincha y deshincha con cada respiración.

El objetivo es darse cuenta de las sensaciones que acompañan a la respiración consciente en un lugar corporal concreto y mantenerla en la consciencia a cada instante. 

El entrenamiento en esta atención consciente o consciencia plena puede ayudar a los médicos a escuchar mejor a sus interlocutores y a no ser tan críticos con ellos, tanto en su casa como en su trabajo, y a responder a los pacientes sin juzgarlos, durante sus charlas privadas o profesionales.

Meditar por las mañanas de manera formal y durante aproximadamente 20 ó 30 minutos es muy adecuado para encarar el día con energía, comprensión y ecuanimidad.

Beneficios del mindfulnessIntentar estar presente mentalmente en cada tarea, sin dispersión, mejora la calidad de vida y la atención profesional.

Esta escucha se produce con una actitud amable, sin juzgar y atendiendo a sus necesidades con afecto, lo cual es una consecuencia espontánea de la práctica de la meditación.

“La meditación nos lleva a vivir sin expectativas”

Vicenç Alujas (Barcelona, 1962) está convencido de que el cambio que esperamos en el mundo “está en nosotros mismos”. Por tal de alcanzar este propósito compagina la coordinación del único hospital psiquiátrico penitenciario de España, el de Brians, con la meditación y el coaching. Alujas es sociólogo y ha cursado estudios de psicología, Desarrollo Personal y Liderazgo, meditación y mindfulness. También es creador y divulgador de un nuevo método para liberar la mente, práctica que explica en el libroMeditación inmediata (Angle Editorial). “Para que el cambio se produzca tenemos que tener la mente calmada”, asegura. 

– ¿Qué resquebraja nuestra paz interior? 
– El día a día y el hecho de que nos da miedo conocernos a nosotros mismos: estar parados, en silencio y calmados nos produce terror. También nos quita mucha energía y ataca el sistema inmunitario lo que llamamos mente errante o mente de mono, aquella situación en que los pensamientos se van por las ramas, saltan de un sitio a otro y pensamos cincuenta mil cosas a la vez. 

– ¿Qué provoca la mente errante?
– La falta de conciencia.  

– Entonces, se trata de conseguir llegar al estado de presencia…
– Que es lo que culmina la meditación, que se consigue con conciencia plena, dándonos cuenta en cada momento del aquí y del ahora. 

– ¿Cuando no nos damos cuenta de lo que hacemos somos infelices? 
– Correcto. La felicidad está vinculada a las emociones positivas y negativas; muchas veces donde está la felicidad, está la infelicidad, pero yo aconsejo el estado medio, el de equilibrio, el de bienestar. La meditación nos lleva a vivir sin expectativas ni ambiciones, que no conducen absolutamente a nada. Hay que vivir el día a día, el segundo a segundo, el aquí y el ahora. 

– Pero, ¿por qué nos empecinamos a menudo en ponernos metas que nos superan? 
– Por nuestro ego, un mecanismo de supervivencia emocional que nos impone objetivos que no son lógicos ni están dentro de un contexto real, mientras que la meditación nos ayuda a ser nosotros mismos. Simplemente, podría decirse que necesitamos un cambio de enfoque, del exterior al interior. 

– ¿Qué le llevó a meditar?
– Me di cuenta de que había otra manera de vivir mucho más calmada y consciente y que podía conseguirlo a través de la meditación. Al principio, no meditaba asiduamente porque erróneamente lo vinculaba a religiones y sectas, pero cuando me di cuenta de que en el yoga, que yo también practico, se hacía meditación, me fui involucrando cada vez más. 
 
– Uno de los principales inconvenientes de la meditación a menudo es la falta de tiempo, ¿qué es lo que propone para solucionarlo?
– Un monje budista muy importante del siglo XX dijo: “Quien no tiene tiempo para meditar, no tiene tiempo para respirar”. La meditación está muy relacionada con la respiración y el estado vital, existe desde hace 2.500 años, pero como todo en la vida, va evolucionando. La meditación inmediata, que no quiere decir rápida, sino aquí y ahora, aprovecha cualquier circunstancia para practicar. 

– ¿En qué la diferencia de otro tipo de meditación?
– En la sencillez, que es muy fácil y práctica. Quiero demostrar a todo el mundo que le interese que no hace falta hacer movimientos extravagantes, ir a monasterios o a la India y al Nepal para meditar.  

– ¿En qué partes se divide?
– Parar (1 minuto), aceptar (5 minutos), discernir (10 minutos) y soltar –la liberación plena- (20 minutos). 

– ¿Cualquier lugar es bueno para hacerlo? 
– Sí, podemos meditar en un parque, en un coche, mientras esperamos a alguien o estamos atrapados en una retención de tráfico, también se puede hacer mientras andamos o corremos  dándonos cuenta de las sensaciones al pisar el suelo, de cómo nos da el aire en la cara, de cómo respiramos… De esta manera podremos llegar a hacer muchos kilómetros, incluso, un maratón, yo lo he conseguido. 

– ¿Cuál es el sitio más raro donde ha meditado?
– Lavándome las manos, en la ducha, en el metro, en el autobús y en un avión, donde hice una meditación muy bonita: puse el asiento en posición vertical, los pies en el suelo, me centré en la ubicación –el asiento-, después en el trozo de avión, después en todo el avión y cuando fui ampliando me di cuenta de que estaba en el cielo, fui haciendo ondas y parecía que estaba mediando en el universo. 

– ¿Pasó desapercibido para los demás pasajeros? 
– Ahí está uno de las grandes ventajas de la meditación inmediata, que puedes hacerla sin que nadie se de cuenta. La gente se piensa que estás adormecido, pero eres plenamente consciente de lo que estás haciendo.

– ¿En qué nos beneficia la meditación?
– En todo: nos conoceremos a nosotros mismos, conseguiremos más paz, seguridad, salud, el espacio interior que necesitamos, calma, ser lo que realmente somos. 

– ¿Lo pone en práctica en su trabajo?
– Sí, aconsejo a la gente que cada hora o cada dos horas mire de parar un minuto. Creo que es vital, clave, hace que la jornada laboral sea diferente de lo que era antes.

– ¿También lo aconseja a los presos a los que trata?
– No, trabajo con enfermos mentales y según para qué tipo de psicopatía –psicóticos y trastornos de la personalidad- no es aconsejable; para los neuróticos –es el que tiene la desgracia o el defecto de complicarse la vida-, sí.

– Explíquese. 
– Hay mucha gente que tropieza varias veces con la misma piedra: necesitan calmar la mente, sentarse y tener conciencia de ella misma. La meditación inmediata es el mejor remedio para acabar con esa neurosis. Automáticamente minimizas los problemas exteriores. La clave es aceptarlos; las cosas son como son. 

– Puede parecer una actitud conformista… 
– Quiere decir simplemente aceptar, no resignarse. Si tengo un trabajo que no me gusta, lo acepto, pero no me resigno a no encontrar uno mejor. Aceptar es clave, hay que olvidarse del yo, que existe porque existen los demás. 

– ¿De esta forma el sufrimiento se amortigua? 
– Hay que saber diferenciar dolor y sufrimiento. Por ejemplo, si te pego un martillazo en la mano te producirá dolor, pero si de aquí a tres meses piensas todavía en ello, eso es sufrimiento. El dolor no tiene remedio, hay que pasarlo; el sufrimiento es opcional y hay que evitarlo. 

– ¿La meditación puede convertirse en una adicción? 
– No. Hay varias falacias sobre la meditación y una es esta. La adicción es el grado máximo de la costumbre malentendida –como pueden ser el tabaco, el alcohol o el gimnasio-. Simplemente, la meditación calma la mente; una vez que está calmada, no te pide más, es un estado de petición por parte de una causa externa a tu yo interno. 

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