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LA CIUDAD DE LOS POZOS – Un cuento de Jorge Bucay


ESTA CIUDAD NO ESTABA HABITADA POR PERSONAS, COMO TODAS LAS DEMÁS CIUDADES DEL PLANETA. ESTA CIUDAD ESTABA HABITADA POR POZOS. POZOS VIVIENTES…PERO POZOS AL FIN.

 Los pozos se diferenciaban entre sí, no solo por el lugar en el que estaban excavados sino también por el brocal (la abertura que los conectaba con el exterior). Había pozos pudientes y ostentosos con brocales de mármol y de metales preciosos; pozos humildes de ladrillo y madera y algunos otros más pobres, con simples agujeros pelados que se abrían en la tierra.

 La comunicación entre los habitantes de la ciudad era de brocal a brocal y las noticias cundían rápidamente, de punta a punta del poblado.

 Un día llegó a la ciudad una “moda” que seguramente había nacido en algún pueblito humano: La nueva idea señalaba que todo ser viviente que se precie debería cuidar mucho más lo interior que lo exterior. Lo importante no es lo superficial sino el contenido.

 Así fue como los pozos empezaron a llenarse de cosas. Algunos se llenaban de cosas, monedas de oro y piedras preciosas. Otros, más prácticos, se llenaron de electrodomésticos y aparatos mecánicos. Algunos más optaron por el arte y fueron llenándose de pinturas, pianos de cola y sofisticadas esculturas posmodernas. Finalmente los intelectuales se llenaron de libros, de manifiestos ideológicos y de revistas especializadas.

 PASÓ EL TIEMPO. LA MAYORÍA DE LOS POZOS SE LLENARON A TAL PUNTO QUE YA NO PUDIERON INCORPORAR NADA MÁS.

 Los pozos no eran todos iguales así que, si bien algunos se conformaron, hubo otros que pensaron que debían hacer algo para seguir metiendo cosas en su interior… Alguno de ellos fue el primero: en lugar de apretar el contenido, se le ocurrió aumentar su capacidad ensanchándose.

 No paso mucho tiempo antes de que la idea fuera imitada, todos los pozos gastaban gran parte de sus energías en ensancharse para poder hacer más espacio en su interior.

 Un pozo, pequeño y alejado del centro de la ciudad, empezó a ver a sus camaradas ensanchándose desmedidamente. El pensó que si seguían hinchándose de tal manera, pronto se confundirían los bordes y cada uno perdería su identidad…

 QUIZÁS A PARTIR DE ESTA IDEA SE LE OCURRIÓ QUE OTRA MANERA DE AUMENTAR SU CAPACIDAD ERA CRECER, PERO NO A LO ANCHO SINO HACIA LO PROFUNDO. HACERSE MÁS HONDO EN LUGAR DE MÁS ANCHO.

 Pronto se dio cuenta que todo lo que tenía dentro de él le imposibilitaba la tarea de profundizar. Si quería ser más profundo debía vaciarse de todo contenido… Al principio tuvo miedo al vacío, pero luego, cuando vio que no había otra posibilidad, lo hizo. Vacío de posesiones, el pozo empezó a volverse profundo, mientras los demás se apoderaban de las cosas de las que él se había deshecho…

 Un día , sorpresivamente el pozo que crecía hacia adentro tuvo una sorpresa: adentro, muy adentro , y muy en el fondo encontró agua!!!. 

 NUNCA ANTES OTRO POZO HABÍA ENCONTRADO AGUA…

 El pozo supero la sorpresa y empezó a jugar con el agua del fondo, humedeciendo las paredes, salpicando los bordes y por último sacando agua hacia fuera. La ciudad nunca había sido regada más que por la lluvia, que de hecho era bastante escasa, así que la tierra alrededor del pozo, revitalizada por el agua, empezó a despertar. Las semillas de sus entrañas, brotaron en pasto, en tréboles, en flores, y en tronquitos endebles que se volvieron árboles después… La vida explotó en colores alrededor del alejado pozo al que empezaron a llamar “El Vergel”.

 Todos le preguntaban cómo había conseguido el milagro. -Ningún milagro- contestaba el Vergel- hay que buscar en el interior, hacia lo profundo… Muchos quisieron seguir el ejemplo del Vergel, pero desecharon la idea cuando se dieron cuenta de que para ir más profundo debían renunciar a todo lo material que habían atesorado. Siguieron ensanchándose cada vez más para llenarse de más y más cosas… 

 En la otra punta de la ciudad, otro pozo, decidió correr también el riesgo del vacío… Y también empezó a profundizar… 

 Y también llegó al agua… Y también salpicó hacia fuera creando un segundo oasis verde en el pueblo… 

 -¿Qué harás cuando se termine el agua?- le preguntaban. -No sé lo que pasará- contestaba- Pero, por ahora, cuánto más agua saco, más agua hay. Pasaron unos cuantos meses antes del gran descubrimiento.

 Un día, casi por casualidad, los dos pozos se dieron cuenta de que el agua que habían encontrado en el fondo de sí mismos era la misma…Que el mismo río subterráneo que pasaba por uno inundaba la profundidad del otro.

 Se dieron cuenta de que se abría para ellos una nueva vida. No sólo podían comunicarse, de brocal a brocal, superficialmente, como todos los demás, sino que la búsqueda les había deparado un nuevo y secreto punto de contacto:

 LA COMUNICACIÓN PROFUNDA QUE SÓLO CONSIGUEN ENTRE SÍ, AQUELLOS QUE TIENEN EL CORAJE DE VACIARSE DE CONTENIDOS Y BUSCAR EN LO PROFUNDO DE SU SER LO QUE TIENEN PARA DAR…

UN CUENTO SOBRE LA TRANSFORMACIÓN

Un río, desde sus orígenes en lejanas montañas, después de pasar a través de toda clase y trazado de campiñas, al fin alcanzó las arenas del desierto. Del mismo modo que había sorteado todos los otros obstáculos, el río trató de atravesar este último, pero se dio cuenta de que sus aguas desaparecían en las arenas tan pronto llegaba a éstas. Estaba convencido, no obstante, de que su destino era cruzar este desierto y sin embargo, no había manera. Entonces una recóndita voz, que venía desde el desierto mismo le susurró:

“El Viento cruza el desierto y así puede hacerlo el río”

El río objetó que se estaba estrellando contra las arenas y solamente conseguía ser absorbido, que el viento podía volar y ésa era la razón por la cual podía cruzar el desierto. “Arrojándote con violencia como lo vienes haciendo no lograrás cruzarlo. Desaparecerás o te convertirás en un pantano. Debes permitir que el viento te lleve hacia tu destino”

¿Pero cómo esto podrá suceder?

“Consintiendo en ser absorbido por el viento”.

Esta idea no era aceptable para el río. Después de todo él nunca había sido absorbido antes. No quería perder su individualidad. “¿Y, una vez perdida ésta, cómo puede uno saber si podrá recuperarla alguna vez?”

“El viento”, dijeron las arenas, “cumple esa función. Eleva el agua, la transporta sobre el desierto y luego la deja caer. Cayendo como lluvia, el agua nuevamente se vuelve río”

¿Cómo puedo saber que esto es verdad?

“Así es, y si tú no lo crees, no te volverás más que un pantano y aún eso tomaría muchos, pero muchos años; y un pantano, ciertamente no es la misma cosa que un río.”

¿Pero no puedo seguir siendo el mismo río que ahora soy?

“Tú no puedes en ningún caso permanecer así”, continuó la voz. “Tu parte esencial es transportada y forma un río nuevamente. Eres llamado así, aún hoy, porque no sabes qué parte tuya es la esencial.”

Cuando oyó esto, ciertos ecos comenzaron a resonar en los pensamientos del río. Vagamente, recordó un estado en el cual él, o una parte de él ¿cuál sería?, había sido transportado en los brazos del viento. También recordó –¿o le pareció?– que eso era lo que realmente debía hacer, aún cuando no fuera lo más obvio. Y el río elevó sus vapores en los acogedores brazos del viento, que gentil y fácilmente lo llevó hacia arriba y a lo lejos, dejándolo caer suavemente tan pronto hubieron alcanzado la cima de una montaña, muchas pero muchas millas más lejos. Y porque había tenido sus dudas, el río pudo recordar y registrar más firmemente en su mente, los detalles de la experiencia.

Reflexionó: “Sí, ahora conozco mi verdadera identidad“.

El río estaba aprendiendo pero las arenas susurraron:

“Nosotras lo sabemos…porque vemos suceder esto día tras día, y porque nos extendemos por todo el camino que va desde las orillas del río hasta la montaña”.

Y es por eso que se dice que el camino en el cual el Río de la Vida ha de continuar su travesía está escrito en las Arenas

 

ANÓNIMO

Un Cuento para el Año Nuevo…que no es cuento!!!

 

Dicen que cuando se acerca fin de año los ángeles curiosos se sientan al borde de las nubes a escuchar los pedidos que llegan desde la tierra.

– ¿Qué hay de nuevo? -pregunta un ángel pelirrojo, recién llegado.

Lo de siempre: amor, paz, salud, felicidad…- contesta el ángel más viejo.

Y bueno, todas esas son cosas muy importantes.

Lo que pasa es que hace siglos que estoy escuchando los mismos pedidos y aunque el tiempo pasa los hombres no parecen comprender que esas cosas nunca van a llegar desde el cielo, como un regalo.

¿Y qué podríamos hacer para ayudarlos? – Dice el más joven y entusiasta de los ángeles.

¿Te animarías a bajar con un mensaje y susurrarlo al oído de los que quieran escucharlo? – pregunta el anciano.

Tras una larga conversación se pusieron de acuerdo y el ángel pelirrojo se deslizó a la tierra convertido en susurro y trabajó duramente mañana, tarde y noche, hasta los últimos minutos del último día del año.

Ya casi se escuchaban las doce campanadas y el ángel viejo esperaba ansioso la llegada de una plegaria renovada. Entonces, luminosa y clara, pudo oír la palabra de un hombre que decía:

“Un nuevo año comienza. Entonces, en este mismo instante, empecemos a recrear un mundo distinto, un mundo mejor:

sin violencia, sin armas, sin fronteras, con amor, con dignidad.

Unamos nuestras manos y formemos una cadena humana de niños, jóvenes y viejos, hasta sentir que un calor va pasando de un cuerpo a otro, el calor del amor, el calor que tanta falta nos hace.

Si queremos, podemos conseguirlo, y si no lo hacemos estamos perdidos, porque nadie más que nosotros podrá construir nuestra propia felicidad”.

 

Desde el borde de una nube, allá en el cielo, dos ángeles cómplices sonreían satisfechos.

El Buscador – Cuento de Jorge Bucay

 

Esta es la historia de un hombre al que yo definiría como buscador Un buscador es alguien que busca.

No necesariamente es alguien que encuentra. Tampoco es alguien que sabe lo que está buscando. Es simplemente para quien su vida es una búsqueda. día un buscador sintió que debía ir hacia la ciudad de Kammir.

Él había aprendido a hacer caso riguroso a esas sensaciones que venían de un lugar desconocido de sí mismo, así que dejó todo y partió. Después de dos días de marcha por los polvorientos caminos divisó Kammir, a lo lejos.

Un poco antes de llegar al pueblo, una colina a la derecha del sendero le llamó la atención. Estaba tapizada de un verde maravilloso y había un montón de árboles, pájaros y flores encantadoras. La rodeaba por completo una especie de valla pequeña de madera lustrada… Una portezuela de bronce lo invitaba a entrar.

De pronto sintió que olvidaba el pueblo y sucumbió ante la tentación de descansar por un momento en ese lugar. El buscador traspaso el portal y empezó a caminar lentamente entre las piedras blancas que estaban distribuidas como al azar, entre los árboles.

Dejó que sus ojos eran los de un buscador, quizá por eso descubrió, sobre una de las piedras, aquella inscripción … “Abedul Tare, vivió 8 años, 6 meses, 2 semanas y 3 días”. Se sobrecogió un poco al darse cuenta de que esa piedra no era simplemente una piedra. Era una lápida, sintió pena al pensar que un niño de tan corta edad estaba enterrado en ese lugar… Mirando a su alrededor, el hombre se dio cuenta de que la piedra de al lado, también tenía una inscripción, se acercó a leerla decía “Llamar Kalib, vivió 5 años, 8 meses y 3 semanas”.

El buscador se sintió terrible mente conmocionado. Este hermoso lugar, era un cementerio y cada piedra una lápida. Todas tenían inscripciones similares: un nombre y el tiempo de vida exacto del muerto, pero lo que lo contactó con el espanto, fue comprobar que, el que más tiempo había vivido, apenas sobrepasaba 11 años.

Embargado por un dolor terrible, se sentó y se puso a llorar. El cuidador del cementerio pasaba por ahí y se acercó, lo miró llorar por un rato en silencio y luego le preguntó si lloraba por algún familiar.
– No ningún familiar – dijo el buscador – ¿Qué pasa con este pueblo?, ¿Qué cosa tan terrible hay en esta ciudad? ¿Por qué tantos niños muertos enterrados en este lugar? ¿Cuál es la horrible maldición que pesa sobre esta gente, que lo ha obligado a construir un cementerio de chicos?.

El anciano sonrió y dijo: -Puede usted serenarse, no hay tal maldición, lo que pasa es que aquí tenemos una vieja costumbre. Le contaré:

…cuando un joven cumple 15 años, sus padres le regalan una libreta, como esta que tengo aquí, colgando del cuello, y es tradición entre nosotros que, a partir de allí, cada vez que uno disfruta intensamente de algo, abre la libreta y anota en ella: a la izquierda que fu lo disfrutado…, a la derecha, cuanto tiempo duró ese gozo. ¿ Conoció a su novia y se enamoró de ella? ¿Cuánto tiempo duró esa pasión enorme y el placer de conocerla?…¿Una semana?, dos?, ¿tres semanas y media?… Y después… la emoción del primer beso, ¿cuánto duró?, ¿El minuto y medio del beso?, ¿Dos días?, ¿Una semana? … ¿y el embarazo o el nacimiento del primer hijo? …, ¿y el casamiento de los amigos…?, ¿y el viaje más deseado…?, ¿y el encuentro con el hermano que vuelve de un país lejano…?¿Cuánto duró el disfrutar de estas situaciones?… ¿horas?, ¿días?…

 

Así vamos anotando en la libreta cada momento, cuando alguien se muere, es nuestra costumbre abrir su libreta y sumar el tiempo de lo disfrutado, para escribirlo sobre su tumba. Porque ese es, para nosotros, el único y verdadero tiempo vivido.

LA SACERDOTISA

Hace dos mil años existió un par de seres que recorrieron el mundo para aprender los secretos del universo encerrado en cada rincón. una mujer y un hombre. ambos tomaron caminos diferentes. acordando que al sentir que ya tenían dicho conocimiento regresarían al punto de partida y esperarían por el otro. hasta su llegada. y prometieron que al llegar la hora de su reencuentro. se entregarían todos los secretos y misterios aprendidos el uno al otro. así pasaron los años. y nunca en su viaje. supieron el uno de el otro.

La mujer al sentir que ya tenia el conocimiento completo del mundo. y el universo. decidió regresar al inicio de su viaje y allí esperar la llegada de su compañero. al llegar. no había señales de el. y como acordaron. espero y espero. en el mismo lugar, no hacia nada mas que esperar. y poco a poco. las personas que pasaban por ese lugar. sintieron curiosidad. y se acercaban. a la mujer. y le hacían preguntas y ella al tener el conocimiento del universo. siempre daba la respuesta acertada. así se pasaron aun mas años. y la mujer se convirtió en una guía para los seres humanos que la rebautizaron como la sacerdotisa.

La sabiduría de esta mujer era lo mas increíble. que jamas los seres humanos habían visto. pero ella. sentía que la espera se había hecho eterna. y su compañero. aun no llegaba. la curiosidad. se adueño de la mujer. y decidió. abandonar el lugar donde prometieron esperarse el uno al otro. al momento de retomar su viaje. un anciano que siempre la observaba a lo lejos. se acerco. y con una sonrisa. le dijo, parece que su paciencia. es mucho menor a la del joven anterior. la dama sorprendida. le pregunta al anciano. de que otro joven habla señor. bueno toma asiento y deja que te cuente esta corta historia………..

Hace unos diez años. antes de que tu llegaras. apareció un joven el cual se quedo aquí sin hacer nada mas que esperar. y al igual que contigo. las personas lo tomaron como un guía. un sacerdote. la dama sorprendida. por esa revelación, pregunta y el donde esta ahora. el anciano ahora con la sonrisa apagada. y un aspecto mas triste. le dice…. el a muerto. falleció pocos años después de su llegada… era un joven muy sabio. pero al parecer. había algo que nunca pudo aprender y eso fue olvidar el amor. y poco a poco se fue marchitando al igual que una flor. y un día dejo de existir.

Las personas que fueron ayudadas por ese joven. decidieron. darle santo sepulcro en el lugar donde siempre espero la llegada de su compañera de su amada shalon. como el repetidas veces llamo a su compañera. y palabra que jamas entendimos y no nos quiso decir ese fue el único secreto que nos mantuvo ese joven.

La dama al conocer el paradero. de su compañero. corrió a ese lugar. y busco entre sus cosas. un amuleto muy particular. era el símbolo del mundo. un maravilloso objeto. que encontró en su largo viaje. y que tenia la particularidad. de conceder un cambio igualitario. este objeto no era nada mas que una piedra mística llamada piedra filosofal. y solo los mas sabios alquimistas podían dominar su creación. pero como es bien sabido. en la alquimia. existe una sola gran ley. y esta es para poder traer algo debes de perder algo de igual valor. y esta dama traería a su compañero a cambio de su propia vida. de ser necesario. por que sabia que la muerte de el se debía a su gran ausencia. tomo la piedra en sus manos. y creo un circulo de trasmutación. y entregando su vida revivió a su compañero. logrando en sus últimos minutos. de vida. poder despedirse de el y recordar le que siempre estaría a su lado……

El joven vivió y a los pocos días comenzó su viaje nuevamente. solo se veia su figura alejándose en el camino. sin mirar atrás………

Cuenta la leyenda. que aquellas personas que pueden traer a la vida a un ser humano. por medio de la trasmutación alquímica. no solo deben de tener un gran conocimiento si no que también al hacerlo obtienen aun mas. y se conectan con el ojo de la verdad. existen historias que relatan que en ese lugar donde se realizo el ritual. si alguien que necesita una guía o algo de sabiduría llega…. una dama hermosa. de cabellos rubios como el sol. y un largo traje plateado como la luna. aparece frente a esa persona. y le suministra la ayuda necesaria. también se dice que cada año. viene un joven y se sienta frente a ese lugar. a llorar desconsolado. por aun no encontrar la manera de regresar a su sacerdotisa, su paz al mundo el cual dejo para regresar la vida a el……….. FIN

¡Todo que acontece, ocurre para bien! O “Si sucede, conviene”

Esta es la historia de un poderoso emperador que tenía un secretario que usaba una frase muy peculiar cada vez que ocurría algo, sea bueno o malo, decía: “Todo lo que acontece, ocurre para bien”. Y el monarca al escuchar a su secretario solo atinaba a encogerse los hombros pero, un día el emperador trataba de pelar, torpemente, un mango e hizo un mal movimiento y termino rebanándose el dedo meñique. A lo que su inefable secretario dijo la consabida frase: “Todo lo que acontece, ocurre para bien”.

– ¡Estúpido! ¿Cómo te atreves a burlarte de mi desgracia? Acabo de perder mi dedo meñique y dices la tonta frase de siempre…

– Pero Alteza comprenda que… ¡Todo lo que acontece, ocurre para bien!

– Guardias a mí. ¡Detenga a este hombre y métanlo al calabozo! Además ordeno que se le confisquen todos sus bienes y sea torturado.

Y mientras era conducido a su celda el ex-secretario no dejaba de repetir: ¡Todo lo que acontece, ocurre para bien! Y al ser torturado seguía repitiendo la misma frase.

Al día siguiente el emperador para olvidar el penoso incidente decide salir de cacería con un pequeño séquito pero, por cosas del destino, el elefante en el que iba montado enloqueció repentinamente y su guía murió de un repentino ataque cardiaco. Por lo que el paquidermo salió corriendo sin rumbo por la jungla dejando atrás el sequito que lo acompañaba. Ya en medio de la jungla el monarca cae del elefante al golpearse con la rama de un árbol. Y al recuperarse de la caída se pone a caminar y se da cuenta que esta perdido. Para mayor desgracia era el día en que los brujos requerían de un sacrificio humano para apaciguar a la diosa Kali. Y lo encontraron en medio de la jungla.

El monarca se encontraba tendido y desnudo sobre el altar de sacrificio pero antes de ser sacrificado el sumo sacerdote de Kali tenía que inspeccionar la calidad de la ofrenda. Y al revisarlo meticulosamente el sacerdote indignado dijo:

– ¡Como se atreven en traer una ofrenda defectuosa! ¿Acaso son ciegos los devotos de Kali que trajeron esta porquería? ¡Le falta un dedo! Bótenlo de mi presencia de inmediato…

Luego de varios días el emperador logro retornar a palacio a salvo. Nadie sabe como encontró el camino de retorno ni él quiso contar a nadie lo que le ocurrió. Sin embargo mando llamar a su secretario y ordeno restituir su rango y doblarle los bienes confiscados.

– ¡Mi querido secretario! Ahora comprendo la sabiduría de tu frase sin embargo., hay algo que no entiendo y es que para ti no todo lo que aconteció fue para bien. Fuiste degradado, perdiste todos tus bienes y además te torturaron.

– Pero Alteza claro que… ¡Todo lo que acontece, ocurre para bien! Puesto que si yo te hubiese acompañado pues, tenía que hacerlo por ser tu secretario personal a mí si me hubieran sacrificado. Y por eso que a pesar de todo lo malo que me paso es que: ¡Todo lo que acontece, ocurre para bien!

Dios y la creación de la mujer.

Para cuando Dios hizo a la mujer, ya estaba en su sexto día de trabajo de horas extras.
Un ángel apareció y le dijo: “¿Por qué dedicas tanto tiempo a ésta?”
Y El Señor contestó: “¿Has visto mi hoja de Especificaciones para ella?”: Debe ser completamente lavable, pero no ser de plástico; tener más de 200 piezas movibles (todas cambiables) y ser capaz de funcionar con una dieta de cualquier cosa, incluso sobras; tener un regazo que pueda acomodar cuatro niños al mismo tiempo; tener un beso que pueda curar desde una rodilla raspada hasta un corazón roto… Y debe hacerlo todo con solamente dos manos.”
El ángel se maravilló de los requisitos. “¡Solamente dos manos… Imposible!“ ¿Y éste es solamente el modelo estándar? Es demasiado trabajo para un día… Espera hasta mañana para terminarla.
“No lo haré”, protestó El Señor. “Estoy tan cerca de terminar esta creación, que es favorita de Mi propio corazón. Ella ya se cura sola cuando está enferma y puede trabajar días de 18 horas.
El ángel se acercó más y tocó a la mujer: “Pero la has hecho tan suave, Señor…”
“Es suave” – dijo Dios -, pero la he hecho también fuerte. No tienes idea de lo que puede aguantar o lograr”.
“¿Será capaz de pensar?”, preguntó el ángel.
Y Dios contestó: “No solamente será capaz de pensar, sino de razonar y de negociar”.
El ángel entonces notó algo y alargando la mano tocó la mejilla de la mujer…. “Señor”, – dijo – “parece que este modelo tiene una fuga… Te dije que estabas tratando de poner demasiadas cosas en ella…”
“Eso no es ninguna fuga… es una lágrima”, le corrigió El Señor.
“¿Para qué es la lágrima?”, preguntó el ángel.
Y Dios le dijo: “Las lágrimas son su manera de expresar su dicha, su pena, su desengaño, su amor, su soledad, su sufrimiento… Y su orgullo”.
Esto impresionó mucho al ángel, que dijo: “Eres Único, Señor, pensaste en todo. La mujer es verdaderamente maravillosa”.
¡Y lo es!
La mujer tiene fuerzas que maravillan a los hombres.
Aguanta dificultades, lleva grandes cargas, pero tiene felicidad, amor y dicha.
Sonríe cuando quiere gritar; canta cuando quiere llorar. Llora cuando está feliz y ríe cuando está nerviosa.
Lucha por lo que cree. Se enfrenta a la injusticia.
No acepta un “no” por respuesta cuando ella cree que hay una solución mejor.
Se priva para que su familia pueda tener.
Va al médico con una amiga que tiene miedo de ir.
Ama incondicionalmente: llora cuando sus hijos triunfan y se alegra cuando sus amistades consiguen premios.
Es feliz cuando escucha sobre un nacimiento o una boda.
Su corazón se rompe cuando muere una amiga.
Sufre con la pérdida de un ser querido, sin embargo es fuerte cuando piensa que ya no hay más fuerza.
Sabe que un beso y un abrazo pueden ayudar a curar un corazón roto…
Sin embargo, hay un defecto en la mujer:
Siempre se le olvida cuánto vale.

UN ANGEL LLAMADO MAMA

Cuenta la leyenda que un angelito estaba en el cielo, cuando Dios, lo llamó y le encomendó una misión, con dulce voz le dijo, tendrás que ir a la tierra y nacer como los humanos, serás un pequeño niño y crecerás hasta llegar a ser un hombre. 

Espantado el angelito, preguntó, pero Señor, ¿cómo haré para vivir tan pequeño e indefenso, quien me cuidará? 

– Entre muchos ángeles escogí uno para ti que te está esperando y te cuidará. 

– Pero dime, aquí en el cielo no hago más que cantar y sonreír, eso me basta para ser feliz…

– No te preocupes, tu ángel te cantará, te sonreirá todos los días y tú sentirás su amor y serás feliz. 

– ¿Cómo entenderé lo que la gente habla si no conozco el idioma de los hombres? 

– Tu ángel te dirá las palabras más dulces y más tiernas que puedas escuchar y con mucha paciencia y con cariño te enseñará a hablar. 

– ¿Y qué haré cuando quiera hablar contigo? 

– Tu ángel juntará tus manitas y te enseñará a orar y podrás hablarme… 

– He oído que en la tierra hay hombres malos, ¿quien me defenderá? 

– Tu ángel te defenderá a costa de su propia vida. 

– Pero estaré triste ya que no te veré más.

– Tu ángel te hablará siempre de mí y te enseñará el camino para que regreses a mi presencia, aunque yo siempre estaré a tu lado durante todo el tiempo que estés entre los hombres. 

El angelito ya empieza a escuchar las voces que venían de la Tierra y atemorizado y con lágrimas en los ojos, dijo…

Dios mío, dime por lo menos el nombre de ese ángel que me cuidará,… 

“Su nombre no importa tú, le llamarás MAMÁ”

LA LEYENDA DEL AMOR ETERNO

Un día el hijo de un bravo guerrero se enamoró de una joven muy bella y ambos decidieron casarse tras lograr el permiso de sus padres. 

Como se amaban tanto y sabiendo de los peligros de la convivencia, decidieron visitar al brujo de la tribu para que les preparase un conjuro que hiciese su amor y su alianza realmente eternas. 

El brujo le dijo al guerrero: 

Ve a las Montañas del Norte y sube a la más alta que encuentres y cuando estés en su cima busca el halcón más vigoroso, el más fuerte y más valiente de todos. Debes cazarlo y traerlo vivo aquí. 

Luego dirigiéndose a la hermosa muchacha le dijo: 

Tú ve a las Montañas del Sur y busca en la cordillera el águila más cazadora, la que vuele más alto y de mirada más profunda. Tú solita debes cazarla y traerla viva aquí. 

Tras varios días de andar por las montañas, el guerrero y la muchacha consiguieron sus objetivos y volvieron muy satisfechos con las hermosas aves junto al brujo. 

-¿Qué debemos hacer con ellas? –le preguntaron

– Son hermosas y fuertes estas aves, ¿Verdad? –les preguntó el brujo. 

– Sí, respondieron ellos. Son las mejores que hay y nos costó mucho capturarlas. 

– ¿Las visteis volar muy alto y muy veloces? –les preguntó el brujo de nuevo. 

– Sí . Volaban más alto y más rápido que ninguna –respondieron los dos. 

– Muy bien. Ahora quiero que las atéis la una a la otra por las patas. 

Los dos jóvenes así lo hicieron y siguiendo las instrucciones del brujo después las soltaron. Las pobres aves intentaron echar a volar pero como estaban atadas la una a la otra se estorbaban y no pudieron hacerlo. Lo único que conseguían eran tropezarse la una con la otra y haciéndose daño se revolcaban por el suelo. 
– ¿Veis lo que les sucede a estas aves? –les dijo brujo- Atadas la una a la otra ninguna es capaz de volar mientras que solas lo hacían muy alto. Este es el conjuro que os doy para que vuestro amor sea eterno: 

“Que vuestra alianza no sea atadura para ninguno sino fuerza y aliento para crecer y mejorar como personas”

“Que vuestro amor no os cree dependencias sino que manifieste el cariño y la solidaridad de quienes comparten el mismo pan”

“Respetaros como personas y dejar que cada uno pueda volar libremente para ir aprendiendo a volar juntos por el ancho cielo”. 

“Si actuáis así vuestro amor podrá ser realmente eterno porque nunca será una limitación sino un estímulo para que cada uno pueda crecer”. 

Cierto es que todo lo que limita al alma muere tarde o temprano en esta vida porque nuestra ley suprema es la del crecer y evolucionar como personas. 

Muere un amor desgraciado que atenaza a los amantes y los oprime como personas. Muere con la alegría como quien de repente sale libre de una cárcel donde prisionera estaba su alma. 

Pero también muere un amor feliz aunque muera con pena. Muere cuando reblandece a los amantes y los hace más vulnerables y dependientes como personas. 

El único amor que nunca muere, el único amor que supera incluso a la muerte es ese pacto sagrado de las almas por el que ambas se ayudan en su evolución, por la que ambas se respetan para que puedan ser libres y a la vez solidarias entre sí. 

Si quieres que tu amor sea realmente inmortal, no ahogues con tu abrazo la libertad de tu amante y que vuestro pacto sea siempre el del mutuo crecimiento. 

Que vuestro amor os de fuerzas para volar muy altos como las águilas en el cielo, para volar juntos trazando círculos en el cielo y también para saber volar en solitario sin apegos y sin miedos. 

Sólo así vuestro amor podrá ser realmente eterno porque no sólo será alimento y gozo para el cuerpo sino fuerza para vuestro espíritu.

EL DULCE AROMA DE UN CAFE!!!

Una hija se quejaba a su padre acerca de su vida y cómo las cosas le resultaban tan difíciles. No sabía cómo hacer para seguir adelante, y creía que se daría por vencida. Estaba cansada de luchar. Parecía que cuando solucionaba un problema, aparecía otro.

Su padre, un chef de cocina, la llevó a su lugar de trabajo. Allí llenó tres ollas con agua y las colocó sobre el fuego. Pronto el agua de las tres ollas estaba hirviendo. En una colocó zanahorias, en otra colocó huevos, y en la última colocó granos de café. Las dejó hervir sin decir palabra.

La hija esperó impacientemente, preguntándose qué estaría haciendo su padre. A los veinte minutos, el padre apagó el fuego. Sacó las zanahorias y las colocó en un tazón. Sacó los huevos y los colocó en otro plato. Finalmente, coló el café y lo puso en un tercer recipiente.

Mirando a su hija le dijo: “Querida, ¿qué ves?”

“Zanahorias, huevos y café”, fue su respuesta.

La hizo acercarse y le pidió que tocara las zanahorias, ella lo hizo y notó que estaban blandas. Luego le pidió que tomara un huevo y lo rompiera. Luego de sacarle la cáscara, observó el huevo duro. Luego le pidió que probara el café. Ella sonrió mientras disfrutaba de su rico aroma.

La hija preguntó: “¿Qué significa esto, padre?”

Él le explicó que los tres elementos habían enfrentado la misma adversidad: agua hirviendo, pero habían reaccionado en forma diferente.

La zanahoria llegó al agua fuerte, dura, soberbia; pero después de pasar por el agua hirviendo se había puesto débil, fácil de deshacer. El huevo había llegado al agua frágil, su cáscara fina protegía su interior líquido; pero después de estar en agua hirviendo, su interior se había endurecido. Los granos de café, sin embargo, eran únicos: después de estar en agua hirviendo, habían cambiado el agua.

“¿Cual eres tú, hija?”, le dijo. “Cuando la adversidad llama a tu puerta; ¿cómo respondes? ¿Eres una zanahoria que parece fuerte pero cuando la adversidad y el dolor te tocan, te vuelves débil y pierdes tu fortaleza? ¿Eres un huevo, que comienza con un corazón maleable y un espíritu fluído, pero que después de una muerte, una separación, un despido, una piedra en el camino se vuelve duro y rígido? Por fuera te ves igual, pero ¿eres amargada y áspera, con un espíritu y un corazón endurecido? ¿O eres como un grano de café?

El café cambia al agua hirviendo, el elemento que le causa dolor. Cuando el agua llega al punto de ebullición, el café alcanza su mejor sabor. Si eres como el grano de café, cuando las cosas se ponen peor, tú reaccionas en forma positiva, sin dejarte vencer, y haces que las cosas a tu alrededor mejoren, que ante la adversidad exista siempre una luz que ilumina tu camino y el de la gente que te rodea.

No dejes jamás de esparcir con tu fuerza y positivismo el “dulce aroma del café.”