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Manual aplicación de los cuencos tibetanos

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1. El origen de los cuencos tibetanos
En los Monasterios del Tíbet, el uso del cuenco era una práctica habitual para la consecución de estados meditativos, equilibrio de los hemisferios cerebrales y de la propia polaridad. Los monjes tibetanos conservaban de esta manera un equilibrio total entre el cuerpo físico y los cuerpos sutiles. El sonido del cuenco les ayudaba a mantener la salud a nivel físico. Para este fin practicaban el sonido gutural que llega hasta el nivel celular, haciendo que todas las células recibieran el sonido único y personal realizado con el instrumento interno que son las cuerdas vocales y que cada célula reconoce como vibración de bienestar, llevándolas a sentirse en su día a día en perfecto equilibrio y armonía. 
Estos cuencos estaban hechos de forma artesanal y su composición incluía la combinación de siete metales (el siete es el número del poder en equilibrio).
Estos siete metales eran: oro, plata, níquel, cobre, cinc, antimonio y hierro. En algunos textos se da la información que se utilizaba «hierro espacial»; es decir, meteoritos.
Actualmente es muy difícil encontrar estos cuencos elaborados de forma artesanal. Para su realización los monjes artesanos disponían sobre una plancha la mezcla de estos metales fundidos formando un círculo, y a base de golpes precisos le iban dando su forma característica. Es por este motivo por el que los auténticos cuencos del Tíbet y Nepal presentan ese aspecto rudimentario (se notan los golpecitos y hendiduras).
Hoy en día se siguen mezclando metales para su elaboración, aunque suelen combinarse tres metales: cobre, bronce y hierro, y lógicamente, ya no son los monjes artesanos del Tíbet quienes los fabrican. 
Hay cuencos de diferentes tamaños y grosores. Cuanto más fina es su estructura más intenso y rápido será hacerlo cantar, y su sonido va a depender de la resonancia personal; es decir, que nos «encante».
Los mismos monjes tibetanos hacían de forma artesanal los auténticos cuencos tibetanos destinados para la sanación y los rituales sagrados. 
Estos cuencos pueden tener una antigüedad, como mínimo, de cuarenta o cincuenta años. Resulta excepcional hoy en día encontrar uno de estos cuencos, y además su precio puede resultar muy elevado.
He tenido la suerte de poder encontrar algunos de estos cuencos ocasionalmente en algunos rastros o mercados al aire libre en algunas ciudades de Europa y Latinoamérica y su energía es muy poderosa… se siente que su vibración al hacerlos sonar, de algún modo, es diferente, como si conservaran todo el amor de su anterior propietario. Este hecho me lo han corroborado personas que han acudido a mis cursos y que también han adquirido de esta manera su cuenco tibetano. 
Hoy en día, del Tíbet, Nepal y la India nos pueden llegar cuencos elaborados por artesanos de allí, puesto que la demanda turística como objetos decorativos va en aumento, además de la utilización meditativa y la faceta terapéutica que van incorporando algunos sanadores, terapeutas, etc., como ayuda a las nuevas terapias vibracionales y energéticas a través del sonido de los cuencos tibetanos. 

2. Saber elegir tu cuenco tibetano
Podemos encontrar cuencos tibetanos artesanales en tiendas denominadas de la «Nueva Era»; es decir, en lugares especializados en libros de crecimiento personal, inciensos, esencias florales, música de relajación, etc. También en ferias de artesanía étnica, en establecimientos especializados en productos orientales e incluso en algunas tiendas de objetos de segunda mano y anticuarios de algunas ciudades tanto de Europa como de Latinoamérica.
Muchas personas me han contado la cadena de sincronicidades (que más parecen circunstancias mágicas que casualidades) por las que su preciado cuenco tibetano ha llegado a sus vidas, como si una cadena de causalidades hubiera permitido que fuera el cuenco quien los ha elegido y no al contrario.
Para elegir un cuenco tibetano no conviene ir con prisas, ya que debemos tomarnos un tiempo para sostenerlos uno a uno en nuestras manos y hacerlos sonar, sentir su peso, su particular energía, su forma. Visualmente no tiene nada que ver el que nos parezca más o menos atractivo. Lo importante es hacerlos sonar y sentir cómo «resuena» en nuestro interior. 
También conviene que valoremos la diferencia entre sostener en nuestras manos un cuenco tibetano realizado de forma artesanal y un cuenco fabricado de forma industrial: ésta es una experiencia muy personal que sólo puede apreciarse de forma práctica por uno mismo: hay bastantes diferencias entre uno y otro, principalmente de precio (evidentemente los cuencos industriales son mas baratos y mas estéticos), pero recuerda: todo objeto sagrado no tiene precio sino valor. Aun así, puede que sientas algo especial al hacer sonar un brillante y dorado cuenco realizado con molde industrial y que te enamore su sonido… entonces, si tu corazón te dice que ése es tu sonido, hazle caso ya que lo importante no es lo que yo pueda decirte sino lo que te diga tu corazón.

Si bien es cierto que la elección de un cuenco tibetano es muy personal, se puede dar el caso de que quieras adquirirlo para regalárselo a otra persona, en este caso mi sugerencia es que igualmente sientas su sonido y energía tomándolo entre tus manos y haciéndolo sonar, sintiendo su vibración mientras piensas en la persona a la que se lo vas a obsequiar tratando de imaginar el sonido «que mejor le resonará»: si confías en tu intuición, seguro que no te equivocarás.
No es necesario tener ningún conocimiento previo para saber tocar el cuenco tibetano, pero es importante que tengas en cuenta estas sencillas sugerencias:

– Toma entre tus manos el cuenco tibetano que ha llamado tu atención; siéntelo, obsérvalo, mira su interior y su exterior (algunos cuencos tibetanos han sido decorados con dibujos o letras de lenguaje sánscrito o gurumuki, otros han sido coloreados, algunos tienen una apariencia de ser muy muy viejos, incluso usados…. no te dejes llevar por las apariencias: si tu intuición te ha llevado a tenerlo entre tus manos: siéntelo, siente su energía).

– Coge con tu mano diestra la baqueta de madera golpeadora y acércala al borde del cuenco: recuerda sostener el cuenco tibetano en la palma abierta de tu otra mano con los dedos extendidos, de lo contrario, cuando lo golpees, la sujeción de tus dedos parará la emisión del sonido y apenas notarás su increíble vibración.

– Ahora sin dudar, golpea suavemente pero con firmeza el borde del cuenco. Quizá te sirva el modo en el que yo doy el golpe: apoyo mi dedo índice sobre la baqueta de madera y de esta forma dirijo el golpe con firmeza y suavidad a la vez.

– No dudes en que el golpe será el adecuado y no te aflijas si no lo consigues a la primera; recuerda que todo es práctica y en ocasiones lo sencillo nos parece complicado. No te preocupes si el golpe se lo das «al aire»; seguro que en tu segundo intento lo consigues.

– Cuando por fin tengas ya la seguridad de que el golpe dará justo en el borde del cuenco, cierra los ojos y disfruta del maravilloso sonido que emite tu cuenco.

– Siente los diferentes sonidos que hay dentro de la vibración que emite tu cuenco: sentirás que hay un sonido ascendente, otro hace como ondas expansivas y otro más emite tenuemente un maravilloso Om.

– ¡Felicidades, lo has conseguido¡ Ya eres una persona experta en el sonido sagrado del cuenco tibetano.

– Ahora, en tus siguientes golpes al tañer tu cuenco puedes sujetarlo con tu mano diestra mientras dura el sonido y lentamente subirlo y bajarlo por el centro de tu cuerpo, acercándotelo al oído cuando parezca que se ha extinguido el sonido para sentir cómo todavía perdura su vibración.

De esta manera puedes realizar una preselección hasta determinar cuál es el cuenco tibetano que mejor suena con tu propia vibración. Puede ocurrir que sea más de un cuenco los que quieran que los lleves contigo.
En cuanto al tamaño, también es algo que tendrás que sentir: los cuencos pequeños emiten un sonido más agudo mientras que los cuencos de mayor tamaño tienen una vibración sonora mas grave como te explicaré más adelante.

***El sonido del cuenco cantor: el Om

Además del sonido que se logra al golpear el borde del cuenco con la baqueta, puedes hacer «cantar al cuenco». Se le llama así al sonido que emite el cuenco al pasar una baqueta de forma vertical por el borde de su contorno mediante una presión continuada hasta lograr que emita un especial y agudo sonido. Para ello es conveniente utilizar una baqueta de madera a la que previamente se habrá forrado con una tela como, por ejemplo, piel de gamuza (de venta en tiendas especializadas para el curtido de pieles, material para artesanos zapateros, etc.). De esta manera evitaremos que la madera sin forrar resbale sobre el borde del cuenco y produzca distorsiones en el sonido. 
Podrás comprobar que este sonido va más allá de la realidad. Si lo dejas sentir con los ojos cerrados, notarás cómo su energía sonora toma forma en espiral ascendente, ya que ésta es la manera en la que muchas personas logran entrar en trance y conectar con realidades paralelas expandiendo su percepción. Por otra parte, también hay personas a las que les resulta excesivo el sonido tan agudo que emite el sonido del cuenco cantor y prefieren sin ninguna duda el sonido que emite al golpear su borde.

*** Girar en sentido horario 

Puedes hacer cantar el cuenco tanto en sentido horario como antihorario. Es decir, girando la baqueta de madera por el borde externo del cuenco sin levantarla, hacia la derecha o hacia la izquierda. En sentido horario activamos la energía, expandimos, invocamos ayuda a los planos superiores de conciencia y ampliamos nuestra propia percepción interna. 
El sonido que surge es expansivo. 
Este sonido, en cuanto a la sanación equilibra nuestro campo electro-magnético o aura, lo vigoriza y le da energía. Sentiremos cómo nuestros centros vitales o chakras se armonizan y cómo se da una especial expansión de nuestro chakra corona.

*** Girar en sentido antihorario
Cuando hacemos sonar el cuenco con la baqueta en el sentido contrario de las manecillas del reloj, lo que hacemos es atraer la energía hacia dentro; es ideal para concentrarnos. De esta manera podemos limpiar nuestra aura de energías parasitarias o de vibración lenta, estancada o bloqueada en alguna parte de nuestro cuerpo tanto en el aura como en la energía interna, es decir la energía que puede haberse acumulado en forma de molestia o dolor en alguna de nuestras vísceras, órganos o sistemas. Éste es el principal motivo por el que ante un dolor muscular o de cabeza, cuando es de tipo energético, en la mayoría de ocasiones no se obtiene ningún diagnóstico a pesar de habernos hecho pruebas o análisis y sin embargo el dolor o molestia sigue estando presente, notaremos que al pasar el sonido del cuenco alrededor de la zona afectada, iremos notando cómo pueden aliviarse e incluso desaparecer dichas molestias. 
En este sentido, cuando la zona que nos causa molestias esté situada en una parte del cuerpo donde nos resulte fácil y cómodo aplicarnos el sonido del cuenco, sólo tendremos que hacerlo sonar y dirigir el sonido hacia dicha zona, dejando que el efecto armonizador de la vibración del cuenco, repare el desequilibrio de la energía, para lo cual permitiremos que el sonido sea «absorbido» por completo, esperando que finalice la vibración para emitir de nuevo otro golpe sobre el borde del cuenco con la baqueta que hayamos elegido para tal fin.
En el caso de que la zona que queramos tratarnos no esté al alcance o comodidad de nuestros brazos (la zona de la espalda por ejemplo) tendremos que pedir a otra persona que nos realice esta sencilla terapia vibracional tras indicarle cómo debe realizar el golpe o tañido del cuenco según sea nuestra preferencia.
Por supuesto que esta forma de aplicación del sonido del cuenco es un remedio puntual y temporal que no sustituye en modo alguno al hecho de recibir una sesión completa de sonido de cuencos tibetanos de manos de un terapeuta especializado en el sonido del cuenco.

Fragmento extraido del libro “Manual de apilcación de los cuencos tibetanos” de Nina Llinares. Ediciones Obelisco

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Limpie la Energía de su Entorno con el Cuenco Tibetano

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Con la purificación del espacio se quitan las energías negativas permitiendo un nuevo Chi en su hogar. Un espacio purificado nos pone en contacto con el alma y l a energía del universo para que podamos vivir en armonía unos con otros y nuestro medio ambiente. La purificación del espacio se hace con incienso seguido del canto de un cuenco tibetano. Cuando se limpia el espacio regularmente con un cuenco, el sonido se hará cada vez más puro y agudo reflejando así una energía más limpia a su alrededor.

*** Características de un buen cuenco 

– Lo ideal es que sea de color dorado brillante, bastante grueso y perfectamente redondo. 

– Puede ser brillante o mate, y de cualquier tono metálico 

– Cuando se frotan los cuencos cantarines, o los golpeamos se produce uno sonido puro y duradero. Esto ocurre incluso si se toca con las uñas. 

– La calidad del sonido está determinada por el grosor del borde del cuenco

– Su sonido y vibración depende de su profundidad 

– Que esté hecho de siete tipos de metales 

***Siete tipos de Metal

Para producir un sonido especial, los cuencos deben tener una forma redonda con siete metales: oro, plata, estaño, cobre, zinc, hierro y plomo. Si se le añade oro puro al cuenco su sonido mejora, el oro es de carácter propicio. Los siete tipos de metales son una tradición. El oro representa al sol, principal fuente de energía yang, la plata representa la luna, principal fuente de energía ying. Por lo tanto usar oro y plata, representan simbólicamente dentro del cuenco la unión del ying y el yang. Los otros metales representan cada uno de los planetas en el universo.
Cada uno de los siete metales produce su sonido individual y en conjunto, producen un sonido excepcional que penetra a través de la energía del espacio.

*** Golpee el Cuenco con un Mazo

Golpear el cuenco tres veces crea el primer conjunto de sonidos. Deje que suene con fuerza y siga su resonancia. A medida que el sonido comienza a desvanecerse, golpéelo de nuevo y siga haciendo lo mismo mientras se mueve alrededor de la habitación.

*** Haga “cantar” el Cuenco con el Mazo

Puede deslizar el mazo alrededor del borde del cuenco en el sentido de las agujas del reloj para generar un sonido resonante. Mantenga firme el mazo y escuche como crece la intensidad del sonido.
Si al principio usted no puede conseguir que el cuenco “cante” con este método, golpéelo la primera vez para “Despertarlo” antes de deslizar el mazo alrededor del borde. El secreto está en la continua presión del mazo contra el borde. Presione con el mazo suavemente el borde del cuenco de forma uniforme y firme.
Cuando Vd. consiga hacerlo bien, la belleza del sonido le cautivará. Este método pone de manifiesto la armonía del cuenco. Cuando el cuenco esté sonando empiece a caminar lentamente alrededor del a habitación. Trate de quedarse cerca de las paredes de modo que cualquier energía en desequilibrio se limpie y se purifique por el sonido. Páselo por las puertas y ventanas, tres veces en sentido de las agujas del reloj.

*** Incienso Purificador

Antes de hacer sonar el cuenco puede también purificar el espacio con incienso. El incienso llena el hogar de energía equilibrada, pura y yang. Especialmente si el incienso está hecho a base de plantas y hierbas procedentes de la montaña. El incienso apacigua los espíritus y al seguido canto del cuenco genera una armonía inmensa.

*** Enfocar la Mente

La purificación con el cuenco actúa como un método terapéutico para equilibrar los chacras del cuerpo humano. Mientras usted limpia el entorno con el cuenco, enfoque su mente para despejar las energías negativas de su cuerpo, mente, así como de su espacio vital.

*** Beneficios de la Purificación con el Cuenco

– Elimina las energías negativas de un espacio que se originan por el mal feng shui , discusiones, etc. 

– Transforma la energía desfavorable en energía auspiciosa. 

– Activa energías de los sectores metal de la casa (noroeste el patriarca, oeste de creatividad y niños). 

– Equilibra los chacras del cuerpo humano y limpia la mente, dando una sensación de serenidad y relajación después de envolverse en la armonía del sonido.

– Mejora la eficacia de las curas del feng shui.

– Crea vibraciones positivas con su sonido llenando los hogares de felicidad. 

*** Como usar el Cuenco para Purificar el Espacio

Ponga el cuenco sobre la palma de su mano izquierda sobre la almohadilla. Espere unos segundos para acostumbrarse a su peso. A continuación, levante el mazo de madera y con cuidado golpee el borde del cuenco.
Cada persona oirá un sonido diferente. A continuación golpee continuamente el cuenco para familiarizarse con los sonidos que impregnan el ambiente. Cierre los ojos un instante y déjese envolver por la vibración del sonido. 
Mantenga el cuenco en su mano izquierda y camine lentamente de una habitación a otra golpee el cuenco tres veces y camine rodeándola en el sentido de las agujas del reloj. 
Escuche los sonidos generados por el cuenco. Los sonidos que se producen en las esquinas y sectores donde haya energía estancada, suele ser un sonido apagado. Mientras que en los sectores donde fluya la energía, el sonido será nítido y claro. Aprenda a diferenciarlos, en la primera vuelta y haga que el cuenco suene en toda la casa y equilibrará las energías del hogar casi al instante.
Si usted tiene un sector en la que considera que es particularmente desafortunado, coloque el cuenco sobre una mesa con un cojín debajo y golpee el borde del cuenco con el mazo.

LOS CUENCOS SAGRADOS

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En Asia, el uso de objetos sonoros es muy antiguo. Por ejemplo, los emperadores chinos tenían derecho a las “piedras sonoras” más hermosas piedras duras, como el jade, que producen un sonido vibrante cuando se las golpea. El primer gran emperador reinó desde 12.000 a.C. Existen documentos de una cultura de la Edad de Bronce en China por el año 1.600 a.C., y hallazgos arqueológicos del norte de Tailandia sugieren que el bronce su usaba ya allí unos 2.000 años antes. Dichos descubrimientos sólo muestran que se fabricaban artículos de bronce desde tan temprano, pero únicamente cuando se encuentren objetos más antiguos será posible decir con cuanta anterioridad en la historia se ha trabajado el bronce. Está claro que en el siglo VI a.C. China estaba muy avanzada en la manufactura de aleaciones de metal y en los trabajos con metales, con los que hacían campanas perfectamente templadas. Es difícil decir cuantas de estas campanas se fabricaron antes de esa fecha, hasta que nuevos descubrimientos nos lo permitan. Es obvio que ninguna cultura pueda repentinamente, de un día para otro, fabricar una campana templada que pese más de 45 Kg., dejando atrás una campana que produce dos tonos puros diferentes, dependiendo del lugar donde se la golpee. Debe haber una historia anterior. El estudio del sonido y los efectos de las vibraciones estaba tan avanzado en el siglo V a.C. que los llamados “cuencos fuentes” se hicieron en ese tiempo. Estos cuencos de bronce tienen unas formas y dimensiones muy específicas. Cuando uno de estos cuencos se llena con la cantidad de agua necesaria y las asas pegadas a un lado del cuenco se frotan de una forma determinada con la palma de la mano, una fuente de agua fluye, y se produce un sonido parecido a un canturreo.
Los cuencos se utilizan todavía en Japón, por ejemplo, como campanas que reposan en el templo, pero sin el badajo. Están fabricadas con una aleación de un metal negro producen un sonido corto y más bien “seco”. El sonido cantor de la aleación de varios metales se ha usado intensivamente en muchos gongos diferentes encontrados en Asia. 
El descubrimiento de que los objetos de metal producen sonidos se realizó en todo el mundo, y con toda seguridad, los cuencos pequeños de metal y con forma de casco se conocían ya en el 1.100 a.C. 
Con estos cuencos, puedes golpear la “frente” junto al tabique nasal y el punto de la “sien” en el borde del cuenco para producir dos tonos distintos con un intervalo de un tercio de tiempo exactamente. Esto no es de ninguna manera una coincidencia. En el arte de los armónicos cantantes (por ej., producir una nota más alta por encima de una nota básica particular usando cavidades resonantes de la cabeza y el cuerpo) se ha demostrado que el intervalo de un tercio produce el mismo resultado. Los fabricantes de cuencos ya han descubierto que esto se debe a la forma de casco de los cuencos; la distancia entre el “tabique nasal” y la “sien” produce un tercio mayor. Estos cuencos son los objetos más antiguos que se pueden describir como “cuencos cantores”.
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CUENCOS TIBETANOS

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Los cuencos tibetanos están compuestos por una aleación de siete metales: plata, oro, mercurio, estaño, plomo, cobre y hierro y forjados de forma artesanal.
Se utilizan golpeándolos o frotándolos con una baqueta y producen un sonido cargado de armónicos de naturaleza sanadora.
Los cuencos tibetanos han sido creados con conciencia e intención y son utilizados como guías en ritos ceremoniales, el despertar de la conciencia y en la curación de enfermedades tanto a nivel físico, psíquico, mental, emocional y espiritualmente.

Terapia del sonido con cuencos Tibetanos

Toda terapia basada en el sonido, se basa en el principio de resonancia, por el cual una vibración más intensa y armónica contagia a otra más débil, disonante o no saludable.
El principio de resonancia designa la capacidad que tiene la vibración de llegar más allá, a través de las ondas vibratorias y provocar una vibración similar en otro cuerpo. Es decir es la capacidad que tiene una frecuencia de modificar a otra frecuencia.
Las mujeres que viven juntas o que pasan muchas horas juntas acaban ajustando sus ritmos hormonales. El ejército sabe que cuando cruzan un puente no pueden ir en formación, por el peligro de rotura del mismo, por lo que abandonan la formación hasta que lo han acabado de cruzar. Sendos ejemplos del principio de resonancia.

Además el sonido modifica nuestras ondas cerebrales, ayudándonos a entrar en otros niveles de conciencia, donde son posibles los estados de sanación espontánea y estados místicos, haciéndonos más receptivos a la auto-sanación.

El tercer factor de la terapia del sonido con cuencos tibetanos, son los armónicos. Cada vez que se produce un sonido aparecen los armónicos. Estos armónicos tienen efectos altamente beneficiosos sobre nuestro cuerpo y sobre nuestro campo energético.
Aunque no podamos escuchar frecuencias que están fuera de nuestro campo auditivo, ni podamos producir sonidos o frecuencias que estén fuera de nuestra capacidad, sin embargo mediante los armónicos podemos resonar con ellas.

Utilidades

Los cuencos tibetanos son instrumentos de curación, sanación, relajación y meditación, ayudándonos a establecer una vibración saludable en todo nuestro organismo, tanto a nivel físico, mental o psicológico, emocional y espiritualmente.
Son un medio maravilloso para equilibrar los chackras y cambiar la conciencia desde un estado alterado de ansiedad y estrés hacia un estado de paz, relajación y serenidad, induciendo estados de sanación espontánea y estados místicos y elevando nuestra frecuencia vibratoria.
Las personas que han experimentado un masaje sónico con cuencos experimentan grandes cambios, mayor claridad mental, aumento de la creatividad, mayor concentración, mayor visión de futuro y una gran sensación de paz. El resultado es un individuo más productivo, más centrado, más feliz, más sereno, más equilibrado, más en paz consigo mismo.

A nivel físico se utilizan en la curación de cualquier enfermedad; para recargar nuestro sistema energético, para aliviar el sufrimiento y el dolor (incluye el dolor emocional), para eliminar inflamaciones, para estados de ansiedad, angustia, estrés, depresión, tristeza, insomnio, hiperactividad.
Hace que los sistemas biológicos funcionen con más homeostasis; calma la mente y con ello el cuerpo y tiene efectos emocionales que influyen en los neuro-transmisores y los neuro-péptidos, que a su vez ayudarán a regular el sistema inmunitario, el sanador que llevamos dentro.

No sólo se oyen a través del oído, sino que sus vibraciones se perciben en toda la superficie corporal, sobre todo en las partes más sensibles, y penetran sin dañar en el interior del cuerpo, hasta la estructura molecular, masajeándonos y armonizándonos.

Origen e historia
Según el gran maestro bodhisattva tibetano Gwalwa Karmaza, los cuencos cantores del Tíbet emiten el sonido del vacío, que es el sonido del universo manifestándose. Son el símbolo de lo incognoscible y como aleación datan de la época del buddha histórico, Shakyamuni (560-480 a C.).
Los orígenes de los cuencos tibetanos y su historia detallada se pierden en el pasado lejano y seguramente es un regalo de la religión chamánica Bon, que existía en el Tíbet varios siglos antes de la llegada del budismo.
Tradicionalmente los cuencos tibetanos se utilizaban para la meditación y la sanación en los monasterios de monjes.
Instrumentos y cantos de origen chamánico. 

Desde la Prehistoria numerosas culturas y civilizaciones -sobre todo sus vanguardias intelectuales y espirituales- conocían el poder de la Música.

La Música provoca ciertos cambios biológicos, armoniza la respiración o la altera, incide en la presión externa de la sangre, demora la fatiga muscular, aumenta el umbral de sensibilidad, incide -positiva o negativamente- sobre la emoción, el ánimo y los sentimientos, tanto individuales como colectivos, y facilita el acceso a otras formas de percepción y conocimiento. No cualquier música, por supuesto, sino aquella compuesta y ejecutada para que produzca tales efectos. Pero no sólo La Música entendida comúnmente, sino también la oración, la salmodia, la jaculatoria, las melopeas, los cantos de boca cerrada, la recitación de mantras y la entonación de vocales y de fonemas que hoy denominamos ?toning? producen efectos poderosos comprobados por muchos profesionales de las ciencias y las artes de la salud a lo largo de los siglos.

El sonido de la sagrada sílaba Om, susurrado o solamente imaginado, puede desencadenar una onda vibratoria en la región del cerebro situada entre los ojos y bajo la frente. La prolongación del fonema ?M?, expulsando el aire por la nariz, propaga la vibración hacia el centro del cráneo, haciendo vibrar por resonancia la hipófisis y la glándula pineal. La hipófisis controla la síntesis de muchas hormonas, se relaciona con el equilibrio y la orientación del cuerpo en el espacio. La glándula pineal controla el ritmo de la respiración, los latidos cardiacos y el pulso rítmico de las glándulas sexuales.

La música siempre ha tenido una función social y colectiva en diferentes ámbitos: el bélico, el cinegético, el político, el publicitario, el terapéutico, el erótico y el religioso.

Como funcionan

El sonido de estos cuencos guía al cerebro hacia una frecuencia de onda alfa, que induce un profundo estado meditativo y apacible, al igual que una gran claridad mental. Adicionalmente, cuando se toca cerca o directamente encima del cuerpo, las vibraciones sonoras se transmiten a nuestra sangre y órganos, de modo que puede utilizarse como instrumento de sanación. Cada objeto vivo o inanimado tiene un campo vibracional energético único, y cuando dos objetos vibran en armonía sus campos vibracionales se fortalecen entre sí. Un cuerpo en perfecto estado de salud es como una orquesta, donde cada célula y cada órgano crea una resonancia en armonía con el ser completo. Pero cuando uno o más componentes corporales vibran fuera de tono, entonces el flujo natural de energía es reemplazado por una vibración inadecuada, apareciendo entonces la enfermedad. De modo que para devolver el estado de salud es necesario restituir la frecuencia natural fundamental, y ésto puede llevarse a cabo mediante la vibración y el sonido de los cuencos tibetanos. Resuenan con cada célula del cuerpo liberando cualquier bloqueo y restaurando el equilibrio perdido. Y no sólamente su sonido es maravilloso, sino también el silencio que experimentas una vez que el sonido se ha diluido en el aire y forma parte de tí.

Sabemos que el universo está formado por átomos. Cada átomo está formado por un núcleo (neutrones y protones) y un electrón o electrones que giran a gran velocidad alrededor del núcleo. El número de cada una de estas partículas difiere según la naturaleza de la materia. El movimiento de giro de los electrones origina un compás o cadencia que crea una onda. Siempre que coexisten cadencia, onda y forma, se produce Sonido.
Toda la materia es sonido y emite sonido, aunque dichos sonidos se encuentren, en su mayoría, fuera de nuestro limitado sentido físico de la audición. Nuestros cuerpo físicos, por consiguiente, son también campos electromagnéticos resonantes, generados por los átomos que nos configuran. La ciencia de la cimática demuestra de forma visual el modo en que el sonido configura la materia.

Cimática

El científico suizo doctor Hans Jenny pasó diez años de su vida observando y fotografiando los efectos del sonido en la materia inorgánica. Solía poner agua y otros líquidos, plásticos, engrudo y polvo sobre platos de acero a los que hacía vibrar con frecuencias distintas. Gran parte de este trabajo estaba inspirado en el de Ernst Chadldni, un científico del siglo XVIII que ponía granos de arena sobre un vidrio y los hacía vibrar con un arco de violín. La arena adquiría así las formas más hermosas y simétricas. Los experimentos de Jeny han perimitido que la comprensión de la relación entre sonido y forma diera un salto cuántico hacia delante.Entre los cientos de fotografías que tanto él como su equipo tomaron hay algunas que parecen estrellas de mar, órganos humanos, bacterias microscópicas y vida subacuática.

Cuando se hace vibrar una superficie (de vidrio, metal o la superficie del agua) estas vibraciones se difunden en todas direcciones con la misma intensidad. Debido a que todas ellas se producen de la misma forma, estas ondas son iguales en cualquier dirección en que se esparcen.
Cuando una o más de estas ondas sonoras idénticas se encuentran, se anulan unas a otras. El lugar donde coinciden se llama punto de encuentro. La arena que yace en la lámina que vibra se sacude con las vibraciones. Se acumula en las zonas que no vibran (los puntos de encuentro) y de esta forma aparece el dibujo en líneas. Así se descubrió la forma tridimensional del sonido.